Giancarlo Sacaza fue una de las grandes sorpresas en la alineación de Honduras ante Jamaica. El defensor del Motagua recibió la confianza de José Francisco Molina y fue titular en la línea defensiva durante la histórica victoria 0-1 en Kingston, resultado con el que la Bicolor rompió una racha negativa jugando en territorio jamaiquino.
El zaguero asumió el reto en un escenario complicado y ante un rival de mucha exigencia física. Acompañado por jugadores de experiencia, respondió al llamado del cuerpo técnico y contribuyó a mantener la portería en cero, un aspecto clave para que Honduras sumara tres puntos en la Liga de Naciones de Concacaf.
Después del encuentro, Sacaza habló sobre su primera titularidad oficial con la Selección adulta, el respaldo de sus compañeros, su admiración por Denil Maldonado y la responsabilidad que representa defender la camiseta de Honduras.
LA ENTREVISTA CON SACAZA:
—Fue tu primera titularidad en un partido oficial con la Selección adulta. ¿Cómo te sentiste?
Primeramente, agradecido con Dios por todas las cosas que me ha dado y por el don de poder representar al país. Estoy contento por el resultado y el rendimiento del equipo. Pudimos sacar la casta, corrimos el extra y supimos sacar el resultado.
—¿Cómo consigues jugar con tanta personalidad, independientemente de tu edad?
Es una bendición que Dios me ha dado. Siempre he contado con el respaldo de mi familia, que ha estado conmigo y me da la fortaleza para mantener la calma en momentos complicados, cuando las cosas no se ponen tan bien. Gracias a Dios, hemos sabido perseverar.
—Fue un rival exigente, ante el que Honduras nunca había ganado en Jamaica. Además, mantuvieron el arco en cero. ¿Qué importancia tuvo?
Como se dice en el fútbol, cuando mantenemos la portería en cero estamos más cerca del objetivo, que es ganar, porque sabemos la calidad de jugadores que tenemos arriba. En cualquier momento son desequilibrantes y generan ocasiones de gol. Gracias a Dios, así fue. Supimos estar bien parados en la parte de abajo y arriba hicieron su trabajo, como siempre. Pudimos sacar el partido colectivamente.
—¿Jugar al lado de Denil Maldonado, uno de tus referentes, tuvo un significado especial?
Claro que sí. Estar con grandes jugadores y compañeros, como en el caso de Denil, es algo muy bonito. Se lo comentaba ayer: con mi papá lo mirábamos jugar en las menores. Cuando tuvo aquella lesión en los Preolímpicos, sabíamos el gran jugador que sería y hoy, gracias a Dios, tengo la bendición de compartir camerino y cancha con él. Es uno de los referentes que he tenido.
—¿Qué te dijo el profesor Molina después del partido ante Jamaica?
Siempre hay ciertas instrucciones que nos dan, cosas que no percibimos dentro del terreno de juego. Tratamos de acatar las órdenes que nos pueden ayudar a mejorar. Los mismos compañeros se convierten en técnicos; siempre hay consejos que lo ayudan a uno a crecer. Pudimos saber escuchar y reflejarlo en la cancha.
—Hay muchos jugadores jóvenes en este nuevo proceso y se les ve muy enfocados. ¿Qué mentalidad les han transmitido los experimentados?
Cada cabeza es un mundo diferente, pero muchas de estas cosas nos las han transmitido los capitanes y los jugadores de más experiencia. Nos han transmitido esa responsabilidad que es llevar esta camiseta y sabemos lo que está en juego. Estamos representando a nuestras familias, equipos y a un país entero. Tratamos de hacer las cosas de la mejor manera y de forma responsable. Los mayores nos han transmitido esa mentalidad y ese sentimiento.
—Ahora viene Martinica y después nuevamente Jamaica. ¿Ya están enfocados en lo que sigue?
Sí. No hay tiempo para lamentarse ni celebrar. Le dimos vuelta a la página y estamos pensando en el rival que se nos viene. No será fácil, pero nos prepararemos de la mejor manera para hacer las cosas bien.
