Internacionales
2013-07-25
Cuando Jahllim Medina decidió que no seguía más en el tenis de mesa, afrontaba problemas con la espalda. El Comité Olímpico Hondureño no le apoyó como debió haberlo hecho y por ello decidió guardar la raqueta. Eso le dolió. La marcó.
“Fue un momento triste, tuve que afrontar sola el proceso de recuperación y solo el doctor Mathieu me ayudó, pero a todo hay que encontrarle el lado bueno porque luego me dediqué a sacar mi carrera y creo que me ha ido bien”, reveló.Fue tanto el dolor que Jhallim debe echar mano de la sinceridad para destacar algunos aspectos importantes.
“En el deporte te apoyan cuando compites , esa es una de las partes feas del mismo, y cuando te lesionas o retiras, se olvidan de ti. Me pasó y fue una de las causas por las que decidí no jugar más. Pero gracias a Dios tenía una profesión que me ayudó a superar este problema”.
Jhallim tiene una sonrisa que lo impregna todo . Sus ojos se vuelven chiquitos y chinitos, el rostro dibuja felicidad y si bien la nostalgia del tenis de mesa cala hondo, ella sabe que el presente supera las expectativas con creces.Jhallim ahora se juega el presente entre la clínica de odontología que posee , el papel de madre y el rol de la ex tenista de mesa que junto a Izza Medina le dieron al país baños completos de oro.
EL CAMBIO
“Fue en 2008 que sentí que mi pasión por la odontología era mayor que la del tenis de mesa, pero ojo, por lo que había afrontado con el problema de mi lesión, no puedo negar que esta disciplina ha sido mi gran pasión” , expresó con esa sonrisa contagiosa.
El recuerdo la coloca en otra órbita, el sueño de la niñez que por fin se le cumplió.“La odontología es disfrutar un sueño que tenía desde los 11 años. Yo sabía que iba a ser dentista”. Sin embargo, por muy lindo que sea el presente, Jhallim no deja de reconocer que de vez en cuando el gusanito del pasado hace de las suyas en el corazón y en el alma de deportista.
“Siempre se siente nostalgia, cuando se ve un partido, cuando se ve una mesa... cuando necesitas practicar un deporte. Esta es una disciplina que se lleva en la sangre”, expone con ese tono de voz que evoca los mejores momentos del pasado. “A veces he sentido necesidad de volver a practicarlo, pero la odontología requiere mucho tiempo y por eso se me dificulta jugarlo cuando quiero”.
La clínica permite sentir un ambiente de paz y tranquilidad. Está vacía, pero es raro, porque la generalidad de su caso dice que siempre tiene citas durante todo el día. Las buenas referencias de su trabajo le han permitido acumular muchos pacientes que le dejan poco tiempo entre semana.Por eso dice: “Dejé una pasión para seguir con otra”.
El día de Jhallim es muy ajetreado : “Salgo a correr dos o tres veces por semana, luego los trámites administrativos, que por lo general los veo en la mañana. Después atiendo a mis pacientes, comparto con mis muchachas (asistentes) y veo a mi hija”. El momento que adora llega por la noche.
“Regreso a la casa como a las 7:00 u 8:00 para hacer un poquito del papel de madre y ama de casa... Le cocino a mi hija y disfruto el instante en el que le sirvo su comida en la mesa”.La escucho relajada, humilde. Me pide que no la trate de doctora, pero al verla con esa gabacha blanca, inspira respeto y se ve muy diferente a la atleta que lo ganó todo hace unos cuantos años.
LA REALIDAD
Pero la actualidad de Jhallim hoy en día es muy distinta a la que le obligaba a pasar horas y horas tras una mesa jugando con la pelotita en un ir y venir de agilidad y técnica.
“Estoy clara que a esta altura en el deporte, no tendría este sueño cumplido”, retoma el tema de la odontología.Y por esas cosas de la vida, recuerda las peticiones para un retorno.
“Sí me han buscado para que regrese a jugar. Izza pidió que yo volviera para ser su motivación y la competencia, por la posibilidad de jugar dobles, pero me negué, dije que no estoy para hacerlo”
Y cierra el tema así: “Estoy tratando de crecer como dentista”.Lo que sí no puede ocultar es que el ambiente que viven los atletas que se van y vuelven, a veces genera uno que otro sentimiento provocador.
“Ana Joselina y Claudia fueron nuestros ejemplos a seguir, nuestros patrones... Claro que siento algo cuando la veo competir en la actualidad, pero igual son circunstancias diferentes y creo que por ahora estoy decidida a crecer profesionalmente”.Después hay dos cosas que me las dice muy seria.
“Me siento realizada como atleta, gané muchas cosas, como profesional siento que las cosas están saliendo bien, pero la bendición de ser madre es la mejor”.El corazón no le cabe en el pecho y lo adivino por su forma de respirar.
Cierra la plática así: “Lo difícil del trabajo es que ahora no es tanto entrenar, sino que se debe estar pendiente de pagos de planillas, de acreedores... hay que aprender de todo, pero eso son los retos que se tienen a diario”
.Ella fue chica de retos... y éxitos.
SU PERFIL
Nació en: Tegucigalpa
Fecha de nacimiento: 6 de julio de 1980
Hijos: Una niña
Estado civil: Soltera
Estatura: 1.65 metros
Títulos: Campeona centroamericana, campeona Centroamérica y el Caribe, Abierto de Estados Unidos, entre las mejores 17 del mundo y otros títulos.
ALGO MÁS
Tenis de mesa: Mi deporte
Raqueta: Recuerdos
Mesa: Allí gané guerras y batallas
Marco Medina: Mi gordito
Odontología: Mi otra pasión
Izza: Mi hermana de oro
Medallas: Mis méritos, mis logros
LOS JUEGOS: Inolvidables
HONDURAS: El país que me lo ha dado todo
EN CORTITO
¿No más frente a una mesa de tenis?
“A veces he pensado dar un curso de verano. Le he propuesto a Izza que lo hagamos porque me fascina dar clases. Es una idea que no descarto que pueda realizar dentro de poco”. Las niñas prodigio
“Recuerdo cuando nos llamaban así y se sentía raro”, dice. Por su calidad les ofrecieron nacionalidad norteamericana, pero ellas siempre fueron leales a Honduras.