La noche más dolorosa del Mundial se vivió en las entrañas del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, lejos de la cancha y de una forma totalmente inesperada. Sébastien Desabre, director técnico de la República Democrática del Congo, acababa de despedirse del torneo tras caer con honores ante Inglaterra por 2-1 cuando recibió el golpe más duro de su vida.
Al cierre de la rueda de prensa posterior al partido, el jefe de prensa del equipo africano interrumpió la conferencia ante las cámaras para anunciar en directo que el entrenador francés había perdido a su padre y expresarle el pésame del plantel.
El rostro de Desabre se transformó por completo, pasando de la seriedad profesional a la conmoción en cuestión de segundos. Según revelaron los medios de comunicación de su país, fue en ese preciso instante cuando se enteró de la trágica noticia.
Nadie le había informado previamente en la privacidad del vestuario. Hasta el momento, se desconoce el motivo por el cual la federación decidió comunicarle el fallecimiento de esta manera, delante de decenas de periodistas y micrófonos. El técnico agradeció las condolencias con un leve gesto y, al levantarse, dirigió una dura mirada al portavoz institucional antes de abandonar la sala visiblemente afectado.
Este drama personal empañó una eliminación que ya de por sí resultaba dolorosa por lo cerca que estuvo la hazaña deportiva. Los Leopardos abrieron el marcador y rozaron la prórroga ante una de las grandes potencias del torneo, pero un doblete de Harry Kane en el último cuarto de hora rompió el sueño africano.
El propio Desabre, minutos antes de recibir el impacto de la noticia, analizaba el encuentro con resignación ante los medios: "Estamos decepcionados. Creíamos que podíamos lograrlo", admitía.



