Después de meses de silencio, Edwin Solani Solano rompió el silencio en esta Exclusiva con Diario DIEZ. El delantero habló sin filtros sobre el año más difícil de su carrera, una etapa que él mismo define como una prueba de fortaleza mental durante su paso por Olimpia, donde, pese a salir bicampeón, vivió momentos de frustración, marginación y dolor por la falta de oportunidades. “O me tiraba del barco o le metía el pecho a las balas”, confesó, al relatar una experiencia que marcó un antes y un después en su carrera profesional.
En una charla sincera, Solani también abrió el álbum de los contrastes: del golpe anímico en el club más exigente del país a los recuerdos imborrables con la Selección Nacional, donde compartió cancha con figuras como Lionel Messi y vivió experiencias internacionales que hoy le sirven de impulso para volver a levantarse. Con la mira puesta en una revancha futbolística y sin renunciar al sueño mundialista, el atacante asegura que esta caída no lo define, sino que lo empuja a empezar de nuevo. Esta semana tendrá nuevo equipo, así lo confirmó.
LA ENTREVISTA
¿Qué tal, Edwin? ¿Cómo estás?
Papito, pues todo bien, gracias a Dios. Agradecido con vos por este pequeño espacio y, bueno, disfrutando estos días aquí con la familia para ver qué pasa más adelante.
Yo no recuerdo la última vez que hablaste en una entrevista, fíjate
No, fíjate que no soy mucho de eso, soy bien esquivo para las entrevistas. De hecho, ni yo mismo me acuerdo cuándo fue la última vez, pero bueno, aquí se dio este espacio para que conversemos un poco también. Excelente.
¿Cómo han sido tus días de vacaciones luego de finalizar un vínculo con Olimpia?
Pues bueno, llegaste siendo campeón y te vas siendo campeón, entonces eso dentro de todo habla bien, ¿no? Se siente bien. Sí, no, agradecido con Dios por esa oportunidad, la verdad, de poder llegar a un equipo como Olimpia. Muy agradecido con la gente de Olimpia, con todos los que hicieron posible mi llegada ahí. Como te digo, me siento bendecido de haber llegado, haber coronado campeón y salir siendo campeón. La verdad es algo que me llena de mucha satisfacción, muy positivo para mi carrera también, y bueno, vamos a seguir adelante luchando.
Bueno, ya eso crece, ¿no?
Igualmente, también internacionalmente se compitió y creo que va de buena manera. Así es, así es. Vamos a ir, hermanito, y bueno, ahorita creo que es una página que se cierra y ahora hay que pensar en lo que se viene.
¿Se miraba venir tu salida?
Pienso que sí, por los minutos. Fue un año realmente muy difícil, donde creo que jugué de inicio, como titular, tres o cuatro juegos nada más. Creo que eso para un jugador es muy complicado, es un proceso duro porque uno nunca espera pasar por una etapa así, donde no sos tomado en cuenta, donde tenés pocos minutos, donde hay muchas situaciones con las que uno no está de acuerdo. Pero como profesional tenés que asumir las decisiones de las personas que están arriba de uno y seguir trabajando al máximo.
¿Qué pasaba en ese momento? ¿Solani estaba haciendo las cosas mal o la competencia era muy grande?
Fíjate que, sin temor a equivocarme, siento que es más un tema de gusto. Cuando llegó el nuevo cuerpo técnico, casi al instante pudimos captar que no éramos de su agrado, no del agrado futbolístico, ¿me entiendes? Porque de mi parte yo siempre me entrené. Obviamente había frustración, tristeza, desánimo —perdón— por no jugar y tener pocos minutos, pero aun así siempre trabajé. Yo siempre decía que sí en todo momento. Mis propios compañeros me preguntaban qué había hecho, si había faltado el respeto o si había pasado algo malo, porque ellos también miraban que algo pasaba. Pero sinceramente yo soy una persona que casi no habla, soy bien callado. Me acercaba a preguntar si estaba haciendo algo mal, si tenía que mejorar en algo...
