Luis Figo ya tiene claro quién debería ganar el Balón de Oro que se entregará el próximo mes en Londres si tuviera que elegir entre algunas de las grandes estrellas del fútbol mundial.
El portugués, leyenda del Real Madrid y odiado por la afición del Barcelona, participó en una dinámica promocional vinculada al videjuego EA Sports FC 27 y sorprendió al elegir a Lamine Yamal por encima de Kylian Mbappé, incluso cuando en la comparación final apareció el argentino Leo Messi.
Durante la dinámica, Figo tuvo que optar entre futbolistas como Rodri, Mbappé, Haaland, Kane, Dembélé o Kvaratskhelia. En uno de los cruces colocó a Lamine por delante de Rodri y más tarde volvió a apostar por él frente a Kylian, reconociendo que esa elección le resultaba especialmente complicada.
La final terminó enfrentando dos generaciones completamente distintas. Por un lado, Messi, referencia absoluta de los últimos años y ganador del premio en múltiples ocasiones. Por el otro, Lamine, convertido ya en una de las grandes caras del nuevo fútbol europeo pese a su juventud.
Figo, ganador del Balón de Oro en el año 2000, eligió a la joven estrella del Barça y la frase con la que justificó su decisión fue tan directa como llamativa: "Démoselo a Lamine, Messi ya tiene muchos".
Su elección tiene también una lectura simbólica. No cuestiona el nivel de Messi, sino que opta por premiar a quien representa una nueva etapa. Yamal ha pasado en muy poco tiempo de ser una gran promesa a competir directamente con futbolistas consolidados por los principales reconocimientos individuales.
Ese crecimiento explica que ya aparezca en debates en los que hace apenas unos años habría sido impensable incluir a un jugador tan joven. Figo, precisamente por haber vivido desde dentro lo que significa ganar el Balón de Oro, añade todavía más peso mediático a una elección hecha en clave distendida.
El mensaje final quedó perfectamente resumido en una frase. Messi ya ha conquistado casi todo lo imaginable y Figo entiende que puede haber llegado el momento de mirar hacia la siguiente generación. En su cuadro particular no hubo dudas al final: Lamine debe quedarse con el premio.
