Las empolvadas, concurridas y conflictivas calles de la colonia 6 de Mayo en la Rivera Hernández lo vieron crecer y correr detrás de un balón desde sus cortos 3 años. Lo que ofrece el mundo oscuro de uno de los sectores más peligrosos de Honduras, alguna vez lo pudieron haber tentado, pero él los dribló porque siempre tuvo claro que Dios y sus padres tenían otro destino para su vida: esta es la historia de Mike Arana, el joven talento de Real España.
Hoy, su padre Marvin Arana y su madre doña Marilyn Meléndez pueden decir: “misión cumplida” porque el menor de sus cuatro hijos, al que los vecinos le decían “ese cipote tiene talento”, el que de pequeño pedía tacos de fútbol antes que carritos o juguetes, está labrando su historia y con pasos agigantados a pesar de su edad.
Y es que Mike Anderson Arana Meléndez, con 17 años de edad, es pieza importante del Real España y está camino a disputar su segundo Mundial Juvenil con Honduras. Sabe lo que es hacer goles en Liga Nacional y por si fuera poco, tiene el récord de ser el futbolista más joven en debutar con la Selección Nacional Adulta en toda la historia.
INICIOS Y UNA VIDA COMPLICADA
“Para llegar a la meta hay que luchar. Todo es sacrificio”, nos dice su madre, quien dejó de hacer trenzas a las niñas y los niños de la comunidad, una labor a la que se dedicaba desde su adolescencia, para acompañar al soñador Mike, caminando decenas de cuadras hasta sus partidos y entrenamientos. Ahora, para no perder la práctica, solo peina a sus hijos y a algunos de los compañeros de Mike en la Máquina.
Las cosas buenas siempre les pasan a las personas correctas. Arana comenzó su formación futbolística en la Academia Centuriones, pero fue en Pumas donde encontró a su segunda familia. Allí conoció a “Chico” Bruck, una persona muy querida por Mike y su familia, quien se ofreció a recogerlos y llevarlos de regreso a casa todos los días, para que el pequeño talento no faltara a sus entrenamientos. Aquel gesto de generosidad fue fundamental en el camino de Mike y hoy forma parte de la historia de un sueño que se convirtió en realidad: llegar al fútbol profesional.
Mike ha sido pequeño de estatura, pero con una ambición enorme, con solo siete años se montó a un avión sin sus padres para perseguir lo que tanta ama. “A él lo invitaron a un partido a Miami y yo decía: ‘mi hijo está pequeño para que viaje solo’ y le pregunté vos crees que tenés capacidad para irte sin mamá ni papá, solo tenía 7 años por cumplir ocho, y me dijo: sí mamá, yo me voy”, recordó Marilyn.
El fútbol siempre fue su gran objetivo a tal grado que esperaba con ansias salir del kínder para llegar a casa y ponerse los tacos y el uniforme de la Selección de Honduras de su hermano mayor, le quedaba enorme, pero lo portaba con mucho orgullo, así como que presentía que su camino iba en esa dirección.
MÁS DE 400 GOLES EN INFANTILES
Las habilidades del zurdo han sido natas desde niño y en prácticamente todas las categorías de Ligas Menores se hizo del trofeo de máximo goleador; U-8, U-10, U-14, U-18 e Intermedia. Era una pesadilla para las defensas rivales.
“Mike en la U-8 metió 90 goles, en la U-9 se quedó con 89 goles. Hubo un partido donde él metió 19 goles con 7 años. Luego con la edad de 12 años lo pasamos a jugar a la U-14 y aún en la 14 fue campeón de goleo, después avanzó a las U-16 con 14 años y lo mismo. Hubo dos torneos de intermedia donde Arana fue goleador con 16 y 18 goles. Ahí están esos trofeos”, contó Cristobal Bu, técnico hondureño y uno de los grandes mentores de Mike.
Esas dianas eran tan apetecidas por los dueños de equipos menores que a los padres les ofrecían refrigeradoras, juegos de sofás, estufas y otros electrodomésticos para que les entregaran los papeles y fueran federados con ellos.
NACIÓ EN SU CASA; NO EN HOSPITAL
La joven promesa del Real España lleva a la Rivera Hernández en sus raíces, tanto que ni siquiera nació en un hospital. Su madre lo dio a luz en su propia casa, en medio de una circunstancia tan inesperada como particular: aquella noche, mientras soportaba fuertes dolores de parto, estaba enojada con su esposo y decidió no decirle que su segundo hijo varón ya venía en camino.
Sin embargo, el pequeño Mike ya había llegado al mundo y a Marilyn no le quedó más remedio que dejar a un lado su enojo y avisarle a Marvin que debía buscar una partera para cortar el cordón umbilical del recién nacido.
Todas estas vivencias han hecho que Mike sea un joven muy querido y apreciado por los habitantes de su comunidad. Para los niños del barrio se ha convertido en un ejemplo a seguir. Mientras realizábamos este reportaje, un grupo de pequeños interrumpió la potra que disputaba en el campo de la colonia para sentarse a escuchar, con admiración y atención, las palabras del futbolista y su familia.
En su colonia y hasta en su propia casa, Mike Arana tiene otro nombre: “Lamine Yamal”. El apodo nace de la admiración que siente por la estrella del Barcelona y de ciertas similitudes en su estilo de juego.
“Vos sos mi Lamine Yamal, hijo. Con goles o sin goles, vos sos el mejor de aquí y nadie me lo quita de la cabeza”, le decía su madre durante la entrevista, mientras Mike escuchaba sus palabras con una sonrisa.
AGRADECIMIENTO DE MIKE CON SUS PAPÁS
Muchos jóvenes sueñan con llegar al fútbol profesional para disfrutar de una vida llena de lujos, pero Mike tiene otras prioridades. Su mayor anhelo va más allá de los triunfos dentro de la cancha: “Comprarles una casa a mi mamá y a mi papá, porque sé todo el sacrificio que han hecho por mí”.
Ya contábamos que su madre dejó de hacer trenzas para acompañar a Mike en la búsqueda de su sueño. Su padre, en cambio, no siempre pudo estar tan cerca de ese camino, pues tenía una responsabilidad igual de importante: trabajar para llevar el sustento a casa.
Don Marvin es técnico en electricidad, un oficio que también despertó la curiosidad de su hijo. De tanto verlo trabajar, Mike comenzó a interesarse por los aparatos eléctricos y, en sus ratos libres, se entretiene desarmando cuanto encuentra en casa. El problema, entre risas, viene después: cuando intenta volver a armarlo.
Sin embargo, hace cinco años don Marvin dejó en pausa su oficio de electricista para asumir un nuevo trabajo como bombero en una gasolinera de San Pedro Sula. Allí, entre vehículos y clientes, se ha ganado el aprecio de quienes lo conocen por la alegría y el entusiasmo con los que realiza su labor.
“Aquí me van a encontrar de lunes a sábado desde las 6:00 am hasta las 2:30 de la tarde. De aquí sale el apoyo para mi familia, aquí luchamos”, soltaba Marvin mientras le servía combustible a una motocicleta.
Si el presente del orgullo de la colonia 6 de Mayo es prometedor, su futuro ilusiona todavía más. Así lo han expresado el seleccionador nacional, José Francisco Molina, los entrenadores que acompañaron sus primeros pasos en el fútbol y quienes lo han dirigido en el Real España. Todos coinciden en que Mike tiene un talento especial y un enorme camino por recorrer. Ojalá el tiempo les dé la razón y, en un futuro no muy lejano, veamos a aquel niño que creció persiguiendo una pelota por las calles de su barrio codearse con la élite del fútbol mundial.