El Club Deportivo Marathón vive un momento de estabilidad y proyección desde sus fuerzas básicas, de la mano de Emil Martínez, ex jugador histórico del club y actual entrenador de la categoría de reservas. Tras un inicio positivo en el torneo, el ex volante verdolaga destacó la importancia de la continuidad, el trabajo diario y la formación como pilares fundamentales del proyecto deportivo.
Emil fue un referente en la historia verdolaga donde ganó varios títulos, disfruto de la época dorada del club, pero también vivió la parte más crítica de la institución cuando estuvieron al borde del descenso. En cuanto a la Selección Nacional de Honduras, estuvo en el proceso de la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 y logró el campeonato de la Copa Uncaf en 2011.
Diario DIEZ tuvo una charla con Emil Martínez en el que contó los desafíos que tiene como entrenador en las reservas de Marathón, también abordó el tema de la influencia que tiene un ex futbolista para la preparación de un jugador y aclaró porque no estuvo presente en los actos de celebración en el centenario del conjunto sampedrano.
El ahora director técnico de las reservas reveló que su vida deportiva no ha cambiado mucho, "La intensidad es la misma. En el fútbol, si te relajas, el rival te pasa por encima. La diferencia es que ya no sos el protagonista principal, pero sí influís en el funcionamiento", destacó.
LA ENTREVISTA
Dos triunfos consecutivos, primero ante Lobos y ahora ante Juticalpa. ¿Qué balance hace de este inicio?
Primero darle gracias a Dios por todo, porque nos permite estar de pie. El equipo ha comenzado muy bien; mantenemos la base del torneo pasado y eso nos ha ayudado a seguir en la misma secuencia con la que terminamos. La idea es mantenernos, fundamentar bien a los muchachos en la idea de juego y prepararlos para que estén listos cuando les toque subir al primer equipo.
Cuando habla una leyenda del club como Emil Martínez, ¿los jugadores lo toman como una inspiración extra?
No sé hasta qué grado, pero sí hay respeto, de profesor a alumno. Eso uno se lo gana en el día a día, en el trabajo. Ellos conocen la historia que uno tiene en la institución y creo que eso influye. Cuando el entrenador se hace respetar, las ideas llegan claras y los muchachos saben qué hacer en el terreno de juego.
¿Cómo ha cambiado la vida de Emil Martínez de jugador a entrenador? ¿Vive los partidos con la misma intensidad?
La intensidad es la misma. En el fútbol, si te relajas, el rival te pasa por encima. La diferencia es que ya no sos el protagonista principal, pero sí influís en el funcionamiento del equipo, en si es agresivo o pasivo, en cómo se ejecuta la idea. El cambio ha sido positivo; ya son cinco años y gracias a Dios todo va bien.
¿Qué responsabilidad tiene un entrenador que trabaja con jóvenes en comparación con uno del primer equipo?
La responsabilidad es la misma, incluso un poco mayor en formación. En nuestro país hay muchas limitaciones y no siempre se tiene el apoyo adecuado. Muchas veces toca improvisar, pero la idea debe ser clara y tus valores deben reflejarse en el juego. En el primer equipo trabajás con profesionales; aquí trabajás para que lleguen a ser profesionales.
Marathón se ha rodeado de leyendas como Mario Berrío y usted en reservas. ¿Eso ayuda a que el jugador sienta más los colores?
Creo que sí. Nosotros nos ganamos un respeto en la institución y tratamos de transmitirlo a los jugadores, tanto del primer equipo como de reservas. Cada quien vive su pasión desde su rol, pero la responsabilidad es grande. Siempre queremos lo mejor para el club porque conocemos su historia, hemos vivido momentos difíciles y también de gloria.
Ya son cinco años en reservas. ¿Cuándo dará el salto al primer equipo?
Eso es el tiempo de Dios. Yo confío plenamente en Él. Tengo que estar preparado para cuando se presente la oportunidad; si se da, bien, y si no, también gloria a Dios. Prisa no tengo, lo importante es estar listo.
¿Sueña con dirigir el primer equipo en el futuro?
Claro, estoy terminando mi Licencia A como entrenador profesional. Siempre voy a ser una opción para el club. Mientras tanto, seguir capacitándome a nivel nacional e internacional y poner mis conocimientos al servicio de la institución.
¿Cómo ve reflejado su trabajo en el primer equipo con jugadores que han debutado desde reservas?
Es una satisfacción enorme. Siempre les digo a los muchachos que el esfuerzo tiene recompensa. Verlos triunfar y consolidarse ya como realidades del equipo es lo más gratificante. Mi trabajo es que lleguen listos y con confianza cuando los llamen.
¿Cómo es la comunicación con el profesor Pablo Lavallén y el cuerpo técnico del primer equipo?
Con Pablo hablo poco, pero realizo mi trabajo para que los jugadores estén listos cuando él decida tomarlos en cuenta. Con el cuerpo técnico sí hay comunicación constante; somos un solo equipo y coordinamos para que los jugadores tengan minutos y lleguen preparados.
De los jóvenes que tiene actualmente, ¿quién cree que pueda impactar en el fútbol hondureño?
Tengo varios que ya están listos para jugar en el primer equipo, pero no voy a dar nombres por respeto a todos. Esperamos que tengan su oportunidad y puedan consolidarse.
¿Qué es lo que más extraña de estar dentro de la cancha?
Jugar finales, hacer goles en finales, vivir un estadio lleno. Esa sensación es preciosa. Pero todo tiene su tiempo; ahora me toca estar de este lado y confiar en que todo salga bien.
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¿Cuánto puede ayudar el VAR al fútbol hondureño?
Muchísimo. Es una herramienta que va a ayudar a mejorar el fútbol. Los árbitros son humanos y se equivocan, como todos. El VAR puede hacer los partidos más justos y mejorar el espectáculo. Ojalá llegue lo más pronto posible.
¿Cuánto ayuda que leyendas del fútbol dirijan a jóvenes, tanto en clubes como en selecciones?
En clubes como Marathón ayuda porque ya hay una credibilidad ganada, pero en selecciones es más complicado. Creo que se debería dar seguimiento a exfutbolistas bien preparados. No todos serán buenos entrenadores, pero si están capacitados, deberían tener oportunidades, como pasa en otros países.
¿Cómo es su relación con Mario Berrío actualmente?
Excelente. Somos amigos desde los 15 años, casi 30 años de amistad. Eso no va a cambiar nunca. Siempre mantenemos una relación cercana y de respeto.
¿Qué pasó que no lo vimos en las actividades del centenario?
Por la religión. Tuve muchos compromisos con la iglesia donde asisto en esas fechas y en primer lugar está Dios. Feliz por los 100 años de la institución que me ha dado mucho.
¿Qué significa Maratón para usted?
Marathón fue la oportunidad que tuve en la vida para salir adelante y sacar a mi familia adelante. En una palabra, Maratón es amor, amor incondicional.
¿Cómo recuerda a Orinson Amaya tras su fallecimiento?
Fue una pérdida enorme. Un presidente apasionado, cercano, humano, que cumplía su palabra y estaba pendiente de todo. Primero fue una gran persona y luego un gran presidente. Solo tengo recuerdos buenos de él y siempre estaré agradecido.
Para cerrar, ¿está Marathón para ser campeón en este torneo histórico?
Yo digo que sí. La base del equipo se mantiene, el profesor Lavallén hace un excelente trabajo y el equipo está reforzado. Creemos mucho en el trabajo que se está haciendo y esperamos que todo se vaya alineando como en el torneo pasado.