Liga Nacional

Dángelo Bautista: 'Nunca he tomado una cerveza”

Dángelo Bautista, ex arquero cuenta que es de su vida en 'Qué fue de'.

2013-09-11

El Mitch todavía no era ni una amenaza a mediados de 1998. El país transitaba por caminos serenos, con sus habituales problemas, pero al fin de cuentas sin mayores dolores de cabeza.

El fútbol también era un buen escape de aquellos tiempos donde dominaba quien jugara mejor. Pero aquel domingo 25 de octubre apareció por el noreste ese huracán que fue uno de los más devastadores y terribles para nuestra nación.

Arrasó con todo lo que estaba por enfrente, y con ello también muchas ilusiones. El huracán golpeó a todo el país, incluso, llegó a la aldea El Calán, Puerto Cortés, la tierra de Dángelo Bautista; por ese tiempo, aún era jugador activo, defendía la portería del famoso Palestino después de haberlo hecho en clubes como el Marathón, Real España y Motagua.

Después de esa tempestad, la vida de este ex arquero catracho, ahora con 46 años, cambió, decidió retirarse del fútbol porque en su aldea quiso levantar una platanera que era su patrimonio a base de esfuerzo. Tenía 30 años cuando dejó su pasión. Ya han pasado 16 largos años. Esos recuerdos para Bautista son imborrables.

“Después de retirarme siempre estuve a la par de producción de plátano, desafortunadamente con el desastre del Mitch en 1998 hice a un lado esa parte, se perdió. Luego vino la producción de palma africana”.

A Bautista lo encontramos en su oficina, actualmente funge como regidor de la alcaldía de Puerto Cortés y es su actividad principal.

Tuvo que renunciar a otras actividades que hacía antes de lanzarse a la política porque no quería tener problemas. “Laboré impartiendo las clases de matemáticas gracias a los estudios que hice como ingeniero industrial, además di clases de ciencias naturales y educación física en el Instituto José Alfonso Hernández Córdoba de mi aldea Calán, luego trabajé en el Centro Básico José Trinidad Reyes, de Cedros, durante 8 años, posteriormente, con la ayuda de unos amigos y gracias al fútbol incursioné en la política y actualmente soy regidor en la Municipalidad de Puerto Cortés”.

CÓMO JUGADOR

Dángelo era un arquero corpulento, que volaba en las esquinas y salía jugando bien con la pelota. Sus mejores momentos los vivió en Marathón.

“Llegué en 1988, era dirigido por Mon Rodríguez. Hice mi debut en el último partido de la liga ante el Motagua. Ya en el 89, como a la quinta fecha del campeonato fue cuando comencé a jugar hasta ser titularísimo”.

No olvida todo lo que vivió en el conjunto verdolaga. “Jugué cuando había momentos difíciles en este club, no teníamos sede, estábamos en Paz Barahona y era bien conflictivo, pasaron cinco técnicos en un año. Pero guardo grandes momentos, es un cuadro que lo quiero mucho, es el club de mis amores”.

Y así se fueron dando otras opciones en la Liga Nacional de Honduras. “Logré jugar con el Real España, Motagua y Palestino donde terminé mi carrera. Hubo buen trato, pero mis sentimientos están con Marathón, la afición me recuerda”, expresó.

SU VIDA HOY EN DÍA

Dángelo fue tenaz porque aún cuando ya se había retirado siguió llevando su vida con normalidad.

“Soy lo que soy y tengo lo que tengo gracias al fútbol porque a medida fui creciendo como futbolista, hice el esfuerzo de llevar siempre a la par el estudio en la universidad, desafortunadamente no pude terminar mi carrera como ingeniero industrial, porque hubo un momento en que tenía que estar concentrado muchos días y hasta meses”.

Además, admite que “me fui quedando, pero me trastornó mucho la cuestión del Mitch porque me radiqué en mi aldea para tratar de levantar todo lo que se había perdido y así me fui quedando”.

Dice que en sus tiempos no se ganaba muy bien, mejoró en sus últimos años y cuando “estaba en Selección fui haciendo mis ahorros, compré mis propiedades y empecé a dedicarme al cultivo de plátano. Además, por medio del fútbol conocí a mi esposa, hice mis estudios y por medio del deporte me invitaron a participar en política”.

Ahora dice que vive tranquilo. “Con lo poquito que pude ir economizando compré mis cosas, por ejemplo mi casa en San Pedro Sula, propiedades allá por Naco y luego lo mío en la comunidad, entonces, yo no me quejo del fútbol. Creo que vivo bien, no soy un tipo adinerado, pero creo que las condiciones que Dios me ha puesto en el camino lo he sabido llevar de buena manera, me desarrollo en todo, trato de ayudarle a la gente en lo que pueda, siempre le digo a mis hijos de que no esperen una gran herencia de su padre, que la herencia que les daré es el estudio y que haré hasta lo imposible para verlos graduados”.

Incluso, mucha gente dice que al haberse retirado silenciosamente, “todo mundo pensó que me había ido para Estados Unidos, y no fue así, en lo poquito que pude me preparé, no pensaba retirarme tan joven como lo hice, a los 30 años, afortunadamente nunca tuve un vicio, nada de alcohol, nunca en mi vida me he tomado una cerveza. Lo poquito que pude ganar y ahorrar lo invertí y con eso resurgí”. Dángelo, en sus sueños, sigue volando.

PREGUNTAS EN CORTO

¿CÓMO HIZO PARA JUGAR Y ESTUDIAR?

“Fue un sacrificio grande porque al principio no tenía vehículo y eran mis amigos con quienes me transportaba, me daban jalón al centro de la ciudad donde tomaba los buses y luego me iba para la Universidad, llegaba a casa a las 10 de la noche. Me ayudó cuando tuve vehículo y se me hacía fácil”.

¿Se puede llevar los estudios con el fútbol?

“El estudio fue un paliativo en mi vida porque vino a ayudarme, me sirvió de parámetro para dar clases y hay que hacer sacrificio. Sí se puede llevar los estudios con los deportes”.

¿Por qué no estudiaste para ser DT?

“Me he quedado relegado con sacar el curso, todos mis amigos me llaman, por mis actividades no he podido”.

¿Con qué afición te quedas?

“La afición de Marathón ha sido la más noble que he tenido, que sufrió y que siempre estaba allí”.