La vida es un aprendizaje constante y para muestra de ello está la carrera de Luis Alvarado, a quien la educación y las ganas de superarse lo transformaron por completo, hasta convertirse en un futbolista que construyó una disciplina que lo llevó a ser campeón de Liga Nacional con el Honduras Progreso y a ser una promesa de los banquillos a sus 38 años.
Recientemente, el oriundo de El Progreso inició una nueva aventura en los banquillos de la Liga de Ascenso con el Real Tegus, equipo capitalino que disputa su segundo año en la división de plata del fútbol hondureño. Más allá de verlo como un retroceso después de dirigir a Honduras en un Mundial Sub-20, Alvarado ve esta experiencia como una oportunidad para tomar impulso y seguir cumpliendo sus objetivos en la dirección técnica.
Tras una ardua mañana de entrenamiento y a las puertas de lo que será un histórico partido en el complejo deportivo de la colonia La Vega en Tegucigalpa, el profe Alvarado atendió a DIEZ y contó detalles pocos conocidos sobre su vida, su pasión por los estudios y la satisfacción que le da ver a varios de sus pupilos triunfando en primera división y en el extranjero.
LA ENTREVISTA
¿Cómo se siente a las puertas de su debut como local al frente del Real Tegus?
Estoy contento de estar aquí con el Real Tegus y ahora preparándonos para esta segunda segunda fecha que vamos a recibir al FAS. Ya comenzamos este nuevo proyecto con paso firme, con pie derecho, le ganamos a Marcala Junior allá en Marcala, así que estamos contentos por ese buen inicio.
Antes de hablar de esta nueva etapa en los banquillos, háblenos acerca de su trayectoria. ¿Cómo llega Luis Alvarado al fútbol?
Es lo que he hecho toda mi vida a nivel de familia. Somos una familia futbolera, tanto en la aldea como en la colonia, con mis amigos, con mi hermano, siempre ha sido el fútbol lo que nos ha rodeado, así es que gracias a Dios que me da esa bendición de poder hacer lo que más me gusta, primero como jugador y ahora como entrenador.
¿Cómo fueron sus inicios jugando al fútbol?
Fue en la calle, ahí en el barrio jugando con mis aleros, a veces en la calle, luego hicimos un campito ahí entre todos los amigos, vimos un par de solares ahí que estaban baldíos y empezamos a meterle machete, a sacar raíces y así fue como comenzamos a jugar ahí en el barrio, ya luego se hizo más bonito el campo y luego paso al Perla del Ulúa, ahí fue donde ya comencé a entrenar de forma seria y formal.
¿Qué fue lo que más lo inspiró para estar dentro de la cancha?
Siempre ha sido la pasión de jugar al fútbol, siempre me ha gustado. Ya a nivel de hacerlo ya con un poco más de disciplina fue cuando en el colegio tuve esa experiencia de poder ir a México a los 14 años, viajar en avión, estar en hoteles cinco estrellas y allí es donde ves que el fútbol te puede dar muchas cosas y por eso hoy Gracias a Dios puedo decir que conozco muchos países, gracias a Dios, mediante el fútbol.
Durante ese camino, ¿se le presentó alguna dificultad?
Sí, siempre hay dificultades, las limitantes económicas, la limitante de oportunidades también. Antes era más complicado poderse transportar, también poder darse cuenta de las visorías, etc. Ahora hay muchísimas más oportunidades, ahora están las reservas especiales, ahora están los TDS que son unos centros de formación que tiene la Federación con FIFA, los centros pilotos, así es ahora hay muchísimas más oportunidades que nosotros antes no las teníamos.
¿Durante su juventud se vio tentado por vicios u otra situación particular?
Sí, vengo de zonas no conflictivas, pero sí un poco más alejadas del centro de la ciudad, uno siempre está rodeado de vicios, de maras. De las maras nunca fui parte, ya de los vicios sí, porque en la calle me críe con eso, estar en el círculo, no fue nada que le pueda recomendar a la gente, no es algo que les comente con orgullo, pero sí las puedo decir con orgullo que es parte del pasado y que gracias a Dios pude salir de eso y seguir jugando al fútbol y luego seguirme preparando, entrar a la universidad, sacar los cursos de entrenador y ahora poder haber alcanzado algunos éxitos como entrenador.
¿Cómo logró dejar atrás los vicios?
Con el apoyo de la familia y la educación. Cuando yo entré a la universidad el lema de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán es "educar para transformar" y precisamente fue lo que pasó conmigo y ya cuando entré a la universidad fui aprendiendo más, fui aprendiendo cosas de la vida y también cosas profesionales, me fue gustando y fui cambiando en vez de estar en la calle. Es mejor estar en las aulas de clase.
¿Cómo transformó la educación a Luis Alvarado?
