La última prueba de Panamá antes del Mundial 2026 que arranc el 11 de junio terminó con un empate 1-1 contra Bosnia en el Energizer Park, ubicado en la ciudad de St. Louis, Missouri.
Un resultado que no habrá dejado demasiado tranquilo al entrendor Thomas Christiansen. El combinado canalero volvió a pagar sus errores en defensa, donde arriesga demasiado sin medir el momento para ello, ni tener la precisión para algunas maniobras en la salida del balón.
No le alcanzó el ataque para compensar esas lagunas y cerró su último amistoso ante una Bosnia en la que Edin Dzeko no jugó ni un minuto.
Primero fue un error en la salida del balón que acabó en córner. Y después, en la jugada posterior, una pasividad defensiva exagerada que permitió a Nikola Katic marcar de cabeza con un remate plácido en el área pequeña.
En solo unos segundos quedaron al desnudo las debilidades de Panamá, unos errores que te penalizan en un amistoso, pero que te condenan en un Mundial.
Vive al límite Panamá en defensa, arriesga hasta la exageración en la salida del balón, pero sus jugadores no siempre demuestran ni la concentración ni la destreza necesarias para que su entrenador y sus aficionados vivan tranquilos. Supo atacar estos desajustes Bosnia, con el espabilado Demirovic siempre atento para ocupar los agujeros de la zaga panameña.
Más interesante fue la respuesta ofensiva de los canaleros, que supieron compensar los errores atrás con interesantes maniobras en ataque. Lo probaron por las bandas; por el centro, donde no siempre funcionó el último pase; o al contragolpe, que provocó un mano a mano de Martínez con Vasilj del que salió victorioso el portero bosnio.
La recompensa le llegó para Panamá en el tiempo añadido del primer tiempo, con un remate no del todo limpio de Jiovany Ramos en un córner. Ahí, en las acciones a balón parado puede tener el equipo centroamericano una oportunidad para hacer daño a sus rivales en la Copa del Mundo.
El paso por los vestuarios no cambió en exceso el panorama. Bosnia mantuvo la pelota y el encuentro bajo control, con Panamá resguardada atrás, sin ir a buscar al rival, que cada poco, siempre con el talentoso Demirovic llevando la iniciativa, puso a prueba los reflejos de Mosquera.
Y donde no llegó el portero panameño, que se lució con intervenciones de notable mérito, apareció el poste para evitar el gol. Como en un disparo de Memic ya en el tramo final del choque.
Mantuvo Panamá la capacidad para soltarse en ataque y puso en ciertos apuros a Bosnia, con Ismael Díaz y Ramos al frente de las maniobras ofensivas, pero nunca encontró el acierto necesario para darle la vuelta al resultado.