Pep Guardiola rechazó la propuesta para convertirse en seleccionador de Italia, una oferta impulsada por el director deportivo de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Paolo Maldini, según adelantó este viernes el diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport.
"Gracias, me siento honrado, pero ahora mismo no me siento capaz", aseveró el técnico catalán durante la noche del jueves a los dirigentes federativos, según informó el rotativo, el diario deportivo de mayor tirada nacional del país, una información que posteriormente fue recogida por el resto de principales medios italianos.
El español meditó durante varios días la oferta presentada por Maldini y Leonardo, pero finalmente optó por mantener la decisión que ya había tomado de alejarse temporalmente de los banquillos tras poner fin a su etapa de diez años al frente del Manchester City.
El diario italiano sostiene que entre los motivos del rechazo figuran el deseo de dedicar tiempo a su vida personal y a su familia, así como sus dudas sobre el trabajo de un seleccionador nacional, una función que consideraría difícil de desempeñar sin el contacto diario con los futbolistas.
El extécnico del Barcelona, Bayern Múnich y City no llegó a negociar las condiciones económicas de la propuesta y trasladó personalmente su respuesta a Maldini.
El exfutbolista del Milán y excapitán de la 'Azzurra' aseveró el jueves que el técnico español figura en la lista como "uno de los objetivos" y reveló que el organismo también ha mantenido contactos con el italiano Carlo Ancelotti, actual técnico de Brasil.
Italia busca nuevo seleccionador desde la dimisión de Gennaro Gattuso el pasado mes de abril, que dejó el cargo tras no conseguir la clasificación para el Mundial.
Tras la negativa del entrenador español, Andrea Pirlo se perfila como el principal candidato para asumir el banquillo de la selección italiana dentro del proyecto a largo plazo diseñado por la FIGC, así como un posible regreso de Roberto Mancini.
El no de Guardiola frustra el sueño italiano de una nueva "Azzurra"
Pep Guardiola no será, finalmente, el elegido. Tras varias carambolas, indecisión, expectación y mucha, mucha ilusión en el país, el técnico no tendrá las llaves para volver a situar a la selección italiana, tetracampeona mundial, al lugar donde históricamente le corresponde tras unos años muy difíciles. Y el lamento de los aficionados no han tardado en llegar.
Era una tarea muy complicada, y detrás de toda la operación hay un nombre que ha hecho todo lo posible por traerlo: Paolo Maldini. El director técnico de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), que asumió el cargo el 11 de julio junto a su asesor, Leonardo, ha viajado hasta Barcelona para hablar con él y hacerle saber que es la persona ideal para reconstruir el 'calcio' desde la base.
Guardiola se ha mostrado reticente desde un principio debido a su intención de mantenerse alejado de los banquillos por ahora y disfrutar de su familia, pero se ha tomado su tiempo para meditar. Ha rechazado finalmente una oferta que suponía uno de los retos más grandes -y esperados- del fútbol: devolver a Italia a lo más alto.
La federación nunca perdió la esperanza
Maldini y Leonardo han expuesto al entrenador un proyecto que va más allá de la selección y que contempla una remodelación de la filosofía futbolística de todas las categorías inferiores. Su apuesta por ello ha sido total, e incluso el presidente, Giovanni Malagò, ha reconocido que estaban dispuestos a realizar una excepción económica para satisfacer las exigencias salariales.
Veían en su figura y en su forma de entender el fútbol, muy ligada a la escuela española que tanto llama la atención en Italia, la persona ideal. Hasta los últimos días, Guardiola mantuvo las dudas. Tras poner fin a una década al frente del Manchester City, el entrenador había reiterado en varias ocasiones su deseo de tomarse un descanso y dedicar más tiempo a su familia.
Una apuesta más allá del corto plazo
La federación, sin embargo, nunca ha perdido la esperanza. Ha considerado que el menor ritmo competitivo de una selección respecto al fútbol de clubes podía ser un factor decisivo para convencer al técnico, mientras mantenía preparadas alternativas como Andrea Pirlo o el regreso de Roberto Mancini.
La posible llegada de Guardiola había generado una gran expectación en Italia, donde muchos aficionados lo veían como una oportunidad para recuperar la conexión con la "Azzurra" y devolver la ilusión a un país golpeado por los últimos fracasos.
Aunque algunos sectores reclamaban un técnico italiano, su rechazo ha provocado decepción entre unos seguidores que habían convertido su llegada en un motivo de esperanza.
Era una apuesta que trascendía el corto plazo y que quería poner a Guardiola como piedra angular, con plena libertad para trabajar a su manera y el respaldo de una cúpula directiva que, al menos en apariencia, parece decidida a cambiar las cosas de una vez.