Yo les he comentado a algunos colegas que cuando yo estaba en el colegio yo estuve tres años en tercero de ciclo, no porque era tonto, sino porque simplemente no era disciplinado. No iba a clases o llegaba tarde y ya luego cuando entro a la universidad ya eso cambió totalmente. Me gustó la parte profesional y poder darle un ejemplo a mis dirigidos. Definitivamente que la educación me transformó.
Ya que dice que era desordenado y no iba a clases, ¿qué le hizo cambiar de mentalidad?
A mí me tocó criarme solamente con mi mamá y mis hermanos, luego mi mamá se fue para Estados Unidos, mi papá ya vivía en Estados Unidos desde que yo tenía un año, así es que el acercamiento de la familia siempre es fundamental y que puedan estar contigo para apoyarte en las buenas y en las malas. Luego están las ganas de quererse superar, fui tomando un poco más en serio el estudio y ya cuando entré a la universidad sí ya fue determinante, yo dije: "No hay vuelta atrás". Desde que entré a la universidad no he parado de estudiar, saqué la licenciatura en educación física, luego un diplomado de formación pedagógica en educación superior, todas las licencias habidas y por haber de entrenador de fútbol y así mismo cualquier curso que sea para seguir aprendiendo siempre es bienvenido.
¿Qué tan importante es que un deportista tenga la posibilidad de formarse profesionalmente?
Es determinante que pueda ir de la mano el estudio con el entrenamiento de fútbol para poder comprender mejor los conceptos tácticos que te pueda querer enseñar el entrenador para la vida misma, para poder negociar un contrato, saber qué son los porcentajes, cuántos años va a firmar por un sueldo, etc y que uno pueda estar consciente de eso, que también puedan invertir su dinero, los que tienen la posibilidad de generar algunos pesos, que lo puedan invertir bien y esa es parte de poder tener formación educativa.
¿Cómo se entienden el fútbol y el deporte teniendo una formación académica como la que usted tiene?
Es más fácil la comprensión, obviamente el talento es innato, pero la parte cognitiva sí se desarrolla. Entonces, hay jugadores que tú ves que te hacen un control o un disparo de tres cuartos de cancha, la ponen al siete y no saben cómo lo hicieron, pero ya luego comprender dónde tiene que estar según el movimiento del balón, según la estrategia que quiera aplicar el entrenador eso es determinante, sobre todo para poder dar el salto. Quizás te ajuste para jugar aquí en segunda división, para jugar en primera división, pero ya para dar el salto a nivel de selección nacional o en el extranjero si se necesita tener más conocimiento.
¿Mira el deporte desde otra perspectiva?
Sí, sin duda y sobre todo sabiendo que esto se termina rápido. Esto del fútbol es una burbuja que se termina rápido, entonces luego de eso uno termina de jugar los 35 años y te queda una vida completa por delante. Entonces, es importante prepararse para eso.
¿Qué mensaje le daría usted a los jóvenes?
Que se pueden llevar ambas cosas de la mano, no es fácil, hay que hacer un sacrificio, pero al final del día cada quien tiene lo que se merece en la medida de que se esfuercen estudiando y entrenando, van a ser mejores personas y mejores profesionales y sin duda que la vida lo va a recompensar.
¿Cómo describe usted su trayectoria como futbolista?
Como le comentaba, cada quien tiene lo que se merece, lo que logré en el fútbol fue lo que me merecía porque no aproveché el tiempo cuando era joven, porque no me discipliné, entonces no pude alcanzar un nivel más óptimo para poder escalar más. Entonces, en la medida que me esforcé hasta ahí me ajustó el talento que Dios me dio, porque sí creo que muchos coinciden a mi alrededor que cuando me conocieron de joven y veían mis cualidades, creían que yo iba a poder llegar más lejos, pero como no me discipliné, no pude llegar más lejos.
¿Hasta dónde cree que hubiera llegado si hubiera sido más disciplinado?
No sé hasta dónde, pero sí te diría que sí te diría que hubiese podido lograr un poco más. Por ejemplo, mi carrera en primera división fue de tres años, porque debuté a los 26 y a los 29, que fue en la segunda final que jugamos contra Motagua, ya fue cuando yo decidí colgar los botines y ya dedicarme a ser entrenador de fútbol. Claro, ya en la mano ya tenía mi título universitario ya lo había culminado, ya estaba por culminar mi licencia de entrenador, entonces opté por dedicarme a ser entrenador de fútbol y Gracias a Dios pues me salió bien la decisión.
¿Quedó algún sueño o meta inconclusa en su carrera como futbolista?
Sí, muchísimas. Obviamente el sueño de llegar a primera división no muchos lo tenemos, a mí me tocó ya los 26 años, pero gracias a Dios lo pude cumplir, ser campeón no se diga. En ese sentido, estoy contento con lo que se logró y quiero aprovechar este espacio para recordar que todo lo que he podido lograr es gracias al Honduras Progreso, eso a lo que pudimos haber hecho como jugador en su momento y haber debutado como entrenador a los 31 años también con ellos.
