Liga Hondubet
2012-12-04
La familia ceibeña Rubí Antúnez tiene sentimientos encontrados. Están felices porque uno de sus miembros, aunque postizo, llegó a la final del fútbol hondureño, pero a la vez se encuentran tristes porque su amado Motagua quedó en el camino.
El defensa colombiano de los jaibos Eder Arias toma sus alimentos a diario en el seno de este hogar encabezado por doña Elida Esperanza Rubí y su hija Alicia Fabiola. Arias es querido, pero aunque él también les guarda un enorme cariño, aportó su cuota tanto defensiva como ofensiva para dejar fuera de la final a las Águilas.
“Doña Elida me comenzó a dar la comida en la sede del club porque ella trabajaba allí, pero después cortaron la luz y me dijo que viniera a su casa, hace dos meses me alimenta”, dice un feliz Arias.
“Al principio me daba mucha pena porque pasaban los meses y no le podía pagar, pero ella me decía que no me detuviera en eso porque el dinero no llega tarde y me servía con mucho gusto, por eso estoy agradecido”, agrega el defensa cafetero.
REPROCHES CON AMOR
Doña Elida es de las que piensa que ayudar a los demás es un don que se debe explotar, y más cuando los une el amor por el fútbol.
“Esta semana les voy a preparar mariscos para que tengan fuerzas y ganen a Olimpia”, manifestó doña Elida vía telefónica.
La matriarca de esta hogar agrega que todos en su familia querían ver a Motagua en la final, pero se alegra que Victoria haya clasificado.
“Me siento feliz por el enorme cariño que le tengo a Arias, quien ha sufrido bastante con la falta de salarios en la institución. Es una gran persona y lo quiero mucho, es parte de mi familia”.
ENTIENDE SU SITUACIÓN
Doña Elida es clara, sabe que el amor por los hijos se demuestra de cualquier forma, aunque a veces están lejos: “Me da tristeza que por no tener dinero no haya podido ver a su hija de un mes de nacida y a su esposa, eso es muy doloroso para mí”, refirió.
Por su parte, Arias solo tiene palabras de agradecimiento para todo un hogar que le ha abierto las puertas, no solo de su casa, sino también de su corazón.
“Estar entre esta familia es una gran bendición, me siento en mi segundo hogar, doña Elida es como mi madre sustituta, me trata bien y sufre cuando me va mal, por eso le dediqué la clasificación”, indicó.