¿Le preguntabas al cuerpo técnico? ¿A Espinel?
Tuve como dos conversaciones con él porque yo quería estar a disposición, algo que no acostumbraba a hacer o nunca había hecho. Me decían que todo estaba bien, que había cositas que no les gustaban, esto y lo otro, pero nunca se ponen del lado del jugador porque el jugador siempre quiere jugar. A veces uno tiene molestias o desánimos, pero tampoco creo que sea justo que cualquier cosita la usen en tu contra para no jugar o quedar marginado.
¿Qué cositas hiciste de repente mal?
Quizás era un muchacho bien apartado. Cuando no jugaba, era muy esquivo, no hablaba mucho. A veces era el primero en irme después de los partidos, me iba a cambiar tranquilo, con frustración por no jugar. Pero como te digo, este espacio no es para culpar a nadie, sino para expresarse un poco, porque muchos no saben lo que uno pasa como jugador. Tal vez esas pequeñas cosas influyeron. Sé que los entrenadores extranjeros tienen otra cultura o mentalidad, distinta a la nuestra como hondureños, y tal vez para ellos se ve de otra forma, aunque no sea con mala intención.
¿Crees que te afectó la presión de llegar a Olimpia?
Fíjate que no, porque en Olimpia no se me dio la continuidad. Hubo un torneo donde sí me daban chances y aun sin ser titular, en el campeonato invicto fui el tercero con más goles, creo que cinco o seis. Se puede revisar ese dato. En el torneo donde se perdió el penta también fui de los más efectivos con pocos minutos. Nunca tuve protagonismo, nunca se hablaba mucho de mí, pero presión no sentí porque aprendí a lidiar con eso: páginas por aquí, páginas por allá diciendo que me tenía que ir, que esto, que lo otro.
Eso te iba a consultar. ¿Cómo tomas eso? Porque yo miraba en redes sociales que un gran sector del olimpismo pedía tu salida
Sí, como jugador siempre estás expuesto a eso. Hay campañas en contra de uno por parte de algunos aficionados. Yo no soy de redes sociales, no estoy metido en eso, pero siempre hay uno o dos aleros que te mandan cosas en forma de broma. A veces ni jugaba y aun así salía en portadas de páginas olimpistas de forma negativa, diciendo que me tenía que ir. Yo me quedo con que no me dieron la chance real de jugar. Yo confío en el talento que Dios me dio. No llegué a Olimpia por ser malo. Lo hice bien en San Pedro, lo hice bien en la selección, entonces no entiendo por qué decir que soy mal jugador solo porque no se me dieron las cosas ahí.
Edwin, recuerdo que hasta Paté Centeno te elogió y dijo que le hubiera gustado dirigirte en Saprissa. También fuiste seleccionado nacional. ¿Cómo se maneja pasar de un momento tan positivo a recibir comentarios negativos?
Acuérdate que en Marathón me gané todo. Empecé de menos a más y me convertí en un referente del equipo, con confianza y continuidad. Cuando un jugador no tiene continuidad, obviamente se viene abajo. Sí recuerdo las palabras de Paté Centeno, incluso me buscó, me preguntó mi edad, tuvimos contacto después de un partido. Pero luego todo se fue desvaneciendo: salí de Marathón, llegué a Olimpia y de un momento a otro los comentarios cambiaron. Como futbolista estamos expuestos a eso: un día estás arriba y otro abajo. Pero esa página ya se cerró. No tengo miedo de empezar de cero. Todo eso te toca el ego y te da hambre de reivindicarte, de tener una revancha, porque sé que no fue por falta de talento que no jugué en Olimpia. Tengo ganas de correr, de meterle y de seguir compitiendo, porque sé que Solani todavía tiene mucho que dar.
¿Podrías considerar como una pesadilla tu etapa en Olimpia?
