Liga Nacional

Reto con 'Memo' Bernárdez: 'Soy seguidor de Motagua a morir, de corazón'

El técnico del Platense aceptó el Reto con Jenny Fernández. Te contamos los detalles.

2015-10-01

Autóctono y muy sincero son los calificativos para describir a Guillermo 'Memo' Bernárdez, técnico de Platense, con quien tuvimos la oportunidad de compartir esta semana.

Sin duda la historia y anécdotas que tiene por contar son interminables. Un exjugador de fútbol y ahora entrenador con muchos sueños por cumplir, entre ellos dirigir a Olimpia o Motagua, pero tiene claro que aún le falta mucho camino por recorrer.

El reto de esta semana fue muy solidario, en el cual tuvimos la oportunidad de ayudar por un día a los pacientes del Centro de Rehabilitación en Puerto Cortés (Cripco), un lugar donde atienden y recuperan gratuitamente a los jugadores y entrenadores de fútbol.

¿Cómo se define “Memo” Bernárdez?
Una persona tranquila, humilde, que trata de ser amigo de todos, que ve por igual a todas las personas.

¿Hablemos de su niñez?
Fue una linda niñez, nosotros nos crecimos cerca de la Tela Railroad Company, mi papá trabajaba ahí, entonces fuimos a una buena escuela, era una familia bastante grande. La vida y el costo eran distintos; por ejemplo, mi mamá solo compraba el arroz, mi papá traía los guineos verdes que le regalaban en la compañía y como nosotros vivíamos a 300 metros de la playa, yo me iba a pescar y ya teníamos la comidita.

¿Usted trabajó en la Tela Railroad Company?
Sí, todos los que vivimos en Campo Rojo trabajamos en la Tela; es más, a mí me decían, ‘si nos ayudás a cargar un furgón (que eran 800 cajas y laboraban cinco hombres), te damos un lempira’, entonces yo decía, ‘si cargo 10 furgones me dan 10’, que en aquel entonces era un montón de dinero, con el que se compraban muchas cosas.

Foto: Diez

El profesor Bernárdez cumplió muy bien el reto, el poder sacar un espacio de su tiempo y dedicárselo a personas necesitadas no suele ser fácil, pero en esta ocasión, “Memo” demostró su calidad humana, incluso el día se hizo corto para compartir y ayudar a los pacientes.



¿Y los trabajadores que eran parte del Platense, también laboraban en la Tela?
A ellos como el equipo no les pagaba por jugar, entonces les daban un embarque, un cheque para que fueran a trabajar y cargar el barco, luego de terminar les pagaban, pero los mismos trabajadores con tal de que ellos estuvieran descansados a la hora del partido, cargaban las cajas por los jugadores. Les decían, ‘tú quédate ahí parado, solo haz el mate, que nosotros cargaremos todas las cajas’. Así los futbolistas ganaban sin trabajar.

¿Qué más vivió ese Platense en sus inicios en Campo Rojo?
Los arqueros tenían que deslizar la pelota con una cuerina para aguantar el golpe, vi también cuando la malla, que era de puro alambre, se doblaba por los golpes de esas pelotas de cuerina, miraba goles de larga distancia, de unos 50 o 60 metros, con esos balones grandes.

¿Casi 20 años ligado a la institución selacia?
Recuerdo que llegué en el 96, cuando vino el profesor Alberto Romero, desde ahí estoy ligado a Platense, conozco toda la idiosincrasia del equipo, a eso hay que agregarle que sé más que eso, porque me crié en un barrio llamado Campo Rojo, donde nació Platense. Cinco hermanos jugamos en el equipo en diferentes épocas, sé cómo esta gente vivía antes, a los jugadores le daban un embarque en el muelle.

¿Cinco hermanos jugaron en épocas distintas?
Nosotros somos de una familia netamente futbolera, 15 hermanos en total, nueve varones, seis hembras, de un solo padre y madre. Destacamos cinco jugadores, el primero “Miguelín” Bernárdez, los que lo conocieron en aquella época, dicen que no ha nacido otro jugador de la especie de “Miguelín”, de ahí le siguió el “Niño” Bernárdez, luego “Poponay” Bernárdez, estuve yo, el último fue Margarito; todos en distintas épocas estuvimos ligado al Platense. Soy el único que sigo todavía, pero ahora como entrenador.

¿Su primer salario como jugador profesional?
Fue de 150 lempiras, más 25 por partido ganado, 10 por juego empatado. En aquel entonces uno sudaba la camiseta del club, incluso la gente en la calle nos decía, ‘no quiero que pierda con este o aquel equipo’, entonces uno pensaba: ‘Pucha, hay que ganar porque la afición está sufriendo’. Es más, yo no recuerdo que nos hayan silbado alguna vez, ahora las cosas son diferentes, porque los jugadores ganan buena plata y no sudan la camiseta.

¿Ha llegado en tres ocasiones al rescate?
Sí, recuerdo que en la segunda ocasión, después que se fue el profe Hernán, la gente me abucheaba y gritaba: ‘Saquen al profe, saquen al profe’. Ahora siento que también hay desconfianza de algunos sectores, no creen en mi trabajo, pero quizás por los resultados de estos últimos partidos, pues las cosas están cambiando un poquito, nadie se imaginaba que después de recibir el equipo solo con cinco puntos, ahora tengamos 12 unidades y sobre todo haberle ganado al Olimpia después de nueve años en Tegucigalpa, eso me ha dado un poco más de respaldo.

