Jocimar Nascimento es un hombre desinhibido, muy extrovertido y simpático. Este brasileño, quien tanta gloria le diera a Motagua, ahora enfrenta un nuevo reto personal: triunfar con los Cocoteros.
La Ceiba es su nueva ciudad y el Vida su nuevo equipo, y él sigue siendo el mismo soñador que se enamoró de un país que le ha abierto las puertas.
Llegás a Honduras a jugar con Motagua. ¿Por qué no seguiste?
Ahí estuve como tres años, lastimosamente en los últimos torneos las cosas no me salieron muy bien y en ese momento el entrenador dijo que no me ocupaba. No tenía contrato y no llegué a ningún acuerdo con la junta directiva.
¿...Y entonces?
Me fui a Olimpia, donde estuve seis meses y tampoco las cosas me salieron bien. Después me fui a Guatemala, estuve en Heredia y regresé a Brasil a jugar en Vitoria, donde salimos subcampeones. Luego retorné a Guatemala a jugar al Suchitepéquez y después sale la oportunidad de regresar a Honduras y jugar esta temporada con Vida.
¿Nervios al regresar?
Sí, un poco, ya que tengo dos torneos fuera, pero son muchas las ganas de hacer las cosas bien y, sobre todo, de procurar ser protagonista.
¿Qué puede lograr Vida en este torneo?
¡Todo! Saldremos a dar nuestro máximo esfuerzo para salir adelante y vamos a demostrarlo.
Después de haber vivido en Tegucigalpa, ¿qué tal es estar en La Ceiba?
Diferente. Yo viví más en Tegucigalpa y me gusta demasiado, es una ciudad linda, pero ahora me tengo que acostumbrar a la vida ceibeña. Es un lugar caliente, con playas y muchas cosas para divertirse.
Llevás poco en La Ceiba, ¿qué hacés?
Me paso chateando en la computadora o hablando con Pablo Genovese, quien vive a la par mía. Y las veces que tengo libre, me pongo a platicar con Javier Portillo o voy al mall a caminar o a comer. También me gustan los juegos.
Regresemos... ¿Qué tal tu paso por el Motagua?
Lo mejor. Tengo muchos buenos recuerdos, las cosas me salieron muy bien cuando estuve ahí. Gané todo, máximo goleador de la Liga, de Uncaf… En fin, pasé muy buenos momentos y espero en el Vida poder hacer lo mismo o un poco más de lo que logré anteriormente.
¿Cómo te sentís en el Vida?
Muy bien, soy una persona muy tranquila y me adapto rápido a la gente. Trato bien a las personas y me tratan bien. No soy un cipote, soy un hombre, un jugador de experiencia y los muchachos ya saben cómo tratarme… A pesar de esta cara de niño.
“Con cara de niño con alma de hombre” (cantado)... ja, ja, ja, tenés 31 años y no parece. ¿Cómo hacés?
Es que yo me cuido. A mí no me gusta la bebida. Eso sí, me gusta mucho comer. No te digo que no me guste salir, porque a todos nos gusta, pero no tomo bebidas.
Salís, bailás, disfrutás… ¿pero no tomás?
Sí, es raro que lo haga, sólo que sea una reunión en la que estemos celebrando, pero igual, muy poco. Lo que pasa es que considero que la bebida y el timón no se combinan. Entonces, siempre procuro estar sobrio para no tener problemas con la policía o accidentes.
Me decís que te cuidás. ¿Usás cremas especiales?
Sí, me gusta mucho. Uso Victoria’s Secret, buenas lociones como Armani y Carolina Herrera. Me gustan las cosas buenas y los perfumes me encantan.
¿Usás para ir a entrenar?
Claro que sí, cuando uno entrena suda mucho y no me gusta oler mal o que me huelan mal. Por eso siempre uso buenos perfumes.
¿Tenés alguna rutina en las mañanas?
Me levanto y me baño. Luego uso mis cremas, me cambio y ya me pongo a ver tele, usar la computadora o quizás me pongo a cocinar para comer.
Eso cuando te quedás, ¿y si salís?
Pues me tardo mucho más en arreglarme cuando salgo a la calle. Me gusta que cuando la gente pasa piense: “Pucha, qué rico huele este negro”.
¿Y en cuanto a ropa?
Me encanta la ropa de marca, si puedo usar lo mejor, pues claro que lo uso. De ropa deportiva uso Nike y Adidas, pero de vestir uso Armani, Diesel, Dolce & Gabbana, Calvin Klein y Hollister.
¿Siempre buscando verte bien?
Sí, me gusta que la gente me vea bien, no me gustaría que piensen: “Mirá, ese muchacho parece vago”. Eso no me gustaría, por eso procuro salir bien y verme bien. De una forma u otra creo que me gusta llamar la atención de la gente.
¿Cuánto es lo más que has gastado en ropa?
De un solo unos mil dólares (19 mil lempiras).