No, Mario, no lo veo así. Todo es aprendizaje. En Olimpia me tocó ser fuerte: o te tirás del barco o le metés el pecho a las balas.
¿Lloraste en algún momento?
Uy, casi siempre. Después de los partidos me iba triste. Por eso le doy gracias a Dios de tener a mi mamá viva, porque siempre me llamaba y me decía: “Hijo, aguantá, las cosas van a pasar y los mejores momentos van a llegar”. La frustración muchas veces me ganaba. Levantarme a las cinco y media de la mañana sabiendo que nada iba a cambiar, ir a la misma rutina, incluso entrenar con los cipotes de la reserva mientras el primer equipo entrenaba aparte... son procesos.
Después de estar arriba te toca estar abajo, y se nota que ese recuerdo todavía te quiebra
Sí, claro que fue muy difícil para mí. Nunca pensé pasar por algo así en mi carrera. Dejé el orgullo y el ego a un lado y me dediqué a trabajar. No tengo dudas de que en cualquier equipo al que vaya voy a hacer las cosas bien. Imaginate si con tan pocas oportunidades entrenaba como titular, ahora en un equipo nuevo donde me den continuidad, sé que las cosas se van a dar por esas ganas que tengo de volver a rendir.
¿Cuál fue ese día que más lloraste, cuál creés vos?
Fíjate que creo que fue en un partido, no me acuerdo si fue en Olancho, donde rotaron a todo el equipo. O sea, a todo el mundo rotaron, hermano. Creo que el único que no rotaron fue a Edrick, y a mí ni siquiera me metieron a jugar. Imaginate, metieron al segundo equipo y a mí ni siquiera me dieron un minuto. Entonces son situaciones que, como te digo, me iba muy triste. No tanto era llorar, sino que me iba bien golpeado, bien quebrantado para mi casa. Porque si en ese momento me hubieran dicho: “Solani, estás haciendo mal esto, esto y lo otro”, yo lo cambiaba y trataba de mejorar. Pero tal vez me decían que no saludaba o que me miraban apartado, que no me unía al grupo, pero nunca fue por una indisciplina, ¿me entiendes?
¿Nunca hiciste algún acto indisciplinado?
Nunca tuve una pelea con un compañero, nunca tuve una discusión con alguien del cuerpo técnico. Que yo recuerde, nunca fui malcriado con nadie. Yo no le estoy echando la culpa al cuerpo técnico ni a Espinel; más bien me aferro a que no era del agrado futbolístico de él. Eso le pasa a cualquier jugador del mundo. Tal vez otros sí hacían ciertas cosas y aun así jugaban, pero son códigos que uno tampoco puede venir a exponer aquí. Soy bien respetuoso en eso, he madurado bastante como persona y como futbolista. Hay códigos que no se pueden romper. Ellos sabrán cómo se comportaron los demás. A mí sí me hicieron a un lado en su momento, pero como te digo, Dios da oportunidades y revancha. La vida se encarga de darte una nueva oportunidad. Hay un Dios que todo lo ve y sé que Él no se queda con nada. Él vio todo el sacrificio que hice por intentar jugar, por intentar meterme, y al final no se pudo. Está bien, dejando ya a un lado el tema Olimpia.
¿Qué viene para tu carrera? He escuchado Marathón, Platense... ¿Qué está pasando con tu futuro futbolístico?
Fíjate que estamos manejando varias opciones. No es que tenga un acercamiento directo con los clubes que mencionaste. Más que todo estamos viendo unas opciones con un amigo en el extranjero, pero no es nada seguro, no es como decirte que ya voy para afuera.
¿Quién es tu amigo, un agente?
Sí, un agente que me está ayudando. Se están manejando algunas opciones para ver si se puede dar una salida. No quiero decir que sí voy al extranjero, solo son opciones. Y si no, ver dónde jugar aquí en la Liga Nacional para volver a levantar el nivel por el cual muchos me conocieron.
¿Te ves más afuera o más adentro?
