“Pesa un poco ser el hijo del “Chepo” porque la gente quiere que sea igual o mejor que mi padre, pero quiero escribir mi propia historia, nunca lo vi jugar pero todo mundo me dice que fue un gran jugador. Me gustaría superar su trayectoria”, relata.
Fernández nació el 4 de abril de 1995 y tiene 20 años de edad. En la cancha se desempeña como defensa central, estuvo cuatro años en las inferiores del Vida impulsado por un familiar que lo recomendó, su madre es Irasema Ávila, pero se crió con su abuela Alejandra Fernández, además es técnico en computación.
“La idea es superar lo que hizo en su carrera, estoy consciente que no será fácil porque fue un gran jugador, me gustaría seguir los pasos de mi padre en los futbolístico, pero quiero escribir mi propio libro con una nueva historia, no quiero que me contraten sólo porque soy hijo de un gran ex futbolista, quiero que me reconozcan por mis méritos”, reiteró.
LE GUSTARÍA VERLO JUGAR AUNQUE EN VIDEOS
El orgullo de la comunidad garífuna de Sambo Creek, granero inagotable de futbolistas manifestó. “Quiero ser reconocido como mi padre, quiero llegar más lejos que él, pero estoy consciente que no será nada fácil porque esta carrera es complicada y requiere mucho sacrificio. Nunca lo vi jugar, nunca he visto un video de cómo jugaba, incluso lo conocí cuando tenía 12 años, ahora nos cumunicamos telefónicamente o por redes sociales”.
“Me gustaría ver cómo jugaba aunque sea en videos porque no tuve la dicha de verlo en la cancha, me gustaría tener una imágenes de mi padre. Cuando debuté en Liga Nacional contra Real Sociedad mi padre me llamó para felicitarme. Mi papá me aconsejó que no cometiera los mismos errores suyos como beber y fumar porque eso no conduce a nada bueno”.
“Me siento orgulloso cuando la gente me dice que mi papá fue uno de los pocos hondureños que jugó en Brasil con el Recife de primera división, creo que eso habla muy bien de él. Eso me motiva a seguir trabajando, pero quiero escribir mi propia historia”, confiesa.
Sobre sus cualidades en la cancha se autodefinió como un futbolista fuerte pero sin mala intención. “En la cancha me considero un jugador muy seguro de mi mismo, no me gusta cometer errores, me gusta salir seguro para no dar un balón por perdido.
FÁCIL DE IDENTIFICAR
Fernández es fácil de identificar por su aplomo en la cancha, pero sobre todo porque siempre entrena y juega con una venda en el brazo derecho a raiz de una quemadura de tercer grado que sufrió hace algunos años cuando ayudaba a un familiar.
“Juego con una venda en el brazo porque tuve un accidente antes de llegar al equipo, estuve ayudando a una cuñada de mi mamá y accidentalmente me quemé la mano con quemaduras de tres grados, la gente tiene que acostumbrarse a verme jugando con esa venda porque no puedo exponerme a que me aruñen la mano, si eso pasa se me puede infectar, tengo que jugar con eso para protegerme”, explicó.
Al consultarle qué jugadores admira en el contexto nacional e internacional dijo. “Admiro a Frank Arévalo y a Sergio Ramos de Real Madrid, pero me gustaría que la gente me compare con Dante (futbolista brasileño del Wolfsburgo).
MÁS
Fernández debutó en el máximo circuito en el torneo Apertura contra Real Sociedad de Tocoa en la era de Ramón “Primitivo” Maradiaga
Por haber crecido en Sambo Creek, Sony también admira mucho al volante Marvin Chávez, un orgulloso de ese lugar.