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Andrada se pronuncia tras propinarle un puñetazo a Pulido y provocar la pelea: "Estoy muy arrepentido"

El portero argentino se disculpó con el capitán del Huesca y aceptará las consecuencias por su polémico comportamiento.

2026-04-27

Esteban Andrada, portero argentino del Real Zaragoza, se mostró arrepentido por lo ocurrido este domingo en el partido frente al Huesca, en el que fue expulsado tras propinar un puñetazo a Jorge Pulido y pidió disculpas por un acto que fue fruto de un descontrol.

"Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y para un profesional como lo soy", explicó el guardameta en un video publicado en las redes sociales de su club.

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"A lo largo de mi carrera solo he tenido una expulsión y fue por tocarla con la mano fuera del área, se puede ver mi trayectoria. Fue una situación límite, me salí del contexto y reaccioné de esa forma. Estoy muy arrepentido. No lo volvería a hacer porque soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera", sotuvo Andrada, que se enfrenta ahora a una dura sanción.

También pidió disculpas a Jorge Pulido, capitán del Huesca: "Somos colegas y sinceramente fue un acto mío que me desconecté en ese momento y acá estoy para las consecuencias que me diga la Liga. Si quieren que vaya a hablar para dar explicaciones, estoy disponible", concluyó el portero.

Previamente, el Zaragoza emitió un comunicado en el que condenaba los incidentes al final del encuentro contra y señalaba que "analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes" con Esteban Andrada.

"Somos ejemplo y referentes para muchos aficionados, sobre todo niños y niñas, que en cada partido nos alientan y aspiran a convertirse algún día en uno de sus ídolos. Es por ello que estas lamentables imágenes no deberían haberse producido jamás", agregaba el texto.

Con 1-0 en el marcador y en el minuto 98, Andrada fue expulsado por empujar a Pulido. Nada más ver la tarjeta roja, el argentino perdió la cabeza y buscó al capitán del Huesca para propinarle un puñetazo en la cara.

El derbi aragonés acabó en una batalla campal con un final caótico y que se saldó con varias tarjetas y tres expulsiones entre los dos equipos, enzarzados a raíz del puñetazo de Andrada a Pulido.