Wilmer Crisanto revela por qué subía de peso rápido y cómo Luis Garrido le dio un plan fitness

El jugador del Motagua habla hasta del racismo y los problemas personales que no lo dejaban dormir bien, lo que hacía que subiera de peso rápidamente

Redacción

Wilmer Crisanto es puro sazón. Imposible verlo triste, los que lo hemos tratado sabemos que siempre lleva esa alegría en la sangre. Hoy está más que feliz porque durante la cuarentena, ha llegado a la forma que tanto ha deseado; ahora dice que volará por la banda.

El “Songó” o “Congo” como se le conoce el ámbito deportivo, se sentó en la mesa de DIEZ en un Facebook y YouTube Live para hablar de su larga carrera en el fútbol. El jugador del Motagua es una enciclopedia de anécdotas, desde buenas y malas y algunas chistosas.

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“Gracias a Dios he trabajado mucho durante esta cuarentena. Soy una persona que tiende mucho a engordar y toda cosa, no hay más que trabajar y mantenerse”, confesó el jugador quien ha recibido muchos buenos comentarios ya que perdió mucho peso.

“Siempre lo he dicho, tengo una salud mental muy buena, el jugador por más que coma y entrene bien que uno las maneja, si no tiene salud mental… no estaba muy bien de la salud mental; no estaba disfrutando mucho del fútbol que es lo que me gusta y me considero que estoy totalmente full (lleno). Solo estoy esperando que esto comience”, explicó Crisanto.

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La imagen del antes y después: “Yo soy el que me estaba asustando de cómo antes jugaba de esa manera, lo disfrutaba pero podía estar mejor. No sé cómo jugaba, de todo corazón”.

Corría con mucho peso: “Pero también no descartaba y que en el fútbol iba aprendiendo porque mi peso no era el adecuado como la posición que más desempeño y la verdad que a lo mental era a lo que le sacaba provecho”.

La dieta que ha llevado y que le dio Luis Garrido: “Garrido no puede estar sin entrenar, sin el día a día. Días atrás él me había mandado un trabajo, era difícil poder hacerlo solo, sin embargo ahora que está acá lo hacemos juntos. Por más que uno no tenga la condición física de Garrido, yo me le pego y trato de hacerlo, cuando estoy recayendo él me impulsa y me dice, dale, déjate de cosas. Esa motivación era la que me ayudaba y esa exigencia hacia mí era la que me impulsaba”.

La inspiración para ponerse fit: “En saber que todavía puedo, que he dejado muchas cosas. El jugador tiene por costumbre del mal momento que está pasando tiene por costumbre de señalar, fulano y sutano, pero yo no. Yo siento que no he sobresalido en este último año y medio y han sido una cantidad de días no fáciles para mí. Soy yo que he dado ventajas y no le he dado importancias. Por más que tenga confianza con Diego Vázquez, no va a venir a arriesgar una posición por más el aprecio que pueda tener hacia mí, todo lo contrario; la mejor ayuda que me pude dar, es aterrizar mi mente porque me estaba equivocando.

Momento cuándo perdió el control: “Si alguien diga que me ha visto en un lugar comiendo como un perro, es mentira porque lo mío viene de un momento emocional, problemas familiares, personales y yo puedo comer bien, si no dormís de nada cuenta. Si entrenás bien y no descansas, te puedes lesionar. Yo comía bien, pero no me concentraba. En dos años he venido perseguido por muchas dificultades en la cabecita. Yo puedo ver a un futbolista en el campo rayado pero no rinde y te preguntas, por qué. No sabemos qué hay detrás de él. Ahora que me siento emocionalmente bien, estoy yendo a la iglesia, los problemas son pocos y allí voy”.

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Control emocional superado: “No me hacían sentir bien y hacer lo que quería. Hubo momentos que me decían, estás delgado, pero luego venía un problema y bum para arriba, no descansaba bien, uno se da cuenta que cuando tiene un problema pequeño, no puedes dormir bien y desempeñar lo que quieres hacer. Yo iba al entreno sin ánimo, y eso que no salgo de noche, pero por problemas no podía descansar”.

El jugador Wilmer Crisanto posando con los cinco títulos que ha ganado vistiendo la camisa del Motagua.

Acepta que tenía problemas con la bebida: “Yo tenía una vida desordenada, tal vez bebía, pero de algún tiempo para acá ya no bebo, es algo muy mío, personal, no era de que bebía waooo (mucho). Comía sano, pero era algo que no era de mí, era de más atrás. Ha cambiado mi vida El Señor, me siento bien”.

La Selección: “Me siento emocionado que ahora hay un grupo unido, muy bonito y un técnico que está llamando futbolistas por su rendimiento, por el día a día y el momento que pasan en sus equipos. Estoy ilusionado. Quiero tener la titularidad en Motagua y después ver lo que pasa”.

El día que se fue a Argentina: “Estuve año y medio en Argentina, con Godoy Cruz. Más que diga que no llegué a jugar, me hizo aprender mucho en el fútbol, por más que no aprendí en las categorías menores en el fútbol, porque muchos pasan por buena enseñanza y sacan ventaja. Lo que tenía era que llevaba todos los procesos en la Selección, allá aprendí por más que en Victoria tenía 40 partidos, corría demasiado sin sentido, centraba mal y en Argentina fui a aprender. Me faltó mucho para jugar en una liga que nos lleva años luz”.

Wilmer Crisanto junto a sus compañeros del Motagua, Juan Pablo Montes y Erick Andino, entrenando junto a Luis Garrido.

La razón por la que no jugó: “Por la falta de enseñanza, que muchos creemos que porque aquel corre es bueno, ya cuando vas afuera nos damos en los dientes porque hay otra manera de jugar, es otro fútbol. Yo corría y corría muy rápido, pero la técnica no era lo mío, allá fui a aprender a centrar, a saber moverse y que la pelota es más rápida que uno.

Anécdota con Marcelo: “Para nosotros era un sueño ese momento de ir paso a paso, de que nos la íbamos creyendo. Jugamos con Brasil y ver esos jugadorazos como Thiago Silva, Marcelo, Neymar que estaba haciendo desastres en el Santos, Óscar, Ganso. Pasó lo que pasó y me la cría, se la tiraba largo a Marcelo, luego comenzó un palabreo. Me acuerdo que me llegó a insultar y que me insinuó diciendo que si no sabía que él era Marcelo. Yo sí sabía quién era, porque para comenzar soy Real Madrid. Recuerdo que meses atrás ellos habían venido de perder contra el Barcelona en el Camp Nou. A mí me insultó y recuerdo que le dije, porque me insultás, no te acordás que no agarraste a Messi, yo le dije que a mí tampoco me iba a agarrar. Cuando me expulsaron me insultó y me dijo; salí de aquí carajo, da risa”.

Racismo vivido: “No fue nada fácil lo que pasé en Puerto Cortés, los compañeros me decían que botara la pelota, pero como lo hacía si tenía ganas de jugar. Recuerdo que Rambo estaba en las gradas y él les decía a la gente que lo dejaran de hacerlo. Osman Chávez igual, mi respeto, se pronunció. En mi caso no escuché bien, pero realmente me di cuenta que es una zona que hay muchos de mi raza, está Masca y Cortés, nuestra descendencia está en las orillas de las playas. Somos muy aislados y cuando entramos en las ciudades es horrible. Hay muchas maneras que a uno le digan negro; si me dicen negro, cómo estás, se entiende, pero a veces está el acento, pero por mí no hay problema. Hay que pararlo, a todos nos corre sangre roja”.

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