El AEK de Atenas atraviesa un momento complicado y el calendario no le da tregua. El equipo donde milita el hondureño Kervin Arriaga sufrió una nueva derrota, esta vez por 2-0 ante el Panathinaikos en el clásico griego, y ahora tendrá que levantarse nada menos que frente al Real Madrid por la Champions League.
La caída dejó muchas preocupaciones en el conjunto ateniense. Apenas habían transcurrido 33 segundos cuando Tetteh sorprendió con un potente remate desde fuera del área para establecer el 1-0. El golpe tempranero condicionó el planteamiento del AEK, que nunca consiguió encontrar respuestas futbolísticas para cambiar el desarrollo del compromiso.
Las dificultades continuaron en el complemento. Al minuto 49, Andino amplió la ventaja para el Panathinaikos y complicó todavía más el panorama de los visitantes. La situación parecía ofrecer una oportunidad de reacción cuando Kangwa fue expulsado al minuto 70, pero ni siquiera con superioridad numérica el AEK consiguió descontar y terminó marchándose con las manos vacías.
La preocupación aumenta al revisar sus últimos resultados. El conjunto griego acumula cuatro derrotas en sus cinco partidos más recientes, entre ellos los tropiezos ante Shakhtar Donetsk (3-1), Manchester City (5-1), PAOK (3-1) y Panathinaikos (2-0). Su única victoria en ese periodo fue una contundente goleada de 5-0 frente al Panetolikos.
En medio de este panorama aparece el nombre de Kervin Arriaga. El mediocampista hondureño fue titular en la visita al Manchester City, donde disputó 82 minutos en la derrota 5-1. El catracho busca consolidarse en una plantilla que ahora necesita recuperar confianza y competitividad para afrontar el exigente calendario europeo.
El siguiente compromiso será de máxima exigencia: este miércoles 4 de noviembre, el AEK recibirá al Real Madrid en la cuarta jornada de la fase de liga de la Champions League. Los blancos llegarán a Atenas después de una buena racha de resultados y con la intención de mantener su protagonismo en la competición continental.
El encuentro representa una prueba de fuego para el equipo de Arriaga, que necesita una reacción inmediata para dejar atrás sus últimos tropiezos. El hondureño tendrá enfrente a uno de los clubes más importantes del fútbol mundial, en una noche que promete grandes emociones y en la que el AEK está obligado a mostrar otra cara ante su afición.