La gran controversia de la jornada nació tras un pisotón sobre el defensor argentino Lisandro Martínez. Dicha acción provocó que el VAR llamara al árbitro principal para revisar la jugada, lo que terminó en la anulación del gol que significaba el 2-0 parcial a favor de los africanos.
Al ver la decisión del juez, el brasileño no ocultó su indignación y atacó con todo el uso de la tecnología a favor de la Albiceleste.
“No sé si el fútbol se está volviendo demasiado blando o si el árbitro estaba tomando partido, ¿quién marca eso como falta? El árbitro lo permitió, pero el VAR lo llamó, ¿no es sospechoso?”, disparó Marcelo sin filtros.
Para rematar su análisis, el exjugador merengue aseguró que las reglas actuales están cambiando la esencia del juego. “Si esto se hubiera jugado hace 10 años, ningún árbitro lo habría marcado como penalti”, decretó con firmeza.
A pesar del enojo del exdefensor brasileño y de la supuesta "ayuda" de la que tanto se quejó en la transmisión, el destino del partido no se definió por ese fallo. Minutos después de la polémica, Egipto logró marcar un gol completamente válido.
Sin embargo, el poderío y la mística del campeón absoluto terminaron pesando más. Argentina reaccionó a tiempo, metió una ráfaga de buen fútbol en el cierre y terminó sellando una clasificación histórica que dejó mudos a sus críticos.



