El entrenador de la Selección de Honduras, José Francisco Molina, volvió a tomar los micrófonos después de la decepcionante eliminación en la Nations League y tomó toda la responsabilidad del caso.
"Soy el máximo culpable de todo. Pero estoy tranquilo porque creo que el trabajo está dando sus frutos. Cada vez reconozco más, afortunadamente, a la Selección que quiero ver", explicó en un interesante mano a mano con Diario Diez.
El timonel de la 'H' es fiel creyente de su trabajo y comenta que no cambiaría nada de lo antes hecho si le tocará volver a iniciar.
Molina también se refirió a los rumores de enemistades dentro del equipo, hizo hincapié en la falta de gol en la Bicolor y dio más detalles de la renuncia de Víctor Vandenbroucke.
LA ENTREVISTA CON JOSÉ FRANCISCO MOLINA
¿Cómo ha sido su vida desde el primer día y cómo valora el trabajo realizado hasta ahora?
La recepción desde el primer día ha sido muy buena. Hemos estado trabajando y haciendo este camino que empezamos hace ocho meses.
Apenas hemos pasado cuatro semanas con los futbolistas, algo que contrasta un poco con esos ocho meses de trabajo, que sí han sido de trabajo, lógicamente, pero con menos contacto con los jugadores.
Vamos haciendo el camino tranquilos, satisfechos de la evolución que vemos en la Selección, pero lógicamente no estamos contentos porque nos habría gustado tener mejores resultados. Sin embargo, estamos seguros de que, si seguimos en esa línea, los resultados llegarán.
¿Qué haría diferente si tuviese que comenzar de nuevo?
Nada. Repetiría lo mismo. Creo que estamos en el camino y que la evolución de la Selección es clara en cuanto al nivel de juego. Creo que, cada vez más, con el paso del tiempo, los futbolistas lo van entendiendo mejor y son capaces de plasmarlo en el terreno de juego de mejor manera.
Los resultados no han sido los que nos habría gustado, y creo que pudieron haber sido mejores porque nuestro juego en los cuatro partidos que disputamos nos permitió aspirar a mejores resultados.
Pero seguramente nos faltó algo de contundencia en las dos áreas, tanto para marcar más goles como para recibir menos. Estoy seguro de que, con el paso del tiempo y la evolución, si seguimos en esa línea y los jugadores continúan demostrando lo mejor dentro del campo, ganaremos esa contundencia en las áreas y los resultados llegarán.
En las últimas semanas se ha hablado de una mala relación entre compañeros dentro de la Bicolor. ¿Es una realidad o es mentira?
No sé quién ha podido hablar de eso, pero nosotros tenemos la sensación de que estamos formando un gran grupo y de que hay muy buen ambiente. Eso va más allá de que no todos sean amigos de todos, como para que los 26 futbolistas estén juntos en una habitación, charlando y haciendo bromas todo el día.
Lógicamente, habrá personas más afines entre sí por la edad, el estado civil, la ciudad de nacimiento o diferentes circunstancias. Puede que uno tenga más afinidad con unos que con otros.
Nosotros, en ese aspecto, estamos muy tranquilos. Para nosotros, la buena salud del grupo es muy importante. Queremos formar un grupo no necesariamente de amigos, sino de jugadores que luchen y trabajen por los mismos objetivos, que se ayuden, se respeten y se apoyen en los momentos difíciles. La sensación que tenemos ahora mismo es que lo estamos logrando.
Que haya rumores de no sé quién diciendo no sé qué, no sé cuál es el objetivo final o qué mueve a la gente que los difunde, pero desde luego no es algo que sintamos nosotros.
En el caso de Víctor Vandenbroucke, ¿cree usted que el cuerpo técnico tuvo algún grado de responsabilidad para que tomara esa decisión?
La responsabilidad siempre está ahí. Yo creo que nosotros le dimos todas las herramientas que pudimos. El muchacho había estado con la Selección Sub-17.
Él estuvo con las selecciones menores anteriormente. Lo que a mí se me trasladó es que estaba comprometido con este proyecto. En este inicio de temporada, por el rendimiento que había tenido, entendimos que era un jugador interesante y, a partir de ahí, decidimos convocarlo.
La sorpresa que nos llevamos es que parece que ese compromiso no era tan real como entendíamos. Si ese compromiso no es real, nosotros no queremos a nadie que no esté comprometido con el proyecto y, sobre todo, con la Selección de su país.
A partir de ahí, podemos asumir nuestra responsabilidad por haber elegido mal en función de lo que nos habían transmitido sobre su compromiso.
La sensación que tengo es que no lo he tratado personalmente, pero tampoco le reprocho nada al muchacho. Es un joven de 17 años, prácticamente un niño que está empezando en el fútbol.
¿Cómo les explica que se está construyendo un proyecto y un proceso? ¿Qué quiere construir para el fútbol hondureño?
Yo creo que es muy claro y estamos viendo cómo la Selección está creciendo en ese aspecto. Somos un equipo que quiere dominar el juego a través de la posesión del balón.
La posesión del balón en cada partido va creciendo, con la excepción del partido contra Martinica, en el que nos habría gustado tener más. En los últimos partidos, contra Jamaica, tuvimos un 72 % de posesión. Ese es un principio que tenemos que dominar: controlar el juego a través de la posesión del balón.
