Brasil logró una sufrida clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 luego de derrotar 2-1 a Japón en un intenso duelo de dieciseisavos. Sin embargo, más allá del agónico triunfo conseguido en los últimos instantes del encuentro, la selección dirigida por Carlo Ancelotti también recibió una mala noticia.
El conjunto brasileño tuvo que remontar el marcador después de que Kaishu Sano adelantara a Japón al minuto 29 con un potente remate de media distancia. Brasil reaccionó en la segunda parte y consiguió darle vuelta al resultado gracias a los goles de Casemiro y Gabriel Martinelli, quien marcó el tanto de la victoria en el tiempo de descuento.
Durante el compromiso, además de asegurar el pase a la siguiente ronda, dos futbolistas brasileños fueron amonestados por el árbitro italiano Maurizio Mariani. Casemiro y Danilo recibieron tarjeta amarilla, una situación que tendrá consecuencias para la Confederación Brasileña de Fútbol.
De acuerdo con el artículo 14 del Código Disciplinario de la FIFA, cada amonestación registrada durante el torneo genera una sanción económica para la federación correspondiente. En este caso, la multa establecida es de 10.000 dólares por cada tarjeta amarilla.
Como Brasil acumuló dos amonestaciones en el encuentro frente a Japón, la FIFA impondrá una multa total de 20.000 dólares a la federación brasileña. La sanción es únicamente económica y no implica la pérdida de jugadores para el siguiente compromiso.
La noticia representa un alivio para Carlo Ancelotti y su cuerpo técnico, ya que Casemiro y Danilo podrán estar disponibles para el partido de octavos de final, siempre que no exista otra suspensión por acumulación de tarjetas en el reglamento específico del torneo.
Con el boleto asegurado a la siguiente fase, Brasil ahora espera conocer a su próximo rival, que saldrá del enfrentamiento entre Noruega y Costa de Marfil. Ese compromiso definirá al equipo que buscará frenar el camino de la "Canarinha" en la lucha por el título mundial.
El partido de octavos de final está programado para el domingo 5 de julio, donde Brasil intentará mantener su candidatura al campeonato, aunque ya sabe que deberá asumir el costo económico impuesto por la FIFA tras las amonestaciones recibidas frente a Japón.



