Thiago Alcántara se despidió de la plantilla del Barcelona en el último entrenamiento previo al partido contra el Valencia. Tras recibir un pasillo de collejas por parte de los jugadores, se confirmó que el excentrocampista deja su cargo como ayudante de Hansi Flick.
El motivo de su salida es su nuevo proyecto deportivo en el CE L'Hospitalet, una iniciativa empresarial que comparte junto a un grupo de inversores y al también exazulgrana Jordi Alba. El exfutbolista ha decidido priorizar esta apuesta personal y profesional.
Hansi Flick explicó en rueda de prensa que la presencia de Thiago en su cuerpo técnico se debió a un compromiso de amistad. El técnico alemán le pidió ayuda personal al aterrizar en el club catalán, una petición que el hispano-brasileño aceptó encantado.
El entrenador recordó con afecto su etapa compartida en el Bayern de Múnich, donde tuvo que dejar a Thiago en el banquillo. A pesar de la dificultad de la situación, su actitud y mentalidad ejemplares forjaron un respeto mutuo que perdura hasta el día de hoy.
Flick elogió la gran profesionalidad de su ya exayudante y admitió que le echarán mucho de menos en el día a día. "Espero que algún día pueda volver, porque en el fútbol hacen falta hombres como él", confesó con resignación el técnico germano.
La labor de Thiago en el Barcelona se limitaba al trabajo diario en la Ciudad Deportiva Joan Gamper y no viajaba con el equipo. Además, percibía un sueldo muy reducido, ya que su prioridad siempre fue disponer de tiempo para su otra ocupación.
A pesar de sus funciones limitadas, el exjugador era una pieza clave dentro del vestuario azulgrana. Servía como el enlace perfecto entre el cuerpo técnico y la plantilla gracias a su gran carisma y su profundo conocimiento de la entidad.
Su figura era un referente para los jóvenes de La Masia y un gran apoyo para veteranos como Robert Lewandowski, con quien coincidió en Alemania. El Barça pierde así a un mediador de lujo que ahora se centrará en el club ribereño.