Mathías Techera es uno de los muchos futbolistas extranjeros que se enamoran de las maravillas que ofrece un país como Honduras, el defensor uruguayo ha realizado una amplia carrera dentro del país jugando para clubes como Vida, Marathón, Lobos UPN, equipo con el que llegó a los 100 partidos oficiales en Liga Nacional y ahora se encuentra en la segunda división del balompié catracho con el Independiente de Siguatepeque.
Fuera del mundo deportivo, el charrúa supo aprovechar su estadía en Honduras, logrando formalizar una familia con su pareja en Tegucigalpa, y en el que hace poco se convirtió en padre de una pequeña, llenando de felicidad la parte emocional y sumando una nueva motivación para su carrera profesional.
Pese a su buen paso por tierras catrachas, no todo ha sido color de rosas para el defensor uruguayo, ya que, en el plano futbolístico le ha tocado sufrir, perdiendo dos finales jugando para Marathón y ambas disputadas ante el Olimpia en el estadio Yankel Rosenthal.
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Diario DIEZ charló en EXCLUSIVA con Mathias Techera en el que se refirió a su nueva etapa en el fútbol hondureño, ahora en la Liga de Ascenso. También reveló cuál fue el partido más duro de su carrera, como lo marcó la pérdida de Orinson Amaya, además se refirió a los comentarios que recibió de la segunda división.
"Había escuchado cosas negativas, pero el primer día me sorprendió...", indicó el charrúa sobre sus inicios con las panteras, cabe resaltar que el club cerró su grupo como primer lugar y siendo uno de los favoritos para conquistar el clausura y pelear la finalísima con Estrella Roja en busca de ascender.
ENTREVISTA COMPLETA
Podemos decir que Honduras es tu segunda casa, luego de muchos años en el país y que ahora has formado una familia.
Sí, llegué en 2019 al Vida, en julio, y gracias a Dios hasta el día de hoy seguimos por acá, son varios años. Incluso me tocó salir a jugar a otros países, pero siempre volviendo a Honduras. Entendí que también es parte de mi propósito poder estar acá. Pude formar una familia con el nacimiento de una niña hace muy poco, entonces estoy muy agradecido con cada lugar de Honduras, cómo me reciben, cómo me tratan y sí, mi segunda casa.
Hablando sobre Honduras, ¿qué significa para ti después de poder consolidarte?
La verdad que desde el primer momento que llegué siempre me trataron bien. En los clubes donde estuve la pasé muy bien, conocí grandes compañeros, hasta el día de hoy buenos amigos. El país me gusta, trato de ver lo positivo, no enfocarme en lo negativo, porque eso pasa en todos los países. Estoy cómodo, encontré una familia, un hogar y siempre me han tratado bien. Trato de disfrutarlo de otra manera y agradecido por las oportunidades.
Mathías, si ponemos el panorama de tu carrera en Honduras, Vida, Marathón, luego Uruguay, regresas al monstruo, UPN y ahora Independiente, ¿cómo podés catalogarla?
Siempre agradecido. Un entrenador me dijo que lo importante no era llegar, sino mantenerse, y creo que lo he logrado. He jugado muchos partidos, incluso en la UPN cumplí 100 en la liga nacional. Jugué competencias internacionales con Marathón y siento que ha sido positiva, que he dejado una buena huella. A pesar de haber disputado dos finales, no se me ha dado, pero hay que llegar a esas instancias. Ahora estoy en el ascenso, que era un reto nuevo para mí. Había escuchado cosas negativas, pero el primer día me sorprendió para bien. Estoy en Independiente, un club que merece estar en liga nacional por cómo viene trabajando, y ojalá se logre el objetivo.
Cuando mencionás cosas negativas del ascenso, ¿qué te habían dicho?
Compañeros me comentaban que se dificulta el tema de pagos, logística y organización. Son muchos clubes y algunos tienen problemas, pero hay otros que perfectamente pueden competir en liga nacional. Tuve la bendición de llegar a Independiente, que está bien organizado, con buena logística, gente que aporta en el día a día, un grupo unido y un equipo competitivo.
En pretemporada te viste con Eduardo Espinel y surgió el rumor que estaba la posibilidad de incorporarte a Olimpia, ¿qué pasó ahí?
El año pasado estaba en Uruguay, terminé el torneo y me vine para estar con mi pareja, que estaba esperando a la bebé. Me encontré con Eduardo en una barbería, hablamos de fútbol y surgió ese rumor, pero siempre respetando a los que están. Si en algún momento se da, bienvenido sea, como con cualquier equipo de Liga Nacional. Fue una charla de conocidos y no pasó más de eso.
En ese proceso, ¿tuviste ofertas de primera o del extranjero?
