A solo unas horas del decisivo choque entre Argentina y España por la gran final de la Copa del Mundo 2026, el máximo organismo del fútbol mundial ha tomado una postura definitiva respecto a una de las mayores polémicas del torneo.
Tras la histórica semifinal donde el conjunto albiceleste eliminó a Inglaterra, la imagen del festejo argentino dio la vuelta al mundo. Varios futbolistas celebraron la victoria desplegando una bandera con la frase: “Las Islas Malvinas son argentinas”.
Este gesto provocó un reclamo formal por parte de la federación inglesa, argumentando que se trataba de una provocación vinculada a un conflicto político y bélico que ya supera el medio siglo de historia.
Ante la queja, la FIFA abrió un proceso de investigación express que amenazaba con empañar la previa del partido por el título. Sin embargo, según adelanta la cadena Sky Sports, el comité disciplinario de la FIFA ha cerrado el expediente sin sanciones.
Para sorpresa de muchos, la resolución otorga total libertad al plantel sudamericano para volver a exhibir la pancarta si así lo deciden durante el partido o en las celebraciones posteriores.
A pesar del polémico veredicto que deja la puerta abierta a una nueva imagen viral, el vestuario argentino parece enfocado en otra sintonía. Al no tratarse de Inglaterra, el rival directo de la disputa histórica, el entorno de la selección albiceleste insinúa que los jugadores centrarán toda su atención estrictamente en lo deportivo frente al combinado español.
La mesa está servida para la gran final, y el terreno político, al menos por parte de la FIFA, ha quedado completamente despejado.




