Otro torneo más está a punto de terminar y a la final accedieron dos clubes dirigidos por entrenadores argentinos, Danilo Tosello y Héctor Vargas, quienes relegaron en semifinales a los hondureños Edwin Pavón y Reinaldo Clavasquín.
En el repechaje se quedaron el catracho Nahúm Espinoza y el uruguayo Manuel Keosseián.
Carlos Martínez hizo buena campaña con el Vida y es hoy uno de los tres mejores técnicos nacionales, pero por los 6 puntos que le quitaron debido a errores de sus directivos, le privaron de jugar la fase final. Para él hay un prometedor futuro ahora que va a dirigir a Marathón, un equipo grande en el que contará con más facilidades que en La Ceiba.
La labor de “Carlón”, así como la de Hernán García que trabajó con pocos recursos en el Deportes Savio y al igual que Raúl Martínez Sambulá en Real Sociedad, desnudan las carencias económicas de nuestro fútbol, que estos técnicos nacionales deben asumir y que les limita su evolución.
Jorge Ernesto Pineda es otro entrenador que tiene un gran futuro, no dirigió en este torneo y aprovechó para ir a Inglaterra a conocer los nuevos procedimientos que implementan los técnicos de la Liga Premier.
Ramón Maradiaga, luego de salir del Motagua, emigró a Guatemala donde con Municipal le ha ido muy bien.
Hay cosas que los técnicos deben inculcar en sus jugadores por encima de las limitaciones económicas en las cuales se ven obligados a trabajar. Entre ellas, fue muy importante la unidad que logró Clavasquín en Motagua.
Los equipos del interior no logran perder el miedo escénico cuando juegan en el estadio Nacional de Tegucigalpa, aunque este se encuentre medio vacío, suelen achicarse.
En este aspecto, Victoria tiene un nuevo reto el próximo domingo cuando dispute el decisivo encuentro de la gran final al Olimpia, un club que en los últimos 10 años parece bastante vulnerable y dista mucho del temible cuadro de los años noventa cuya camiseta pesaba, sin embargo hoy, sus 25 títulos siguen intimidando a los futbolistas rivales, quienes terminan conformándose y admirándolos ya que sueñan con ser contratados por los leones para mejorar su status económico y aparecer en la vitrina internacional a la que desde la provincia es más difícil acceder.
También los técnicos nacionales deben hacer un esfuerzo por salir a prepararse y Fenafuth deviene en la obligación de traer a instructores internacionales para que actualicen a los entrenadores catrachos que no tienen la capacidad económica o el patrocinio para salir. Así podremos esperar mejores torneos de liga, con tácticas modernas en vez del juego defensivo que hoy impera, con jugadores que exhiban ganas y fuerza mental con un permanente deseo por lograr la victoria y no con el conformismo que nos aturde.