Y los aretes... ¿Hace cuánto te los hiciste?
Ya tiempos, creo que tenía unos 15 años.
¿Cuántos pares de aretes tenés?
Uff... tengo bastantes. Son un poquito diferentes, pero a simple vista todos parecen iguales.
A medida que la entrevista avanzaba su personalidad iba saliendo a la luz. Como admiradora de su talento quería una foto con él y se la pedí.
Antes de tomarla me quité los lentes y dije que lo hacía para verme mejor. Inmediatamente me lanzó una broma: “La cámara no hace milagros, ja, ja, ja”.
Luego de reírnos, íbamos a retomar la entrevista y cuando intenté leer las preguntas no pude, pues no tenía los anteojos. Jocimar me dijo: “Ah, no muchacha, ¿y es que usted no mira sin lentes?”.
Sin duda es un bromista de primera y supo cómo romper el hielo (bueno, aunque en realidad nunca lo hubo).
¿Cuántos hijos tenés?
Tengo dos hijos. Uno de 14 años y otro de casi 2 años.
¡De años! ¡No te creo!
Sí, es que cuando tenía 16 años conocí a una chava, bueno, cosas de cipote.
¿Padre a los 16 años?
A los 17. Estaba muy chiquito, fui a comer un caramelo y comí de más, ja, ja, ja... Comí mucho, era muy niño y sin experiencia. Ella era de mi edad también. Ahora mi hijo está grande, muy bien de salud y estudiando. Está muy en mi vida y siempre estamos en contacto. En cuanto pueda los voy a tatuar a los dos en mi espalda o brazo.
¿Y actualmente tenés tatuajes?
Sí, tengo tres. Me gustan. Tengo una india tatuada.
¿Será una baby en tu pasado?
No, no fue una baby. Es una cosa de Brasil, cosa de cultura. También tengo un tigre en la espalda y otro más abajo.
Quiero verlos...
El de la espalda sí, el otro está más abajo, muy abajo, no, ja, ja, ja.
Ahh, ok. ¿Por qué un tigre?
Me gustan los tigres, te puedo enseñar un poco, pero no podés ver la cola. Para mostrarte el fotógrafo y camarógrafo tienen que salir.
Ok, entonces no...
Bueno, vos dejá la cola a tu imaginación, ja, ja, ja.
Cambiemos de tema mejor. ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
Empecé a los 14 años en un equipo de Brasil en Sao Paulo. Tuve después la oportunidad de ir a España, estuve ahí seis meses y después me fui a Grecia, fui muy feliz por cierto. Regreso a Brasil a jugar a un equipo, luego pasé a otro. Recordemos que es tan grande que hay muchos equipos. Finalmente llegué a Honduras a jugar al Motagua.
¡Qué lindo Motagua…!
Sí, demasiado lindo. I love you, Motagua.
¿Regresarías a Motagua?
Mirá, yo tengo un sueño. Dejé muchos amigos y gente allá que sí me quieren. Buena relación con los directivos. entre ellos don Javier, don Edy, Pedro Atala... Además. le tengo un gran cariño a Lin Zelaya, así como mucho respeto y agradecimiento al profe Maradiaga. Así que sí espero un día volver porque creo que la forma en que yo salí no fue la mejor. Fui un jugador que le dio muchas cosas al equipo, y el club también me dio mucho a mí. Yo les respondí en todos los torneos, con excepción del último, cuando no me salieron muy bien las cosas.
¿Sentís que te hubieran aguantado un poco más?
Creo que la directiva sí me quería aguantar más, pero el cuerpo técnico no. Motagua tiene una cosa que es muy buena: ahí quien manda es el entrenador. A diferencia de muchos equipos, donde los presidentes y directivos quieren mandar. En Motagua es el entrenador y Juan de Dios Castillo me dijo que yo no iba a jugar. Entonces el presidente me dijo que aunque el entrenador no me quería, él sí, esto con contrato en la mano. ¿Pero cómo me iba a quedar si no iba a jugar?
¿De la comunidad de jugadores brasileños en Honduras con cuáles tenés amistad?
Con todos. Me llevo bien con Fabio, Marcelo, Ney... No tengo problemas con la gente, soy muy tranquilo.
¿Hay más brasileños en Vida?
No, en Victoria sí, está Bruno. Vive acá cerca y hablamos de vez en cuando, pero él pasa metido en sus cosas.
¿Técnicas para enamorar a una mujer hondureña?
Ser detallista. Un poco romántico, no mucho tampoco. Algo celoso, pero tampoco tanto. A las mujeres hondureñas hay que saberles hablar. Algunos hondureños, no son todos, hablan cosas que no tienen que hablar.
¿Tienen suerte los extranjeros?
Es que nos llevamos bien con todos, especialmente con las mujeres porque las tratamos como se deben tratar… como unas divas, como una flor. La mujer hondureña por eso se enamora del extranjero.
