Más allá de las sorpresas en la presente edición de la Copa del Mundo, esta edición también ha generado ciertos cambios de último momento en los protocolos previo a los partidos.
En el encuentro correspondiente al Grupo H del Mundial de Fútbol entre Arabia Saudita y Uruguay, se observó un cambio notable en la ceremonia de banderas.
A diferencia de otros encuentros donde las banderas nacionales se colocan directamente sobre el césped, en este caso fueron mantenidas en alto durante toda la exhibición.
La razón radica en una estricta disposición religiosa de Arabia Saudita: su bandera contiene la Shahada, la declaración de fe islámica (“No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”), y la norma prohíbe que este símbolo toque el suelo.
La FIFA adaptó el protocolo tradicional para respetar esta sensibilidad cultural y religiosa. El gesto fue ampliamente comentado en redes sociales y medios, donde usuarios sauditas lo celebraron como un acto de respeto hacia su identidad nacional e islámica.
La modificación no afectó el desarrollo del partido, que se disputó en el Hard Rock Stadium de Miami.
El partido marcó el debut de ambos equipos en la competencia. Arabia Saudita, con su peculiar ceremonia de banderas, buscaba iniciar con buen pie su participación en el torneo que se juega en Norteamérica.


