La vida de Rubén Alonso, el uruguayo campeón que pasó por Real España

En Honduras apenas jugó un año, pero dejó su huella. Ahora radica en El Salvador desde hace 30 años.

Rubén Alonso en su faceta como parrillero en El Salvador.
Rubén Alonso en su faceta como parrillero en El Salvador. *
Jorge H. Cardona

Han pasado ya casi 27 años desde aquel 1988 cuando Rubén Rudecindo Alonso pasó por las filas del Real España, se coronó campeón y luego se fue hasta nunca regresar a Honduras.

Por eso vale la pena repasar la historia de este uruguayo de nacimiento, ahora con 58 años y actual entrenador del Alianza de El Salvador. Era un delantero potente y de gran dinámica, llegó de 31 años al Real España y anotó ocho goles donde dejó una huella imborrable en su carrera en el fútbol que duró 40 años.

"Recuerdo a grandes jugadores que tuve de compañeros en el Real España como Anthony Costly, Arzú, Güicho Fúnez, los hermanos Cálix, los Anariba y Carlos Caballero, con quien me llevaba muy bien", recordó.

Hoy en día no solo se ha dedicado a entrenar. También tiene un restaurante de parrillada uruguaya y desde entonces ha sobrevivido a múltiples facetas que le ha presentado la vida.

"Tengo muchos recuerdos de Honduras. Fui campeón y goleador, y eso que comencé ya tarde en el campeonato. Fue un año extraordinario, pero luego no seguí más en ese país, porque en ese momento se devaluó la moneda y fue cuando pasé a Guatemala y finalmente me radiqué en El Salvador", dice este hombre ahora con más canas, pero con los vivos recuerdos de su pasó por el cuadro sampedrano.

UN CENTROAMERICANO MÁS

A Centroamérica llegó en 1981. "Me vine a Guatemala donde viví cuatro años, luego pasé al Alianza donde jugué tres temporadas, posteriormente regresé y esta vez ya para quedarme, ya han pasado 30 años de ser como un salvadoreño más, de hecho mi última esposa, de hace diez años, es de este país", admite.

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Dice que "es algo satisfactorio cuando me recuerdan en Honduras, sé que han pasado muchos años, pero cuando uno deja algo la gente lo recuerda y eso es enorme. Mi foto de campeón con Real España allí estará eternamente", dice.

Pudo quedarse a vivir en Honduras, pero es claro y admite que "no fue posible por la misma devaluación de la moneda, me querían pagar menos, recuerdo que ganaba mil dólares en 1988, pero con ese cambio me querían dar menos, por eso me vine", aclaró.

Le gustaría volver a Honduras. "Ahora como entrenador claro que sí, ya estuve en Guatemala, pero no cierro puertas, no puedo decir que no, pero hoy me debo al Alianza y me faltan tres jornadas más para finalizar la temporada y ver la posibilidad de clasificar".

LE TOCÓ VENDER SANDWICHES Y JUGOS

Comenta Alonso que con el fútbol obtuvo muchas glorias en Guatemala, El Salvador y Honduras, pero admite que de la noche a la mañana se quedó sin trabajo por lo que ganarse la vida en la playa de Acajutla, Sonsonate, en El Salvador vendiendo jugos naturales y sándwiches de jamón y pollo.

Al calentar el sol salía a bordo de una bicicleta con dos hieleras en los costados para ganar el sustento de su familia.

En su paso por el Fuerte San Francisco, un equipo de Gotera, Morazán, que estuvo en la primera división, un lugareño le enseñó cómo hacer jugos naturales que describe como un néctar para los dioses.

"Me considero un hombre mil usos. No frunzo el ceño para trabajar y enfrentar las adversidades de la vida, ya sea desde el banquillo de técnico o atrás de un delantal asando carne y chorizos. Con el fútbol se pasa hambre y por esa razón decidí abrir un negocio de comida en Sonsonate en el 2000, con el nombre Parrillada Uruguaya”, aseguró.

En su debut como técnico en El Salvador se hizo cargo del equipo Árabe Marte y lo subió a la primera división. Después entrenó al Mar y Plata, de Puerto El Triunfo, y al Jocoro, de Morazán.

UN TÉCNICO CAMPEÓN

El técnico uruguayo entrenó al San Salvador, al Águila, al Isidro Metapán, a la Universidad de El Salvador, Audaz, de Apastepeque, Vicente y ahora al Alianza.

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Dirigió al Alianza y fue campeón. De igual forma llevó al San Salvador a levantar el trofeo de campeón.

“En todos los lugares que he llegado he dejado muchos amigos. Hay que dejar una buena imagen como persona y por eso la gente me recuerda”, afirmó.

“Espero dirigir en primera división y trabajo donde sea. Yo voy a morir en el fútbol, es mi vida y los fines de semana juego en el papi fútbol, no cobro por ello y llego a divertirme. Si quiero corro o mantengo un ritmo lento”, finalizó.

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