Lógicamente, esa posesión tenemos que utilizarla bien. Tenemos que utilizarla para atacar y finalizar jugadas. Esa posesión hay que utilizarla bien para hacerle daño al rival, atacar, finalizar jugadas y marcar goles. El promedio de tiros y de tiros dentro del área de nuestra Selección es superior al de los rivales en prácticamente todos los partidos, menos contra Martinica.
De estos cuatro partidos, en el de Argentina lógicamente fuimos muy exigidos, mientras que contra Perú fuimos superiores en muchos aspectos.
Utilizamos bien la posesión porque rematamos más que el rival y hacemos más tiros dentro del área contraria. Es decir, no disparamos desde cualquier lugar solo para sumar un tiro a las estadísticas. Utilizamos bien esa posesión.
A nivel defensivo, queremos recuperar el balón lo antes posible. También lo recuperamos antes que nuestros rivales en la mayoría de los partidos. Lógicamente, la idea es evitar que nos marquen goles y recuperar el balón cuanto antes.
Yo creo que lo más importante es el efecto que estamos consiguiendo. Te lo digo para que te quedes contento y tranquilo: lo estamos logrando. Cada vez, como te decía, las estadísticas nos están dando la razón. La sensación es que, cuanto más tenemos el balón, más atacamos y más ocasiones generamos. Eso es muy importante.
¿Por qué no ganamos?
No ganamos porque nos está faltando contundencia en las áreas. Al final, es ahí donde se deciden los partidos. Necesitamos ser más contundentes en el área contraria para que los tiros que hacemos, que son muchos más que los del rival, terminen en gol y podamos marcar más de los que estamos consiguiendo.
También necesitamos ser más contundentes en nuestra área para que esos tiros del rival, que son menos que los nuestros, no terminen tantas veces en gol. No podemos permitir que el rival nos marque tres goles con los pocos remates que genera, por ejemplo.
No podemos permitirnos perder un partido haciendo el trabajo que hacemos en cuanto a posesión, tiros y recuperaciones de balón. Nos falta contundencia en las dos áreas. Tenemos que ser mucho más contundentes.
¿Es capaz el jugador hondureño que usted encontró de hacer una transición en tiempo real de un sistema a otro?
Sin ninguna duda. Pero hace falta paciencia, que no la tienen.Es verdad que yo no entiendo esto de otra manera. No se puede cambiar de la noche a la mañana. Como decía tu compañero, llevamos ocho meses trabajando, pero hay que tener en cuenta que el trabajo real con los futbolistas ha sido de cuatro semanas.
Cuatro semanas no son ni una pretemporada. A un entrenador que llega a un club en España, normalmente se le dan cien días para ver cómo está funcionando su trabajo. Son tres meses y un poquito más. Nosotros llevamos veinte y pico días trabajando con los futbolistas y ya estamos viendo resultados.
Con esto no quiero decir que no entendamos cómo funciona el fútbol. Sabemos que la gente nos juzga por los resultados y lo aceptamos. Yo acepto las críticas que quieran hacer sobre mí, sobre el juego y sobre la Selección. No hay ningún problema.
¿Se hace responsable de todo lo que pasa en la Selección?
Sí, absolutamente. Soy el máximo culpable de todo. Pero estoy tranquilo porque creo que el trabajo está dando sus frutos. Cada vez reconozco más, afortunadamente, a la Selección que quiero ver.
Todavía falta, lógicamente. Todavía no estamos al nivel que queremos. Estoy convencido de que el futbolista hondureño tiene la capacidad para adaptarse a lo que buscamos, aunque algunos lo harán más rápido que otros. Es un proceso y estamos trabajando en él, avanzando paso a paso.
Confiamos en que la gente pueda entenderlo, apoyarnos y ayudarnos, y que comprenda que el objetivo se cumplirá. El objetivo de ganar partidos y conseguir cosas importantes se va a alcanzar, aunque quizá nos cueste un poquito de tiempo. Intentaremos hacerlo lo más rápido posible.
A mí no me gusta perder un partido. Cada vez que termino un encuentro y lo he perdido, me voy cabreado a mi casa. Yo lo que quiero es irme contento. Por eso estamos haciendo todo lo posible para que el trabajo dé resultados. Nosotros vamos a tener la paciencia que necesitamos y ojalá la gente también pueda tener esa paciencia y ayudarnos.
Convocó a Nixon Cruz, uno de los mejores de la Liga Nscional, pero por razones aparentemente de una lesión no atendió. ¿Qué piensa de este caso?
Nixon me parece un jugador con un talento extraordinario. Lógicamente, lo convocamos porque estaba teniendo un buen rendimiento y queríamos darnos la oportunidad de tenerlo, trabajar con él, transmitirle lo que queremos y lo que buscamos, e intentar ayudarlo en la medida de nuestras posibilidades.
Desgraciadamente, no se pudo dar. En los últimos partidos está jugando un poco menos y también está entrenando menos. El talento de Nixon es incuestionable. Otra cosa es la continuidad que pueda darle a ese rendimiento. Ahí es donde seguramente está su trabajo, principalmente: demostrar ese talento tantas veces como sea posible y en cuantos más partidos, mejor.
