Liga Hondubet

Wilmer Velásquez, el ídolo más grande de los olimpistas

El delantero hondureño defendió la camiseta del Olimpia desde 1990 a 2009.

2012-01-07

Cuando aquel flaco, greñudo y colocho jovencito, recomendado por Don Manuel De Jesús López, apodado “Wasco”, debutó con Olimpia el 22 de julio de 1990 bajo las órdenes del uruguayo Julio González, nadie se imaginó que llegaría a ser el futbolista más importante de las últimas dos décadas de los merengues.

Su inicio fue lento, le faltaba confianza y tuvo que esperar casi dos años para poder anotar su primer gol con la camiseta blanca, pero desde ese 23 de enero de 1992, cuando meció las redes como jugador blanco, no paró de hacerlo hasta convertirse en todo un 'Matador', en un hombre que la Ultra Fiel extraña y que las redes de los diferentes arcos del país se cansaron de ver celebrar, esas que meció en 196 oportunidades en la Liga.

19 AÑOS DE BLANCO

Hijo de Antonio Neal y Silvia Velásquez y nacido en San Pedro Sula el 28 de abril de 1972, pero criado en San Alejo, Tela, Wilmer siempre se caracterizó por ser un tipo arriesgado, decidido y ello lo llevó a iniciar su enorme paso por Olimpia cuando apenas tenía 18 años.

De 1990 a 2009 pasaron 19 primaveras en las que su corazón siempre estuvo ligado al viejo león, y lo sigue estando, aunque en dos de ellas no pudo vestir la casaca blanca ya que en 1996 estuvo durante seis meses en el Deportes Concepción de Chile, en 1999 estuvo un año cedido al Sport Recife de Brasil, y su última aventura en el extranjero fue en 2001, cuando disputó un torneo con el Atlas de México.

OLIMPIA-WILMER, UN DÚO DINÁMICO
Valorar o cuantificar lo que Wilmer Velásquez significó para Olimpia o viceversa, resulta casi imposible. Sin él, Olimpia ya no es el mismo. Lo dicen sus compañeros. Lo sabe la junta directiva. Lo extraña la hinchada.

El Matador metía goles y empujaba a sus compañeros cuando las cosas empezaban a complicarse, era el hombre más respetado de uno de los vestuarios más complejos del fútbol hondureño. Pero detrás de la imagen del hombre que daba todo en la cancha se esconde un bromista que contagiaba con sus ocurrencias.

Sus 19 años como jugador profesional, 17 de ellos con los albos, reflejan que la unión de ellos duró hasta que el físico se lo permitió, aunque el mismo Wilmer admitió en su momento que bien pudo haber jugado un torneo más.

ALEGRÍA Y TRISTEZA

El vinculo del “Matador” y el viejo “León” traspasó cualquier obstáculo, Real España lo quiso, pero Velásquez decidió seguir lo que su corazón le decía, se quedó en Olimpia y lo hizo para coronar una gran carrera en la que lloró de alegría, de tristeza. Celebró, se arrodilló para dar gracias por los triunfos, por las derrotas y sobre todo por estar en el equipo en el que siempre había querido.

Hoy a sus 39 años de edad, las greñas que lució cuando debutó con los albos, no existen, su look de cabello es formal y adornado por canas, esas que reflejan que el adiós del fútbol fue hace dos años, pero que su amor por el club merengue permanece por siempre.

Casado con Nuria Enamorado, con tres hijos, evangélico, sin vicios, con una carrera política que apenas inicia y miles de sueños por cumplir, hace que el ídolo olimpista siga vigente, aunque ahora ya no detrás de un balón y portando la camisola número 11, sino sentado al lado de un escritorio y vestido de saco y corbata.

Pese a todo, Wilmer Velásquez lleva tatuado a Olimpia en su corazón...