Donald Trump presionó a FIFA: la decisión que cambia todo para USA en el Mundial 2026
Estados Unidos recibió una expulsión directa ante Bosnia por un duro pisotón.
Estados Unidos recibió una expulsión directa ante Bosnia. Sin embargo, el organismo del fútbol tomó una polémica medida para que pueda jugar el martes los octavos de final contra Bélgica.
La Copa del Mundo 2026 sumó un capítulo lleno de polémica fuera de las canchas. El delantero estrella de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, quedó habilitado para jugar el trascendental partido ante Bélgica, a pesar de haber recibido una tarjeta roja directa en el último compromiso.
El atacante del Mónaco fue expulsado en el duelo de dieciseisavos de final frente a Bosnia. Todo ocurrió tras una jugada donde Balogun le dio un pisotón claro por detrás al defensor Tarik Muharemovi, una acción catalogada de inmediato como de alto peligro.
Aunque en el primer instante el árbitro del encuentro, Raphael Claus, no sancionó la falta, los jueces de la cabina del VAR lo llamaron para revisar la pantalla. Tras observar la repetición, Claus regresó al campo y decretó la expulsión directa por juego brusco grave.
Cuando todos daban por hecho que el estadounidense se perdería el siguiente partido por reglamento, la FIFA sorprendió al mundo entero el domingo con un comunicado oficial. El organismo regulador anunció que la sanción quedaba en suspenso y sin efecto inmediato.
"La aplicación de la sanción del partido queda suspendida por un período de prueba de un año", explicó la FIFA. Esto significa que Balogun podrá estar ante los belgas y solo cumplirá el castigo si vuelve a cometer una infracción similar en los próximos doce meses.
La resolución causó un enorme revuelo en el ambiente mundialista. Apenas unos días antes, varios portavoces de la propia FIFA habían declarado públicamente que no existía ninguna vía legal ni mecanismo para apelar las tarjetas rojas de manera directa.
Para lograr esta llamativa medida, la Comisión Disciplinaria utilizó un recurso poco conocido del reglamento: el artículo 27. Este apartado técnico le otorga a los jueces el poder de congelar temporalmente una sanción económica o deportiva si así lo consideran conveniente.
Por si fuera poco, la política se mezcló de inmediato con el fútbol. El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, utilizó su red social Truth para celebrar de manera eufórica la polémica determinación adoptada por las autoridades deportivas.
"Gracias, FIFA, por hacer lo correcto y revertir una injusticia", escribió el mandatario estadounidense. Su mensaje fue tan relevante que la propia cuenta oficial de la Casa Blanca en la plataforma X se encargó de replicarlo y darle difusión masiva.
Tras estas declaraciones, diversas fuentes cercanas al entorno de la organización señalaron que la sorpresiva medida se originó después de una llamada telefónica directa de la Casa Blanca hacia las oficinas de Gianni Infantino para presionar por el jugador.
En el plano deportivo, el entrenador Mauricio Pochettino ya había defendido a su atacante en la última rueda de prensa. El técnico argentino aseguró ante los medios que la jugada fue un simple accidente del juego y que nunca existió mala intención.
A pesar de las palabras del entrenador, las reglas de juego de la IFAB son muy claras al respecto. El reglamento oficial establece que la supuesta "intencionalidad" de un futbolista no es un criterio válido para perdonar una acción calificada como juego brusco grave.
Por esta razón, la actuación del árbitro Raphael Claus fue catalogada como totalmente correcta por los analistas. El colegiado brasileño no sufrió ningún castigo interno e incluso ya fue programado para dirigir un próximo partido de cuartos de final en el torneo.
Este perdón de la FIFA cuenta con muy pocos antecedentes en la historia de los mundiales. El caso más reciente ocurrió con Cristiano Ronaldo antes de iniciar la Copa del Mundo, cuando una sanción de tres partidos se le redujo a dos usando el mismo artículo.