¿Cuál considera usted que fue su mejor momento como futbolista?
Cuando fuimos campeones, ese fue el top de todos. En el momento que el entrenador Héctor Castellón nos requería todos estábamos al 100%, fue nuestro mejor nivel tanto a nivel personal como a nivel colectivo y eso se reflejó con el título.
Pero, ¿qué disfrutó más, ascender a primera o ser campeón de Liga Nacional?
Sí, son distintos logros. Ser campeón, por ejemplo, de tercera división o Liga Mayor, tienes que recorrer todo Honduras, ganarle como a 500 equipos para poder ascender. Luego en segunda división fuimos bicampeones, que fue también una etapa muy bonita. Tienes que ser el mejor de Honduras durante un año, que no es fácil y luego en primera división esa es la cereza del pastel, sin duda alguna, porque te enfrentas con equipos que invierten hasta 10 veces más de lo que invertía Honduras Progreso por las limitantes que tenía.
¿Qué tenía aquel Honduras Progreso que fue campeón?
Hambre, eso es lo que teníamos, teníamos hambre de comernos el mundo, de poder competir y mostrar el talento que teníamos y que obviamente solamente en El Progreso se veía, porque no nos habíamos disciplinado o no habíamos tenido las oportunidades de exponer el talento que teníamos cada uno y ese fue el escenario perfecto.
¿Qué sensación tuvo usted al momento de levantar el título en el Humberto Micheletti?
Es una sensación indescriptible porque fue en El Progreso, con el equipo de El Progreso, con tu gente. En la gradería estaba mi familia, mis amigos de infancia, entonces fue algo muy bonito, un sueño que se volvió realidad.
Ya que mencionamos al Honduras Progreso, ¿qué opina acerca de que el equipo tiene ya casi tres años en segunda?
Precisamente eso habla mucho de lo que es la segunda división, un torneo donde competimos alrededor de 35 equipos solamente por un cupo al año, entonces es bastante complicado poder subir y ahora pues le toca al Honduras Progreso. Hoy precisamente está en muy buenas manos, que está con Rommel Salgado, que fue mi compañero en todas las licencias de entrenador y en el último proyecto en primera división trabajamos juntos en Génesis Policía Nacional y ahora está él comandando a Honduras Progreso y confiando en que les irá bien.
¿No se le ha dado la posibilidad de volver al Honduras Progreso como entrenador?
No, aún no. Tuve la oportunidad de ser jugador primero, luego jugador y preparador físico en la segunda final. Luego volví como preparador físico con el profe Londoño para salvar un descenso y luego pues ya me tocó debutar como entrenador cuando tenía 31 años. Luego pasé a selección, fui al extranjero, estoy ahora mismo aquí en Real Tegus y solo Dios sabe cuándo me tocará regresar al Honduras Progreso.
¿Qué significó para usted debutar en los banquillos con 31 años y en un momento en que Honduras Progreso se jugaba la permanencia en primera división?
La vida es de retos, a veces las oportunidades solo llegan una vez y yo sabía que tenía que tomarla, sabía que era un riesgo, mi círculo cercano me decía: "Te vas a quemar, mira, agarrar el equipo y descender. En dos partidos puedes tener un descenso" y les digo: "Bueno, esto es de tomar riesgos". Gracias a Dios, al equipo de trabajo, al esfuerzo que hicimos todos los que pertenecíamos al Honduras Progreso se pudo salvar la categoría en esa emocionante triangular en la que había mucho suspenso y Gracias a Dios se pudo salvar la categoría y ya luego ese ya fue mi inicio como entrenador.
Después de salvar al Honduras Progreso, ¿cómo se da su llegada a la Selección Sub-20?
Luego de esa triangular paso al Tela FC de segunda división, que en ese momento estaba en último lugar con menos seis puntos por un castigo que tenía administrativo y aún con esos menos seis puntos logramos meternos en la liguilla. Entonces, fue un año bastante acelerado para mi carrera donde gracias a Dios me gradué con honores en las licencias de entrenador y eso fue algo que llamó la atención de la Federación y así es como me dan la oportunidad de dirigir en las selecciones menores.
¿Cuál considera usted que fue su momento más especial en la mini H?
