A sus 17 años, Mike Arana vive un presente que hace apenas unos años parecía un sueño lejano. El futbolista del Real España ha logrado llegar a la Selección Nacional, romper marcas y convertirse en una de las jóvenes promesas del fútbol hondureño, pero tiene claro que el éxito no debe cambiarlo.
Detrás de sus primeros pasos como profesional hay una familia que lo acompañó en cada sacrificio, largas caminatas bajo el sol junto a su madre para llegar a los entrenamientos y una infancia en la que ya se imaginaba vistiendo la camiseta de la Bicolor.
“Nos tocaba llegar a la 1:30 pm. Yo salía a las 12:00 m del colegio y nos tocaba ir rápido. A veces iba sin comer, pero ahí siempre estábamos. Con un banano y agüita se arreglaba todo”, expresó el extremo zurdo.
Arana recordó la cantidad que goles que hizo en su etapa formativa, lo que dijo mientras se ponía la camisa de Honduras en su primera concentración y el futbolista que lo amenazó en la Liga Nacional: “Si seguís jodiendo, te voy a romper”.
- LA ENTREVISTA CON MIKE ARANA -
¿Qué tanto te ha cambiado la vida a tus cortos 17 años?
Me ha cambiado demasiado en un momento muy rápido. Mi vida ha cambiado demasiado, ha evolucionado demasiado rápido y, gracias a Dios, ya estamos aquí. Vamos a seguir cambiando el rumbo de la vida, trabajando y luchando cada día.
Con todo lo que has logrado, ¿cómo haces para que tu mente no se maree con todo lo que estás alcanzando?
Siempre teniendo la humildad presente, con el apoyo de mi familia, del profe Cristobal Bu, que siempre está ahí aconsejándome, y de las personas que se van uniendo a mi vida, como todo mi entorno. Lo tomo con calma, la verdad. También tengo un psicólogo que me ayuda en esa parte.
¿En algún momento llegaste a perder el piso?
No, la verdad que no, porque pienso en todo lo que he pasado y no pienso en ser agrandado. Se de dónde vengo.
¿Qué recuerdas de ese primer entrenamiento con la Selección, de esa concentración?
La verdad, recuerdo la emoción que tenía. Recuerdo que me estaba poniendo la camisa de concentración cuando llegué al hotel, me puse la camisa y pensé: “¡Uf, lo estoy logrando! Este es mi sueño desde pequeño y se está cumpliendo”.
Me llama mucho la atención porque dicen tu mamá y tu papá que tenías un uniforme de la Selección desde los cinco o seis años y ya te lo ponías porque te visualizabas ahí desde niño.
Sí, el uniforme era de mi hermano mayor. Cada vez que yo llegaba del kínder, me gustaba ponérmelo. Me ilusionaba con que, de grande, iba a jugar con la Selección. Y mire, acá estoy, con 17 años, jugando con la Selección, gracias a Dios.
Y ese récord que cumpliste con la Bicolor, ¿qué representa para vos?
Significa algo muy grande para mí en mi vida, porque sé que no cualquier niño puede lograr eso que estoy logrando. Mi mamá y mi papá. Siempre me dicen que debo tener los pies sobre la tierra, saludar a las personas que están conmigo y que siempre han estado ahí, y seguir haciendo lo que hago.
¿Qué dicen los vecinos de Mike Arana cuando te mira?
No, es normal. La verdad que soy un ejemplo para ellos.
¿Aún tienes los mismos amigos de hace cuatro años?
Sí, todavía los tengo. Mis amigos aún los conservo, la verdad. Han estado en todos los momentos. Siempre han estado ahí presentes conmigo.
¿Qué hacías antes que ahora ya no puedes hacer? Porque ahora tienes que ser profesional
La verdad que soy un chico al que no le gusta salir. No me gusta salir mucho y, la verdad, no tengo algo de eso. Siempre estaba en mi casa. La comida hay que limitarla, hay que comer más saludable. Ahora ya no puedo estar comiendo muchas baleadas o pollo chuco. Ya no, tengo tiempo sin comer.
Y ahora que estás con la Selección, ¿les ponen algún tipo de dieta? ¿Les llevan ese control?
Sí, llevan ese control, y más yo, que tengo a alguien que me ayuda en eso. Pedí que me pusieran un nutricionista. Eso lo pagas por medio del equipo y todo eso.
¿Y lo sigues al pie de la letra?
Sí, lo sigo al pie de la letra y no pienso fallar en eso, porque sé que me va a ayudar y que con eso puedo llegar lejos.
Mike, ¿cuándo fue la última vez que lloraste?
Que lloré... Hace tiempo, la verdad, pero se me salieron unas lágrimas cuando me tocó jugar contra Perú. Se me vinieron recuerdos cuando caminaba con mi mamá hacia los partidos y hacia los entrenamientos. Solo pensaba en ello y me decía en mi mente: “Tu esfuerzo, esto lo hiciste y ahora estás acá”.
Me llamó la atención hasta cuánto caminaban, cantidades grandes de cuadras y metros.
Sí, caminábamos bastantes cuadras, la verdad. Caminábamos bastante. Debajo del sol. Era la 1:00 de la tarde y ahí íbamos. A veces no quería ir, pero me tocaba, porque íbamos a los entrenamientos de las selecciones menores. Nos tocaba llegar a la 1:30 pm. Yo salía a las 12:00 m del colegio y nos tocaba ir rápido.
