El periódico británico The Times publicó en exclusiva los planes que Gianni Infantino quería llevar a cabo con el Mundial. El presidente de la FIFA buscaba privatizar parcialmente el torneo, creando una filial comercial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) para vender acciones a inversores privados.
Tras confirmarse que esa era la idea de Infantino, la UEFA, dirigida por Aleksander Ceferin, convocó una reunión de emergencia en la que sostuvieron que la Copa del Mundo "no se vende" y advirtieron que sus federaciones nacionales no participarían en ninguna de las competiciones de la FIFA.
Sin embargo, las voces más duras a favor de un boicot contra Infantino fueron las de Laura McAllister y Lise Klaveness, dos mujeres que destacan en una organización donde la representación femenina sigue siendo minoritaria.
The Athletic, diario de Estados Unidos, reconstruyó el episodio a partir de múltiples fuentes conocedoras de la llamada del jueves, donde nadie fue más contundente que Ceferin, junto a las dirigentes al plantear la necesidad de medidas drásticas.
Laura McAllister, vicepresidenta de la UEFA y una de las dos únicas mujeres del comité ejecutivo, fue quien planteó en la reunión la exigencia de un boicot a las competiciones de la FIFA.
Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, fue señalada por el citado medio como otra de las directivas que trazó la línea de una respuesta más severa si la crisis derivaba en un cambio de liderazgo.
Las dos reúnen un perfil que combina trayectoria deportiva y peso institucional. McAllister fue internacional con Gales y Klaveness con Noruega, lo que les dio autoridad en debates vinculados no solo a la administración del Mundial, sino también a los principios que deberían sostenerlo.
Según The Athletic, sus intervenciones les han generado enemigos, pero en los últimos dos años ambas fueron vistas por sectores de la UEFA y FIFA como referencias morales durante dilemas cada vez más frecuentes.
Tras el anuncio del boicot de la UEFA, resultó llamativo que fueran ellas quienes encabezaran el contacto con la prensa y acusaran abiertamente a la FIFA de "chantaje económico".
En marzo de 2022, Klaveness se convirtió en la primera mujer en presidir la federación noruega en sus 120 años de historia. Por su parte, McAllister fue la primera persona galesa en obtener un lugar en el comité ejecutivo de la UEFA (2023), entonces en la única plaza reservada para una mujer; dos años después, impulsó la ampliación de ese cupo a dos puestos y ella fue la que ocupó el nuevo asiento.
La aparición de ellas en medio de un conflicto que estalló tras el Mundial 2026 se da en un ámbito en donde las mujeres todavía luchan por ser parte de espacios en la toma de decisiones.
La brecha no se limita a la FIFA y la UEFA. Aunque el 83% de las asociaciones de fútbol cuenta hoy con al menos una mujer en su comité ejecutivo (era de un 64% registrado en 2019), sólo 10 de las 211 federaciones miembro de la FIFA están presididas por mujeres.

