Luis Palma reinventado como falso nueve: "Recibo muchos golpes, pero estoy más cerca del gol"

El futbolista del Vida habló este martes en exclusiva con DIEZ sobre su rendimiento en la Liga Nacional, el significado de Primitivo Maradiaga y Francisco Pavón, además del día más duro de carrera a sus 20 años.

Por Edgar Witty

Vida sigue siendo uno de los equipos más fructíferos de la Liga Nacional de Honduras con el surgimiento de jugadores jóvenes promesas que llegan para destacar en el máximo circuito.

Desde hace unos años escuchábamos hablar de Luis Palma, hoy con 20 años, un volante creativo, rápido y habilidoso que hacía "añicos" a sus rivales desde las reservas del equipo cocotero.

Los datos de Luis Palma a nivel de selección nacional son buenos. Signos de un jugador que va a tope con dos campeonatos mundiales juveniles (Sub-17 en la India y Sub-20 en Polonia); y ahora camino a la Sub-23.

Desde su debut en la Liga Nacional tiene al menos 35 partidos y ha marcado siete goles. Su buen rendimiento a nivel de club y selección, lo llevaron a fichar por el Real Monarchs (USL de los Estados Unidos), pero no consiguió brillar después de una lesión (esguince grado tres).

NUEVO ROL EN EL VIDA

En el fútbol hay que reinventarse y eso fue lo que hizo Ramón Enrique Maradiaga con él cuando tomó el mando del Vida.

Palma pasó de ser un carrilero o diez, a ser un falso nueve, una posición desconocida para él, pero que le ha traído buenos resultados siendo titular y marcando goles.

"El profe "Primi" me dio una característica, creo que fue aprovechando mi altura y velocidad. Yo no sabía nada de jugar como un nueve, el profesor fue quien me enseñó cómo moverme", dijo Luis Palma en entrevista para DIEZ.

Y agregó: "Siento que me he reinventado como falso nueve. Me siento más potente. Primi confió en mí y ha dado frutos. Lo más difícil de jugar como falso nueve, son los golpes. Recibes demasiado golpes, pero estoy más cerca del gol.

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Ante ello tiene claro en que "quiero seguir por el mismo camino" porque "cuando sientes que vas haciendo las cosas bien en una posición que no es la tuya, te adaptas".

Sin embargo, lamenta que "Primi" haya decido renunciar y se sincera en que fue un golpe duro dentro de la plantilla.

"Cuando un entrenador te da la confianza, es difícil para ti decir -qué pasó con tal entrenador-. No solo para mí, a todo el equipo nos cayó como un balde de agua fría esa noticia", dijo.

A ello añadió que "toca desearle lo mejor, le agradezco los consejos que me dio", eso sí, tampoco olvida a Francisco Pavón, otro DT clave en su carrera.

"Ha sido una pieza fundamental, ha sido como un papá para mí. Me abrió los ojos un día y me preguntó -qué quieres del fútbol-. Me habló de mi familia y me puse a pensar mucho. A los 15 años ya tenía una mentalidad diferente", se sinceró.

Luis Palma celebrando uno de sus goles en la Liga Nacional de Honduras. Foto Edgar Witty

MADUREZ, SACRIFICIO Y UN MUNDIAL PARA EL OLVIDO

¿Quién es Luis Palma ahora?, le consulto directamente.
"He madurado mucho. Cuando salí a Estados Unidos (Real Monarchs) tuve una lesión y luego vino el mundial".

Ver: Luis Palma sobre su fichaje en la USL de los Estados Unidos

Según me relató, ha sacrificado tiempo para rendir al nivel que rinde ahora, algo que no hacía comenzando su carrera.

"A veces no hay tiempo para la familia. He sacrificado tiempo con amigos, novia; quizá después de un partido andas muy cansado, pero el buen momento ha sido fruto del sacrificio", manifestó.

Palma fue parte de la delegación Sub-20 de Honduras que fue humillada durante el Mundial Sub-20 en Polonia. Sobre todo ante la goleada recibida por Noruega con Erling Haaland como protagonista.

"Después del mundial Sub-20 decaí. Necesitaba a mi familia. Luego tuve muchos distractores que me mataron, ahora estoy acá esperando por otra oportunidad en el extranjero. El mundial me pesó bastante, fue una pesadilla. Me desvelaba, pensaba en mi familia, creí que afectaría en nuestro currículum. Me decía -qué hicimos mal- por qué nos castigó Dios", comentó.

Antes perdía un partido e iba enojado a casa. Ahora es diferente.

Luis Palma posando para el lente de DIEZ en el restaurante La Proa en La Ceiba

QUIERE REVANCHA EN EL EXTRANJERO

Hoy, el deseo de una de las jóvenes promesas del fútbol hondureño, es tener una revancha en el extranjero para probar suerte. Algo que esperar cumplir el próximo año.

"Cuando tú trabajas bien, Dios te abre las puertas. Me queda mucho por aprender. Si no salgo en enero, habrá oportunidad para esperar. Los Juegos Olímpicos será una buena vitrina. Hay otros visores".

ANÉCDOTA DE QUEMADA

"Ya le dije a mi madre que me quitaría la cicatriz, ella dice que no, que me reconozco", dijo Luis Palma entre risas sobre un pequeño recuerdo que tatuó su brazo izquierdo desde niño por una quemadura.

Lo cierto es que "de pequeño era muy travieso. Mi tía Glenda tenía una manteca caliente en la cocina. Estaba chiqui, pero me cuentan que fui a tocar el sartén y para qué... me la eché en la mano".

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"El error de mi abuela fue que me pusieron un trapo, eso me dejó la quemada, cuando me quisieron quitar el trapo ya estaba pegado en mi carne", enfatizó.

De su infancia reflexionó en que "tanto tú como yo fuimos afortunados de jugar al escondite, tuve una buena infancia. Uno dice que quisiera volver, pero ya no se puede".

Hoy el camino para Palma es buscar su éxito personal y colectivo manifestado en su deseo de coronarse campeón en el fútbol hondureño.

"El presidente ha respondido y cuando lo hace, nosotros respondemos. Esperen a un Vida que nunca se va a rendir. Sabemos la mentalidad que tenemos de crecer y de hacer historia", cerró.

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