Sí, tenía tres opciones en primera división. Lo pensé bastante por la distancia, necesitaba estar cerca de Tegucigalpa por el nacimiento de mi hija. También la situación económica de esos equipos no era la mejor. Independiente me brindó estabilidad y apoyo desde el primer momento, con José Escalante y Pablo Caballero. Estoy agradecido porque me apoyaron cuando más lo necesitaba. También tuve opciones del extranjero como Guatemala y Chile, pero quería estar cerca de mi familia.
¿Qué te motivó a llegar a Independiente?
El llamado del entrenador, el proyecto del club, cómo venía trabajando el equipo y la logística. Me sorprendió para bien, no tiene nada que envidiarle a equipos de primera. Estoy contento con la decisión.
En Honduras jugaste dos finales, pero lamentablemente ambas las perdiste, ¿cómo lo manejás?
Es hermoso jugarlas. Tuve la bendición de jugar cinco finales (Tres fuera de Honduras) y gané dos. No lo mido solo por títulos, sino por la huella que dejo. La última final que jugué con Marathón me dolió mucho porque perdí a mi abuelo días antes, fue un momento muy duro, pero traté de dar lo mejor.
¿Fue la final más dura que jugaste?
Sí, por lo personal. No es normal jugar con una pérdida así. Tenía la mente en otro lado, pero igual intenté enfocarme. Lo importante es levantarse y seguir.
¿Te ilusiona jugar una nueva final ahora en Liga de Ascenso?
Sería bonito, una revancha. Vamos paso a paso. Ahora viene la liguilla, es muy competitiva, hay muchos equipos y partidos difíciles. Estamos preparados y ojalá podamos llegar.
¿Qué te sorprendió de la segunda división de nuestro fútbol?
El nivel. Hay equipos que juegan muy bien. Pensé que era más físico, pero hay buen fútbol. También hay jugadores que podrían estar en primera.
En tu paso por Marathón, ¿como era la relación que tenías con Orinson Amaya y como te diste cuenta de su fallecimiento?
Fue una noticia muy dura. Era muy importante para Marathón y el fútbol hondureño. Siempre me apoyó, nunca me faltó nada. Era un presidente ejemplar, con visión. Me marcó mucho y dejó un camino para el club. Sufrí mucho su pérdida.
¿Cuánto ayudará al crecimiento del fútbol hondureño la llegada de la tecnología para asistir a los árbitros?
Es necesario. Errores tenemos todos, somos seres humanos. Ningún jugador quiere errar un gol abajo del arco o cometer un penal. Así también se equivocan los árbitros. Creo que es necesario, es algo actual. Es una herramienta para el árbitro que puede ayudar mucho al fútbol en Honduras. En el último torneo hubo muchas polémicas, por eso deben actualizarse. Hay infraestructura y los jugadores están preparados para ese tipo de tecnología. Le haría bien y le daría un salto de calidad a la liga.
Se habla mucho también de las apuestas deportivas, ¿Crees que en Honduras pasa igual?
Es algo que está a nivel mundial. No solo pasa en Honduras, también me tocó vivirlo en Perú. Es algo que escapa de las manos de uno. Acá el jugador y el entrenador se conocen, saben qué hace cada quien y a la larga eso pasa factura. Si hacés las cosas mal, se te cierran las puertas cuando termina un torneo y te van apartando. Es algo que ocurre en las mejores ligas y también en Honduras. Es un tema en el que no me meto, cada quien sabe lo que hace. Es algo que está muy de moda.
¿Por qué a los equipos hondureños les cuesta competir internacionalmente?
Creo que lo que más afecta es la mentalidad, cómo afrontar y prepararse para ese tipo de partidos. No es fácil, me ha tocado vivirlo. El año pasado, cuando estaba en Estelí, ganamos 1-0 la ida contra Tigres y luego fuimos a su estadio, que es algo increíble. También vi el partido contra Cincinnati y es impresionante: tienen como 46 partidos sin perder de local. Juegan de una manera muy difícil para el rival, es un nivel de alta competencia.
Hay que seguir preparándose e intentándolo. Sé que deja una mala imagen perder por goleadas, pero es más un tema mental, porque físicamente uno está preparado. Ojalá eso se pueda corregir para competir mejor en torneos internacionales ante equipos de Costa Rica, México y Estados Unidos.
Para cerrar, ¿qué es lo mejor que te ha pasado en Honduras?
Lo mejor sin duda fue conocer a Alejandra, mi pareja, y poder formar una familia. Es un momento muy lindo que estoy viviendo, agradecido con Dios y también con Fernando Araujo, que en su momento me trajo a jugar al Vida. Fue una buena decisión que supe aprovechar y que me tiene hasta hoy en el fútbol, dejando buenas imágenes y amistades. Sin duda, lo mejor que me ha pasado es formar mi familia en Honduras y poder disfrutar de este país y su gente.