¿Hasta sin comer ibas a veces?
Sí, a veces iba sin comer, pero ahí siempre estábamos. Con un banano y agüita se arreglaba todo.
¿Te sientes bendecido con tu talento?
La verdad que sí, me siento muy bendecido, porque yo mismo sé el esfuerzo que he hecho también.
Hoy que eres profesional, ¿qué deseas cumplir? No te lo digo en lo futbolístico, sino en lo personal.
Por ahora, comprarles una casa a mi mamá y a mi papá. Eso me sale de la mente hasta que lo cumpla. Desde pequeño siempre he tenido metas una de ellas era jugar en la Selección Mayor. Gracias a Dios, ya pude cumplirla. Ahora falta la meta de comprarles la casa a mi mamá y a mi papá. Dios primero, la vamos a cumplir pronto.
Cuando llegas a la concentración, ¿cómo te arropan los seleccionados que son más grandes?
No, claro que hay nervios en todo momento, pero me arroparon bien. Ellos son muy profesionales en eso. Desde el primer segundo que estuve ahí con ellos, me hicieron sentir que estaba ahí y que tengo muchas oportunidades.
¿Con quién te has llevado más ahí dentro de la Selección?
Con ‘Yio’ Puerto, con Exon Arzú y con el Búho Meléndez.
Eres apellido Meléndez. ¿de casualidad sos primo del Buhó?
A saber, a saber. Tal vez los ancestros lo dicen ahí más adelante.
Lo critican bastante al Búho, ¿no?
Pero así es el fútbol. Siempre hay críticas y todo eso, y los futbolistas vivimos de eso. Siempre hay que soportarlo, sea lo que sea.
¿Y te cuesta pasarlo cuando vas contra él?
Un poco, un poco. Él es de marcar bien, pero también tengo mi calidad. Una vez me dijo que me iba a romper, que me iba a romper si seguía jugando así. Para mi primer clásico contra Motagua en el Nacional.
¿Te quería meter miedo?
Sí, me pasé por la banda izquierda y ahí estaba, me dijo “sí seguís jodiendo mucho te voy a romper” (Risas)
¿No le tienes miedo a nadie?
No, la verdad que no. No le tengo miedo a nadie porque confío en mi calidad, confío en mí y en lo que he trabajado.
Y eso de Lamine, que escucho por toda la Rivera Hernández que de dicen así. Hasta tu mamá, ya no te dice: “Mike", te dice "Lamine”.
JAJAJA, lo admiro mucho y la gente mira el cariño que le tengo a Lamine y cómo me gusta tratar de jugar cómo él.
¿Cuál ha sido la cancha que más te ha marcado desde cipote, donde crees que más has brillado siendo niño, donde mejor te fue?
En el Sergio Amaya. En todas las categorías que jugué ahí, todos los goles, todas esas emociones que pude lograr.
¿Tienes más o menos un tanteo de cuántos goles has marcado?
En todo el torneo de ligas menores... Uf, yo creo que llego a los 400 o 500 goles.
¿Tantos goles celebró usted entonces? (Intervino su mamá)
Sí, es verdad. Porque mire que un día hicimos un viaje para Estados Unidos. Él había hecho un gol y, como hacía mucho frío. Una compañera me dice: “Hey, ¿hecho gol? Ya no celebro nada y yo le respondí: Ya me cansé de celebrar goles de Mike”.
El profesor José Molina y Francis Hernández hablan muy bien de vos constantemente. Cuando escuchas eso, ¿qué sentís?
La verdad, una gran emoción. Que el profe Francis me tenga ese apoyo y el profe Molina también, que me tengan ese apoyo y ese aprecio. Ellos saben de mi calidad, saben lo que puedo lograr. No son cualquier persona, son gente muy preparada, gente que ha estado con grandes jugadores de la élite.
¿Y ellos personalmente qué te dicen?
No, que siga, que siga. Lo que me dicen es que siga evolucionando mi fútbol, que siga trabajando día a día y que no pare ese trabajo.
Mike, lo hablábamos antes, pero quiero hacer hincapié en eso. ¿Crees que el fútbol te salvó de elegir otros caminos?
No, la verdad que no, porque tuve a mi mamá y a mi papá, que siempre estuvieron ahí pendientes de mí, al pie de la letra. Ellos siempre fueron mis protectores en todo. Y, como les digo, yo no salía mucho. Mi papá siempre, cada vez que yo salía, salía conmigo.
Antes de que supieras que ibas a ser jugador profesional, ¿soñaste de repente con dedicarte a otra profesión?
La verdad que también me gustaba la electricidad.
¿Por tu papá?
Sí. Ahí paso armando... bueno, desarmando cosas, pero no las sé armar.
Mike, ¿qué significa para ti el poder ayudar a tu familia hoy gracias a lo que te gusta?
Significa mucho, porque sé que les apoyo mucho a mi familia.
Un mensaje que quieras expresar a tu familia, a tu comunidad, a la afición del Real España y a la afición hondureña.
Que confíen en mí, que no los voy a defraudar. La verdad que soy un chico que trabaja, trabaja y sé que los voy a hacer felices. Solo les pido un poco de tiempo y de confianza.