La Copa del Mundo no solo busca a su nuevo campeón, sino que también es el escenario de una de las grandes intrahistorias de esta Copa del Mundo: ese duelo Messi-Mbappé por la Bota de Oro del torneo y también por cerrar como máximo goleador histórico en mundiales. Tras el doblete ante Inglaterra, el francés se posiciona líder en solitario a falta de lo que haga el argentino en la final contra España.
Al terminar el partido, Kylian se mostró convencido de que Messi anotará este domingo y que, por lo tanto, acabaran como mínimo empatados en lo más alto de la clasificación histórica. Con total admiración hacia su rival, el delantero galo afirmó: “Messi va a marcar mañana. Marca siempre”.
Sin embargo, a pesar de estar a las puertas de la gloria individual, la estrella francesa dejó claro cuáles son sus verdaderas prioridades. Acto seguido, evidenció que los logros individuales quedan en un segundo plano con respecto a los colectivos, incluido algo tan importante como ser el máximo goleador en la historia de los Mundiales.
Con un toque de nostalgia por la eliminación de su selección, Mbappé confesó el deseo que realmente tiene en su cabeza: “Me gustaría no ser el máximo goleador de la historia y jugar mañana el partido”, dijo con respecto a la final que disputarán Argentina y el verdugo de Francia en semis, España.
El torneo llega a su fin y solo el tiempo dirá quién se quedará con los récords, pero las palabras de Mbappé demuestran que, en el fútbol, la gloria de jugar una final vale más que cualquier bota de oro.




