Superó un derrame ocasionado por el descenso del Victoria y 1889 días después celebró el ascenso

La historia del hincha de la cartulina del Victoria y sus 1889 noches soñando con el ascenso. Te contamos la historia de Mario Almendares.

Edgar Witty

Día de locura y momento para despertar de un sueño largo y disfrutar del regreso del Victoria a la Primera División de Fútbol de Honduras tras superar a Atlético Pinares en la Gran Final de vuelta del Torneo Clausura 2021.

VER MÁS: Los jugadores que descendieron pero cinco años después volvieron con Victoria

En un encuentro entre signos de algarabía y aficionados que engalanaron la sede del conjunto ceibeño, apareció Mario Almendares, un hincha de corazón de 64 años que no se ha despegado del equipo desde el día en que nació.

Don Mario acaparó los reflectores tras aparecer entre la fanaticada con una pancarta especial que decía "10 de abril 2016-12 de junio 2021. 1889 noches soñando con este momento".

Detrás de sí hay mucho por contar. Mario Almendares nació en La Ceiba, es padre de tres hijos y esposo; desde pequeño se hizo hincha de los jaibos. En relato a DIEZ contó que ha seguido al equipo desde su pasaje en Liga de Ascenso en la temporada de 1967-68, su título en el 1994-95, su descenso en el 2016 y ahora con la hazaña de regresar al máximo circuito.

"Yo soy Victoria desde los cinco años cuando fuimos campeones. Yo era un niño, nací Victoria, nací jaibo", dijo Mario Alemedares.

"Es un momento de sueño, momento de locura y algo especial que hemos estado esperando hace cinco años. Hoy estamos ascendiendo por cosas que ocurrieron con la directiva que no dejaron que se llevaran al equipo a otro lado", agregó.

También reveló que hace cinco años estuvo al borde de la muerte por un derrame que quiso darle mientras sufría el descenso. "Fue por la emoción que yo tuve por el Victoria. Ahora han muerto muchos amigos míos pensando en el Victoria, yo todavía vivo gracias Dios", contó.

Finalmente, cerró diciendo que "hemos luchado para llegar a la Liga Nacional. Son 1889 noches soñando. Esto no es fácil, el entrenador, jugadores y afición se agarraron de Dios. El llanto ya se me acabó, ya no hay lágrimas en mis ojos, solo hay alegría".

FOTOGALERÍAS

Mas Noticias