Clasificar al Mundial con 34 años. Hasta la fecha de hoy soy el entrenador más joven en la historia del fútbol de Honduras en lograr una clasificación a Mundiales menores y en dirigirlo también. Fuimos a competir en cada uno de los partidos en Argentina, así es que este proceso la verdad que me gustó mucho y sobre todo porque a nivel de selección ves tus frutos con el tiempo, no tanto en el momento, en el momento se hace todo el esfuerzo, intentas competir y ya luego cuando ves a Julián Martínez en el extranjero y jugando en la mayor, sabes que no fallaste cuando lo llevaste en esa convocatoria cuando muy pocos lo conocían, David Ruiz sigue en el Inter Miami, está en la Selección Mayor y en ese momento no lo conocían tampoco, Messi no había llegado al Inter de Miami y así varios jugadores que ahora son protagonistas en primera división.
¿Quedó con la espinita de no clasificar a los Juegos Olímpicos de París?
Claro, fue el primer formato en que Concacaf decide que los dos finalistas de ese Premundial clasifican a las Olimpiadas también, entonces logramos la clasificación al Mundial dejando en el camino a Costa Rica, Panamá, Jamaica, Curazao, selecciones bastante fuertes y ya luego nos toca en la semifinal contra Estados Unidos que andaba un equipazo y nos ganan aquí en casa y ellos pues se llevan el el boleto para para los Olímpicos.
Ya que menciona a David Ruiz y a Julián Martínez y habiendo tenido a otros futbolistas que están en primera, ¿aún mantiene comunicación con ellos?
No tengo contacto con ellos, pero cada vez que los veo obviamente me saludan con muchísima emoción, porque en ese entonces eran jovencitos que solamente tenían sueños de llegar a primera división, de poder trascender y ahora gracias a Dios se están consolidando Javier Arriaga, Odín Ramos, Exon Arzú, también estuvo en el proceso Anthony García que volvió ahora con el Real España. Así es que me tiene contento que esta camada de jugadores sean exitosos.
¿Qué sucedió después del Mundial para que usted no continuara?
Luego del Mundial fuimos a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, logramos una medalla de bronce en El Salvador y ya luego se termina el contrato y llega el cuerpo técnico de los colombianos, ya pues ellos se hacen cargo de la Selección Mayor y de la Sub-20.
¿Le gustaría volver a estar en selecciones menores?
El tiempo de Dios es perfecto. Ahora mismo, después de las selecciones menores, tuve la oportunidad de trabajar en Estados Unidos, luego estuve otra vez en primera división, ahora en segunda división y todo lo que sea para seguir aprendiendo y creciendo siempre es bienvenido.
¿Considera como un retroceso estar dirigiendo en segunda división después de haber estado al frente de una selección menor?
Para mí todo es una bendición, porque recién la semana pasada cumplí 38 años y con 38 años haber dirigido selecciones menores, primera, segunda división y haber estado en el extranjero, es una bendición, por lo tanto siempre que haya trabajo es una bendición sin importar la categoría.
¿Se ha sentido frustrado en algún momento?
Es normal en la vida cuando a veces ves muchas injusticias, cuando a veces ves pocas oportunidades, eso a veces te desmotiva un poco, pero al final del día pues hay que seguir intentándolo, seguir esforzándose, al final del día pues espero que la recompensa siempre llega para nosotros los que trabajamos honestamente.
¿Cómo lo trata el Real Tegus?
Espectacular, la verdad que estoy supercontento con este proyecto, tienen claros sus objetivos. Me han dado todas las herramientas para que pueda trabajar bien. Los jóvenes están motivados y en ese sentido estamos intentando consolidar este proyecto que recién es su segundo año en segunda división y ahora mismo pues a las puertas de en el complejo La Vega que es un campo histórico, aquí en La Vega donde han pasado cualquier cantidad de figuras del fútbol hondureño, que inclusive han sido mundialistas a nivel mayor. Así es que en ese sentido es un semillero del fútbol hondureño.
¿Cuál es su objetivo para este año en la Liga de Ascenso?
Seguir consolidando a los jóvenes que tiene el Real Tegus, que son formados en Real Tegus y algunos de los alrededores de Tegucigalpa, poderles dar esas oportunidades de las cuales hablábamos al inicio. Hay pocos espacios donde los jóvenes pueden desarrollarse, muy pocos se atreven a jugar con jóvenes.
¿Cuál es la mayor ambición que tiene usted como entrenador?
Seguir aprendiendo y compartiendo también lo poco que he aprendido en la vida, tanto con experiencias personales como en los salones de clase. He tenido la oportunidad de formarme aquí en Honduras con la Escuela Nacional de Entrenadores de Fútbol, también con la Pedagógica y también recibiendo cursos de Concacaf, UEFA, a licencia pro y el formador de formadores.
¿Algún sueño que usted quiera cumplir en los banquillos?
Huy sí, quedan bastantes. Como le decía, tengo 38 años de edad, así que si Dios me presta vida y salud, espero seguir aprendiendo más cada día, poder tener nuevos retos, poder ser campeón algún día en segunda división, campeón en primera división, volver a alguna selección y poder lograr cosas importantes. Sin duda que el techo todavía no lo hemos alcanzado.