La abuelita que enamora a Marathón tiene nombre y una historia que respira verde. Victorina Peña, de 96 años, se volvió viral tras un video que recorrió las redes sociales donde aparece celebrando la clasificación a la gran final de su adorado monstruo verde después del duelo contra Real España.
Ese video llegó hasta la oficina del presidente del club, Daniel Otero, quien la invitó a ver la final de ida contra Motagua en el estadio Morazán y le obsequiará una camiseta conmemorativa del centenario. La noticia de que el club la hará ese homenaje ha causado mensajes positivos entre la afición verdolaga.
DIEZ la visitó en su casa en la colonia Las Brisas. Al abrir la puerta, nos recibió con la camiseta del monstruo verde bien puesta, una bufanda sobre el sofá y varios recortes de periódico cuidadosamente guardados. El repaso de esas páginas revela una vida dedicada al club y una devoción que no ha cedido con el paso de los años.
Doña Victorina nació en una época en la que el fútbol era ya parte del diario vivir antes. Tiene 96 años y asegura que desde los seis empezó a seguir a Marathón. Cuenta que vivió cerca del Patria Marathón y que solía llevar a sus hijos a los entrenamientos; allí, entre balones y conos, nació su amor por el equipo que hoy la acompaña en cada gran cita.
"Andaba comprando cosas en la pulpería y miré un montón de jugadores entrenando, tenía 6 años, y miré que estaban con la pelota jugando y le pregunté a un muchacho que equipo era, y me dijo que era el Marathón, y ahí comenzó elamor. Les dije que siempre iba a llegar a verlos practicar, y asi hacia siempre que mi mamá me mandaba a la pulpería", recuerda con mucha nostalgia.
La familia es el otro pilar de su devoción. Es madre de 12 hijos; seis de ellos son seguidores del club, y entre sus nietos hay 20 verdolagas. Esa herencia futbolera se transmite en la casa con el mismo cuidado con que guarda los recortes: como reliquias que recuerdan tardes de esperanza y noches de gloria.
En su conversación, doña Victorina no elude la fe. Explica que por convicciones religiosas ha dejado de ir al Rosario en más de una ocasión y que hubo partidos que no pudo presenciar por esa razón. De hecho, se abstuvo de acudir al Rosario esta vez por ser una práctica católica. Para el duelo entre Real España y Marathón asistió porque ya le habían comprado el boleto; dice que rezó: "le pedí a la Virgen y a Dios que hoy gane Marathón contra Motagua".
Su cercanía con el club no le impide ser franca. "Ya estoy cansada que la Copa se vaya para Tegucigalpa", confiesa. Añade que si Real España hubiera sido finalista, lo habría apoyado para que San Pedro Sula se quedara con la copa de campeón.
La invitación del presidente Daniel Otero, además de un gesto simbólico, representa un reconocimiento público a una generación que hizo del fútbol un modo de vida. Victorina agradeció la invitación y envío un mensaje claro a los jugadores: que pongan empeño para traer la copa. Ese pedido, sencillo y directo, resume la pasión de quienes llevan décadas siguiendo al club.
El video que la lanzó a la fama recoge algo más que la imagen de una abuela en la grada: documenta la relación íntima entre una comunidad y su equipo. En tiempos en que la pasión por el fútbol suele medirse en estadísticas y títulos, pero la figura de doña Victorina recuerda que el alma de los clubes vive en casos como el suyo, en el amor heredado.
La historia de Victorina Peña seguirá dando de qué hablar: no solo por la camiseta centenaria que pronto tendrá, sino por la memoria que representa. Cuando el balón ruede en la final, habrá una abuela en Las Brisas que seguirá el partido como lo ha hecho desde niña, con la misma fe y la misma camiseta puesta.