Adicto a la computadora, ¿qué pasás haciendo en internet?
Me gusta Facebook, MSN, ver las páginas de Brasil para ver lo que pasa allá. Como lo de las lluvias que está sucediendo. Y pasa por nosotros mismos, igual que acá.
¿Cómo así?
Mirá, nosotros mismos nos afectamos. Yo me considero como hondureño y amo este país, pero tenemos muchos defectos y hay que empezar a cambiar las cosas. En lugar de tirar la basura en su lugar lo hacemos en la calle…
Ahh… las alcantarillas se tapan con la más mínima lluvia y nos inundamos
De ahí nos quejamos y decimos que: “Ay Dios mío, ayúdame”. Pero nosotros mismos no hacemos nada y cuando llega la lluvia el agua no tiene para dónde ir. No sé qué pasa que no pensamos y dejamos de hacerlo. Acá pasa y en Brasil también.
¿Cómo ves la situación política de Honduras?
A mí no me gusta hablar mucho de ese tema porque aunque yo quiera mucho al país y me sienta hondureño, al final soy un extranjero más. Como unos piensan que, por ejemplo, la salida del ex presidente fue mejor para el país, para otros fue injusta. No se puede quedar bien con todo el mundo.
¿Lugar favorito para estar en este momento?
Donde estoy, La Ceiba, acá vivo y trabajo.
De tener la posibilidad de revivir un momento, ¿cuál sería?
El nacimiento de mi hijo.
De decirle a alguien que lo querés, ¿a quién sería?
A mi madre.
¿De borrar algo de tu pasado?
Los últimos seis meses que estuve con Motagua, fue lo peor que me pasó en toda mi carrera.
¿De poder pedir perdón a alguien?
Creo que a Dios por muchas cosas que he hecho.
¿Si pudieras ser alguien?
No cambiaría con nadie, sería yo mismo.
Pero si sólo es bromeando, vaya…
Bueno, pues Ronaldo entonces, lo admiro mucho.
¿No te gustaría ser Tiger Woods, con todo el dinero que tiene?
¿Para qué? Si tiene tanto dinero que no vale, la mujer lo dejó. De repente mucha fama y billete eso trae tristeza. Por eso mejor tener un poco, pero no mucho y no ser tan famoso. Ahora está sin mujer y sin hijos con un montón de pisto, ¿De qué te vale? Nada.
¿El momento futbolístico más feliz que recordás en tu vida?
Cuando salí campeón con Motagua, máximo goleador de la Uncaf, levantamos esa copa, mi gol contra Saprissa es lo mejor y que nunca olvidaré. Muchos motagüenses todavía me reconocen y agradecen por eso.
¿Mascota favorita?
Mi perrita que ya no la tengo. Shakira, ella está con Óscar Torlacoff.
Cuando lo entrevisté él me contó eso. Me dijo que se la había dejado un compañero que fue a Brasil, luego regresó y le dijo que se la daría a alguien más…
Pero él me dijo que no, se enamoró de la perrita, es una labrador y la tiene junto a Luna, su mastín. Está preciosa y muy grandísima.
¿Playa o montaña?
Playa, claro, me gusta mucho el mar, la arena, poder tomar sol y ver a las nenas. La disfruto.
¿Tu música favorita?
Me gusta la salsa, el merengue, el reggeatón, la bachata, las rancheras…
¿Te gusta de todo?
De todo, no le digo que no a nada.
¿Posición?
Ahh, no entiendo.
¡Posición en la cancha!
Ahhh, pero explícame bien, delantero, claro. Pero hay varias posiciones, te saco una de acá que vas a pensar: “que pervertido este muchacho”.
Ja ja ja, vaya sigamos, ¿cómo celebrás un gol?
Como los grandes, como Ronaldo y Ronaldinho, mis compatriotas.
¿Te costó hablar español?
Sí, pero creo que todavía no puedo. Para escuchar soy un fenómeno, pero para hablar me cuesta, como las palabras son parecidas al portugués yo pienso que hablo español, pero no es así.
¿Cómo fue tu niñez en Brasil?
Hice de todo, jugué pelota, volé cometa. Disfruté mucho, antes todo era al aire libre y muy entretenido. No como ahora que pasan en la casa con la compu, juegos, internet y eso.
¿Mucha diferencia crecer allá y acá?
Es que mirá, acá los papás trabajan y los niños se quedan en la casa. Allá todos crecen en la calle, donde pasan el día entero jugando pelota, buscando una forma de entretenerse.
¿Eras pícaro de niño?
Sí, hacía de todo. Mi mamá me regañaba demasiado todo el tiempo.
¿Anécdota?
Me iba a agarrar los mangos de los vecinos y después los vecinos le decían a mi mamá que ahí andaba yo comiendo sus mangos.
¿Qué te inspira las mañanas?
Mi familia, mis hijos… saber que están con salud ellos y yo. Me siento bien, le doy gracias a Dios.