Veinticuatro años sin títulos y continúas decepciones en las últimas cinco Copas del Mundo obligan como mínimo a preguntarse qué pasa con el fútbol argentino, un constante generador y exportador de buenos jugadores que sin embargo no logran sobresalir a nivel colectivo.
Después del campeonato brillantemente logrado en México'86 y del subcampeonato en Italia'90, ambos con el gran Diego Maradona como faro indiscutible, la Albiceleste no ha conseguido en los siguientes Mundiales llegar más allá de los cuartos de final. Demasiado poco para un país que respira fútbol.
En Estados Unidos'94, la selección dirigida por Alfio Basile, que había despertado la ilusión de sus hinchas con el tridente Maradona- Gabriel Batistuta-Claudio Caniggia, cayó estrepitosamente en los octavos de final ante Rumanía (2-3), apenas unos días después de que la Fifa dejara a 'Pelusa' fuera de la competición por dopaje.
Cuatro años más tarde la frustración se repitió en Francia, donde la Argentina de Daniel Passarella fue eliminada en los cuartos de final al perder ante Holanda por 1-2 con un golazo de Dennis Bergkamp que aún perdura en la retina de los hinchas.
EL PEOR
El Mundial de Japón y Corea'02 marcó, quizás, el peor momento futbolístico en las últimas décadas de la selección, que, dirigida por Marcelo Bielsa, llegó al torneo asiático por la puerta grande y acabó yéndose por la ventana, sin siquiera superar la primera ronda.
Entrenada por José Pekerman, multicampeón en las selecciones sub'20, Argentina mejoró lo hecho en Asia en Alemania'06, pero otra vez cayó en los cuatros de final ante el equipo anfitrión y en la tanda de penaltis.
Alemania volvió a ser el verdugo de Argentina en la actual cita mundialista de Sudáfrica, ya con Maradona impartiendo órdenes desde el banquillo de suplentes y con Lionel Messi -considerado el mejor del planeta fútbol por casi todos- en el campo de juego.
Dos medallas de oro en los devaluados Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008 no han conseguido maquillar la realidad de una selección que tampoco cosecha títulos continentales desde la Copa América de Ecuador en 1993.
Equipos empobrecidos por malas administraciones, dirigentes enquistados en el poder, torneos de dudosa jerarquía, calendarios imprevisibles y jugadores que emprenden su sueño europeo sin haber completado su formación, en la mayoría de los casos, son moneda corriente en el fútbol argentino.
Se impone la necesidad de refundarlo. Y que el árbol no tape al bosque: los verdaderos problemas del fútbol argentino no se resumen justamente en la posición en la que Maradona puso a la 'Pulga' Messi.