No puedo adelantar nada, porque así como hoy te pueden decir que sí, en la noche te pueden decir que no. Entonces esperando en Dios, hermano, a ver dónde se presenta la oportunidad y llegar con mucha humildad y con muchas ganas de trabajar y aportar al equipo donde vaya.
Diego Vázquez está en Real Estelí, él te conoce bien. ¿No creés que te pueda abrir una puerta?
Con el profe tengo una buena relación, gracias a Dios. En su momento, cuando se dio lo de Guatemala, tuvimos algunas conversaciones, pero no se pudo porque primero tenía que salir de Olimpia. Sé que soy uno de los jugadores en los que él confía, porque ya hemos trabajado juntos fuera de la selección, así que por ahí está también el profe.
¿Qué tan lejos estamos de ver al Solani Solano que destacaba, que fue tercer goleador en Olimpia y la rompía en Marathón?
Todo es trabajo y continuidad. Aprendí mucho en este último año. No todo fue malo, tampoco puedo decir que todo fue malo. Aprendí a trabajarme más, incluso sin jugar y sin ser tomado en cuenta. Con trabajo y continuidad no tengo duda de que mi revancha va a llegar. Esto me hizo mucho más fuerte. Cuando te tocan el ego y te miran de menos, vos querés demostrar que podés, que estás para pelear y para jugar. Con disciplina, trabajo y continuidad, en cualquier equipo donde esté sé que voy a volver a levantarme. Yo lo siento, siento que Dios me va a dar otra oportunidad.
Viene un nuevo proceso mundialista, nuevo entrenador, todo empieza de cero. ¿Te ves regresando a la Selección?
No renuncio a la Selección, mi rey. Ese es mi sueño. Quiero volver a levantar mi nivel y competir al más alto nivel. Mientras tenga ganas y actitud, la Selección siempre va a estar ahí enfrente mío.
¿Un Mundial?
Claro que sí, ese es mi sueño. Todo futbolista sueña con jugar un Mundial, y yo sueño con estar ahí con la Selección y poder jugarlo.
Viviste momentos importantes con la Selección, incluso jugaste contra Messi... Hay recuerdos muy bonitos. El partido contra Messi, los amistosos, el viaje a Arabia, conocer otras culturas. Dios me ha bendecido mucho. No todo ha sido malo en mi carrera. Pero cuando no jugás y no tenés protagonismo, la gente empieza a decir que sos mal jugador, que ya no servís, que sos cohete quemado. Hay mucha ignorancia en el tema del fútbol, se quedan con lo que ven en redes sociales. Yo me quedo con lo bueno, con los momentos bonitos.
Tu mamá también la pasó complicado...Sí, mi mamá es muy emocional. Gracias a Dios es muy creyente y con sus oraciones siempre nos ha cubierto. Es la primera que me critica cuando fallo un pase o un gol, pero también es bien fuerte y siempre nos anima. Si nosotros estamos felices, ella está feliz. Gracias a Dios, hoy está bien y contenta.
¿Cómo está Julián?
Está bien, ya recuperado al cien por ciento, agarrando titularidad otra vez. Siempre hablamos de fútbol, de crecer, de seguir avanzando.
¿Cómo vivió él la lesión y la oportunidad en el extranjero?
Siempre lo animé como hermano mayor. Las lesiones son parte del fútbol, lo importante es recuperarse bien y volver más fuerte. Está tranquilo, trabajando duro y preparándose para lo que viene.
Nuevo proceso mundialista también para él
Sí, muy importante. Es joven, con mucha proyección. La Selección es una vitrina y eso le puede ayudar a salir más rápido.
¿Tal vez compañeros en este proceso?
Por fe, así será. Dios primero.
Como hermano mayor, ¿le pegás regañadas?
No, siempre hay respeto entre nosotros. Nos escuchamos y llegamos a acuerdos.
¿Ya tendrías equipo la próxima semana?
Creo que antes, primeramente Dios. En estos días deberíamos tener una respuesta para finiquitar todo.