Kittel no perdona. Si hay llegada masiva arrasa sin compasión, con el hambre de un esprínter de pura raza. Bien guiado por sus lanzadores anuló la arrancada del noruego Alexandre Kristoff (Katusha), que pensó que la única forma de ganar al germano era atacando de lejos.
Así tampoco hubo manera. El ciclista de Armstadt, de 26 años, celebró su séptima victoria en el Tour ante Kristoff, impotente ante el huracán alemán y el francés Arnaud Demare. Una cifra que le iguala en el historial con ilustres como Bahamontes, Cancellara y Poulidor. Aparte de que mide 1,90, ya está entre los grandes.
El Tour volvió a Francia después de tres días en Gran Bretaña, al territorio donde empezó la I Gran Guerra. El viaje de 163,5 kilómetros entre Le Touquet y Lille tenía la etiqueta de transición, propicio para los esprínters. Y se cumplió esta parte del pronostico, pero eso de transición. Froome se complicó la existencia con una caída que le dejó una muñeca maltrecha.