La afición del Olimpia vivió momentos de enorme euforia cuando Emanuel Hernández logró enviar el balón al fondo de la red para colocar el 2-0 parcial ante el Cartaginés. Esta jugada, que parecía sentenciar un paso gigante hacia la gran final de la Copa Centroamericana 2026, desató la locura en las gradas del estadio con un grito de gol que rápidamente se apagó.
La jugada colectiva había sido brillante, iniciada por una gran asistencia de Jorge Benguché dentro del área que Hernández aprovechó sin titubear. Sin embargo, la celebración duró muy poco tiempo, ya que el asistente número uno levantó de inmediato su bandera para señalar un aparente fuera de juego.
El árbitro central, Adonis Carrasco, mantuvo la incertidumbre sobre el terreno de juego durante varios minutos mientras esperaba la comunicación con el VAR. Aunque en un principio se pensaba que la revisión principal era para confirmar la posición adelantada del delantero, la realidad detrás de la larga pausa era completamente distinta.
Tras una larga espera que mantuvo a todos los espectadores en vilo, el silbante central tuvo que acudir personalmente a la pantalla del VAR para analizar con detalle la acción previa. Fue ahí donde la repetición reveló una infracción que pocos habían logrado percatarse en la velocidad de la jugada en vivo.
Las imágenes demostraron que Jorge Benguché, justo antes de habilitar a su compañero con el pase, había tocado la pelota con la mano de forma involuntaria dentro del área. Con este nuevo elemento sobre la mesa, el cuerpo arbitral confirmó que la acción estaba totalmente invalidada por dicha infracción reglamentaria.
Tras finalizar la revisión en el monitor, Carrasco determinó que el tanto no subía al marcador, por lo que el partido se mantuvo con la mínima ventaja de 1-0 gracias al autogol previo de Luis Olivas. De esta manera, el marcador global se conservó empatado 1-1, dejando la serie completamente abierta para los minutos restantes.
