¡Sí hay clásico! Lo que parecía en la previa una fiesta del fútbol como se venía dando en los últimos años, hoy volvió a lo que era antes: actos de vandalismo horas previas al clásico entre Motagua y Olimpia en el Nacional de Tegucigalpa.
Todo eso desencadenó al menos 10 heridos de bala producto de la balacera que se formó en las afueras del recinto deportivo, hasta un efectivo de la Policía Nacional fue herido por un proyectil que hirió su cabeza.
Ante todo esto que se suscitó por los inadaptados social, en un principio se había tomado la determinación que el juego, valedero por la Jornada 18 del Clausura 2026 de la Liga Nacional de Honduras, se suspendiera. No obstante, al final la Primera División decidió que a las 6:00 de la tarde se jugará.
De forma preliminar se informó que hay 7 heridos tras la balacera, algunos remitidos al Hospital Escuela de la capital Tegucigalpa. Además de los múltiples autos dañados en las cercanías del recinto.
"La decisión de no pitar el partido es irrevocable. El carro de Saíd Martínez está destruido y no está en condiciones para salir a impartir justicia. No se juega, la decisión se tomó en conjunto y no se dirigirá, no vamos a salir a pitar", comentó el árbitro asistente Cristhian Ramírez a la radio HRN minutos antes.
La organización del partido dispuso de 600 efectivos de la Policía Nacional para resguardar el clásico hondureño, pero no pudieron controlar la avalancha de piedras que lanzaban los vándalos, además de evitar que detonaran las armas de fuego.
En un inicio la decisión de no jugar el clásico era la cuarteta arbitral y también consejos de la Policía Nacional, pero los directivos se pusieron de acuerdo y luego de los refuerzos de seguridad llegados al estadio y tener ya toda el área controlada por parte de la Policía, el encuentro se va a llevar a cabo.