¿Cuántos técnicos ha visto desfilar en el banquillo de Platense los últimos años?
Muchos, si mal no recuerdo, solo yo he visto 10 estrategas entre nacionales y extranjeros, esos cambios han hecho que el equipo no avance, que se estanque Platense en todos los sentidos, la junta directiva debe estar clara en trazar un solo plan de trabajo, no pueden estar cambiando cada mes.



¿Por qué hay poca credibilidad en los entrenadores hondureños?
Es una pregunta que siempre nosotros nos hacemos, es más, cuando vamos a negociar con los directivos, ellos no nos quieren pagar lo mismo que a los extranjeros, no confían en nuestro trabajo, los técnicos nacionales deberíamos tener un poco más de carácter y exigir un pago digno, sino, no dirigir.

¿Hay menosprecio por parte de los directivos, pero también conformismo de los técnicos?
Sí, usted tiene razón, hay menosprecio y desconfianza a nuestro trabajo, pero ya es hora que los técnicos nos pongamos los pantalones y cambiemos esta situación, por una parte exigiendo un buen pago, por la otra, preparándonos en el extranjero cuando tengamos la plata.

¿A nivel de entrenadores hondureños, Maradiaga es un ejemplo a seguir?
Para mí sí, no solo porque Ramón es mi amigo y uno de mis consejeros, sino porque es el mejor preparado del país, el estar dirigiendo una selección demuestra su capacidad, él es valorado al menos en otras partes, porque aquí no se le reconoce su trabajo.

¿Cuál ha sido esa diferencia que le ha inyectado usted y que no hizo “Tato” Ortiz?
Lo primero que hice con el grupo fue encomendarme a Dios, luego les dejé claro que yo no soy su jefe, sino su amigo. Otra de las cosas es que los directivos están haciendo su esfuerzo en la parte económica, por ejemplo, yo les pido premios por partido ganado y se los han dado, he solicitado que se concentre el equipo y se ha hecho, así que en la medida que los directivos nos están cumpliendo, los buenos resultados se han dado.

¿Eso quiere decir que económicamente está mejor Platense?
No está del todo bien, pero ha mejorado la situación, cuando el equipo gana la gente se acerca para ayudar, así que debemos vencer en los partidos para ir mejorando la situación. Creo que el triunfo que sacamos en el Nacional nos ayudó no solo a sumar puntos, sirvió también para inyectarle un poco más de dinero al equipo.

¿Cuál es el objetivo real de Platense?
Imagino que los directivos se han trazado ser campeones, pero yo voy paso a paso, el primero es salvar la categoría; segundo, tratar de clasificar entre los primeros seis lugares y el tercero es ser campeón. Para lograr cada objetivo tenemos que esforzarnos al máximo, le he dicho a mis jugadores que deben cuidar su vida privada. Adicional a eso estamos tratando de darle oportunidad a los jóvenes, no a muchos, pero sí a algunos, porque Platense necesita de plata y con un jugador que venda le inyecta dinero al equipo.

¿Se ve hasta el final del torneo en el banquillo?
Yo espero que sí, porque estamos trabajando bien, le he dicho a mis jugadores que no hemos ganado nada, esto recién comienza, así que tengo la certeza y seguridad que estaré hasta el final.

Una anécdota.
En Victoria a nosotros nos gustaba jugar bastante las cartas, entonces un día que nos pagaron nos pusimos a jugar y a jugar, pero no pude ganar nada, fue mi día de mala suerte, pero durante la partida, yo escuchaba que mis compañeros decían: ‘El Chorompo Zúniga, Bennett’ y nombres así, yo les decía que se callaran, no entendía por qué los mencionaban. Pues me fui triste para mi casa porque perdí 400 lempiras, es más, yo tenía que cancelar en la trucha, porque había sacado fiado y no tenía cómo pagar, entonces indignado por haber perdido todo, me regresé a donde estaban jugando y seguí con un machete a Bennett para que me devolviera mi dinero, porque sentía que habían hecho trampa, pero no fue así, después me explicaron que mencionaban a los jugadores, pero era por el número que ellos usaban, yo de ignorante no entendía que eran trucos del juego.

¿Usted es más Victoria que Platense?
Mire, le voy a confesar algo, yo soy seguidor de Motagua a morir, soy motagüense de corazón, los aficionados y directivos de Platense lo saben, es más, a mí me gusta ganarle más a Motagua y a Olimpia, me esfuerzo y me empeño más por derrotarlos que a cualquier otro equipo, es que si yo hago un buen trabajo frente a ellos se pueden fijar en mí, sueño algún día con dirigir a Olimpia o a Motagua.

Foto: Diez

Muy atento el entrenador de Platense en la entrevista.

EL RETO CON MEMO
Cuando pensé en el profesor Bernárdez para el reto, lo relacioné con una actividad comunitaria y de ayuda, considerando que octubre es un mes de solidarios y quisimos aportar nuestro granito de arena al Centro de Rehabilitación Integral en Puerto Cortés.

El centro es utilizado también por jugadores del equipo Platense, ahí han recibido gratuitamente servicios de rehabilitación personajes como: Rambo de León, Odis Borjas, Ian Osorio e incluso el profesor Bernárdez, entre otros.

Semanalmente se atienden entre 300 y 350 personas en terapia física; en terapia de lenguaje se atienden entre 200 y 250 personas. Son muchas las necesidades que tiene este centro, el cual se mantiene gracias a las donaciones que reciben y recaudación de fondos.

EN CORTO
Dios: Es todo para mí
Un número: 21
Un equipo: Motagua
Un técnico: Alberto Romero