Liga Hondubet
2012-12-13
Tiene cien aficionados a favor y mil en contra, vaya injusticia para un dichoso del fútbol que ha mostrado talento en el juego aéreo. Sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los hinchas de Victoria.
Mario Romero vive en una encrucijada permanente, por mucho que se sacrifique y se entregue a los jaibos, las críticas, y muchas veces insultos, siempre lo persiguen.
“Me despierto tarde si no tengo que entrenar en la mañana, reviso el facebook, me comunico con mi familia, pregunto cómo está el bebé, si tengo tiempo para cocinar lo hago y si no me da tiempo salgo a comer, después voy a los entrenamientos, en la noche me reúno con el pastor Juan Hernández”, explicó Romero sobre cómo vive un día normal en La Ceiba.
“Estos meses en Victoria han sido difíciles, los jugadores somos muy fuertes y el cuerpo técnico también, todos hemos sabido soportar la situación de falta de pago. El grupo está consciente de lo que quiere y eso es ganar el campeonato”, agregó Romero.
SU HIJO, EL MOTOR DE SU VIDA
La falta de dinero ha condicionado la vida de su esposa en Argentina, mucho más la de su retoño.
“Extraño a mi familia, a mi mujer y a mi hijo, estar solo no es fácil. Gracias a Dios mi mujer trabaja en Argentina porque tengo varios meses de no enviarle dinero y los ahorros se están acabando. A veces me dan ganas de llorar por la soledad, aquí he sufrido mucho”, reveló casi con lágrimas en sus ojos.
“Si me detengo a escuchar las groserías de la afición, me volvería loco”, expresa, a la vez que dice no querer ni a Donis ni a Noel en el arco de Olimpia para salir campeones. “Ojalá salga alguien de las reservas, pero eso jamás pasará porque estamos jugando una final”.