La selección de Uruguay encontró en Agustín Canobbio una de sus principales armas ofensivas en el Mundial 2026. El futbolista del Fluminense ha sido uno de los hombres de confianza del técnico Marcelo Bielsa y sus actuaciones comienzan a captar la atención de aficionados y medios en el torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.
Canobbio, de 27 años, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Su velocidad, intensidad y capacidad para desequilibrar por las bandas lo han convertido en una pieza importante dentro del esquema celeste, especialmente en una selección uruguaya que busca recuperar protagonismo en el escenario mundial.
En el debut mundialista frente a Arabia Saudita, el atacante ingresó desde el banquillo y cambió el rumbo del encuentro. Su energía y movilidad fueron determinantes para la reacción de Uruguay, ganándose los elogios de la prensa especializada y consolidándose como una alternativa de peso para Bielsa.
Y en el segundo encuentro frente a Cabo Verde logró anotar el segundo gol frente a los africanos dándole respiro a la Celeste en este enfrentamiento.
Lo que pocos recuerdan es que Agustín tiene una conexión especial con Honduras. Es hijo del exdelantero uruguayo Osvaldo Canobbio, quien defendió la camiseta del club albo durante el 2007 y dejó un grato recuerdo entre la afición olimpista antes de regresar a su país. Aunque sus estadísticas no fueron las mejores.
Siguiendo los pasos de su padre, Agustín construyó su propio camino en el fútbol profesional. Formado en Fénix, pasó por Peñarol, Athletico Paranaense y actualmente milita en Fluminense de Brasil. Además, fue campeón sudamericano Sub-20 con Uruguay y logró abrirse espacio en la selección absoluta hasta convertirse en mundialista.
El Mundial 2026 representa la primera Copa del Mundo para Canobbio, quien llegó al torneo con experiencia internacional y el respaldo de Marcelo Bielsa. Su crecimiento ha sido constante y hoy es considerado uno de los jugadores capaces de marcar diferencias en los momentos decisivos.
Mientras Uruguay lucha por avanzar a las rondas eliminatorias, el apellido Canobbio vuelve a sonar con fuerza en el fútbol internacional. Esta vez no es Osvaldo, el recordado exjugador de Olimpia, sino Agustín, quien con su talento y entrega está escribiendo su propia historia en la máxima cita del balompié mundial.


