Liga Nacional

Isaac Castillo, el niño de Cabañas que comenzó un sueño de recogepelotas en Marathón a ser la revelación en el equipo del 'Tato”

Esta es la historia del volante de Marathón, Isaac Castillo, jugador que en sus tiempos libres ayuda a su mamá en el negocio familiar. Es admirador de Luka Modric y de Mario Berríos

2021-11-27

Nacido en uno de los barrios más populosos de San Pedro Sula: Barrio Cabañas. Isaac Castillo ha crecido en un hogar donde le han dado una formación de respeto de los valores como vestirse bien, hablar sin malas palabras y sobre todo de siempre cuidar su entorno ya que sus padres son un ejemplo. El jugador que este año debutó en Marathón cumplió recién 18 años; todavía no ha sacado la licencia de conducir y llega al entrenamiento con amigos pero es uno de los primeros en estar en la práctica.

Isaac tiene cara de niño. Es tímido. No le gustan mucho las cámaras, pues hace cinco meses era un desconocido del que únicamente sus allegados y Emil Martínez, sabían de sus grandes condiciones. Su madre, doña Ruth Elizabeth Díaz ha sido pilar clave. Sus lágrimas en las gradas del Yankel Rosenthal todavía están presentes cuando miró debutar a su pequeño Isaac marcando un golazo frente a la UPN.

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Su madre tiene un puesto de venta de baleadas y pollos en una de las calles del barrio Cabañas, y Castillo le ayuda cuando está disponible para hacer las entregas; aunque ahora ya es muy poco, pero siempre pasa pendiente de su madre. “Mi mamá siempre estuvo alegre de verme porque siempre esperó ese momento para celebrar un gol mío”, recuerda de ese día que se estrenó marcando en Liga Nacional.

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Isaac Castillo mostrando las fotos de su niñez recordando sus mejores momentos donde siempre se destacó como capitán en ligas menores.

'Siempre que está es el que se encarga de traer las mesas, ordenarlas y los pedidos que hacen los va a entregar', cuenta a DIEZ su mamá. Isaac, un poco con pena lo cuenta: 'A veces voy en bicicleta a dejar las entregas o caminando porque me conocen todos', dice el cipote que a pesar que ya es un profesional en primera división, tiene los pies en la tierra.

Su padre, don José Javier Castillo siempre está presente para darle un consejo. No ha tenido oportunidad de ir a verlo muy seguido ya que trabaja en una tienda en San Pedro Sula y casi siempre le toca trabajar los fines de semana, pero allí está siempre siguiéndole en la televisión o radio.

'Siempre me toca trabajar los fines de semana cuando juega por eso no voy al estadio porque salgo a las 6.00 de trabajar, pero cuando es a mitad de semana si he ido a verlo. Creo que el día que anotó el gol, si hubiese estado allí en el estadio, me pasa las de la mamá y me pongo a llorar de la emoción', recordó su papá que es el consejero de Isaac.

Isaac estudió en la escuela Presentación Centeno del Barrio Cabañas. Siempre fue un muchacho inquieto, pues el amor por la pelota a veces lo desconcentraban, pero nunca dejó la escuela, salvo este último año ya que se tuvo que retirar al recibir contrato del primer equipo tras ser ascendido por el técnico uruguayo Martín “Tato” García. “Yo digo que era bueno, siempre me gustaba la escuela y ahora que termine el bachillerato tengo pensado seguir la Universidad para ser un profesional”, piensa el cipote de Cabañas.

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Isaac Castillo junto a sus padres, Ruth Díaz, José Castillo, su hermano Liam Castillo y su abuela, doña Norma Isabel Soto que lo cuidó desde niño.

Desde que tenía cinco años, su papá, don José Castillo, preguntó cómo llevarlo a jugar a las inferiores de Marathón, pues quería que jugara en el equipo de sus amores. Fue así que en 2013, cuando el equipo U-8 era entrenado por Cristian Caballero, llegó aquel niño pequeñito, porque su estatura siempre ha sido baja, pero en su mochila no solo llevaba sus tacos y merienda, también llevaba los sueños de poder llegar un día a convertirse en jugador del equipo más añejo de San Pedo Sula: el querido Monstruo Verde.

“Siempre quise jugar en Marathón. Ahora ya es un sueño”, dice con vos tímida Isaac mientras repasa por su celular en la mano algunos mensajes que le caen, pues ahora ya ha dejado de ser un prospecto y se ha convertido en una realidad ya que se afianzó como titular en apenas cinco meses de gestión del técnico Martín García. “Recuerdo que mi primer viaje con el equipo fue afuera del país, a Nicaragua para jugar ante Diriangén… iba nervioso, se me cruzaron muchas cosas por la cabeza”, relató el volante de contención.

Muchos se preguntaban quién era el cipote chaparrito que portaba el número 65. Con el tiempo se fue haciendo un habitual en las formaciones de “Tato” y eso le llevó hasta ser tomado en cuenta en el proceso de Selección Sub-20 de Honduras que dirige el técnico Luis Alvarado. También llegó a recibir llamadas del técnico de la Selección Adulta, Fabián Coito en su momento. “Es el sueño que todos tenemos, un día jugar en la Selección”, dice Isaac quien muestra una sonrisa bajo su mascarilla que cubre su boca y nariz.

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“El profe siempre me dice que no baje los brazos. Le tengo mucho amor al equipo. Mi papá preguntó si había una reserva y me trajo a jugar. Pasé desde la U-8, U10, U-12, U-16 hasta llegar a reservas especiales y en este torneo me subieron al primer equipo. Estuve allí con Emil Martínez que me dijo que tenía buenas cualidades y me recomendó con el profesor “Tato”, hicimos colectivos, me miró y me hizo debutar”, cuenta a DIEZ el pequeño Castillo.

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Doña Ruth Díaz, mamá de Isaac Castillo, preparando los ricos pollos que su hijo le ayuda a entregar a los clientes en Cabañas.

En Marathón lo han cuidado mucho de no exponerlo ante los medios, pero al platicar con él demuestra una madurez. Todavía sigue siendo un niño para sus padres. “Siempre me aconsejan que siempre mantenga los pies en la tierra, que no me maree porque estoy jugando en el primer equipo”, reconoció el jugador que solo necesitó un colectivo para convencer al técnico García que tenía cualidad.

Es admirador de Luka Modric, volante croata del Real Madrid que tiene una historia muy parecida a la suya en sus inicios en el fútbol cuando surcó la guerra de los Balcanes para convertirse hoy en estrella Mundial. En Honduras tiene el respeto y admiración por el eterno capitán verdolga Mario Berríos. “Cuando he hablado con él me da consejos y es bonito porque él vivió muchas experiencias en el equipo”, dice Castillo quien espera seguir creciendo para un día poder volar al extranjero a cumplir uno de sus sueños.

“Recuerdo que estuve como recogepelotas en el último título que ganó el equipo ante Motagua cuando fue campeón. Me imaginaba a la orilla del campo cómo era jugar en el equipo porque he sido siempre parte de Marathón. Al final me tomé una foto con Denovan Torres y Cristian Cálix que siempre la conservo”, revela el futbolista.

¿Por qué usa el número 65? Isaac cuenta una anécdota de ese dorsal. Él quería tomar el número 31 porque tiene un significado especial para él esa fecha, pero curiosamente en esos días que estaban por repartir los números, se anunció el fichaje como regreso de Reinieri Mayorquín, jugador que tomó ese dorsal 31. “Me tuve que quedar con el número que me dieron, al final cuando juego no lo veo”, rememora el jugador verdolaga.